MIéRCOLES | 24 de Octubre de 2018
13.12.2017 |
EL ESPACIO DE ALBERTO BORRINI

Borrini se lamenta sobre los peligros de internet, que crecen con su importancia en las vidas de las personas.

  • Borrini: “El futuro de la tecnología parece, para sus operadores, ilimitado, pero sus avances deben ser acompañados por un esfuerzo equivalente en el campo de la ética y la responsabilidad”

Los adelantos tecnológicos han traído enormes progresos en el campo de la escritura y de las relaciones con nuestros semejantes. Incluso yo, que soy tibio en este aspecto, no sé qué haría sin mi computadora, mi teclado tan suave que parece correr más rápido que mis dedos, mi correo electrónico y esa autopista abierta a la curiosidad que facilitan los navegadores.
Pero todo avance tiene su anverso en los inadaptados que ven en cada nuevo recurso una nueva posibilidad de engaño y mentira. El correo electrónico se ha vuelto más peligroso que pasearse por la zona de los bancos solo y con una cartera llena de dinero; cualquier descuido, cualquier clic involuntario puede exponer tu patrimonio al primer motochorro que te vigila para entrar en acción.
Desde que un hacker penetró en los archivos del Pentágono, y de paso se convirtió en una celebridad mundial que despierta más simpatía que la Madre Teresa de Calcuta, ya nadie confía en la seguridad de sus archivos. Y no siempre por los peligros generales de la mala praxis. También porque celulares y computadoras parecen ser tan necesarios como la respiración.
Hasta el Papa Francisco advirtió sobre los abusos de internet: “En la red se están propagando fenómenos extremadamente peligrosos”. Entre ellos, destacó el sexting (chantaje con una imagen o video que persigue la captación de chicos con fines sexuales).
Los responsables de los navegadores ya no ocultan su preocupación por el uso delictivo de sus servicios. Sundai Pichai, consejero delegado de Google, dijo estar preocupado por las interferencias políticas, en especial las que se manejan desde Rusia. “La internet será cada vez más poderosa y sus nuevos usuarios se multiplican por millones. Vamos a vivir más tiempo y mejor”, dijo.
Un futuro que no todos ven color de rosa, sino que por el contrario presagia, para los estudiosos y analistas incisivos, males mayores. Sandra Kalniete, eurodiputada, en otra investigación acerca de las intervenciones rusas en las redes sociales, sentenció: “Se supone que las redes ayudarían a la humanidad, pero si las interfieren fuerzas negativas pueden causar mucho daño”. Un congresista norteamericano fue aún más lejos: “El poder que tienen las nuevas tecnología me da miedo”.
El futuro de la tecnología parece, para sus operadores, ilimitado. Pero es indudable que sus avances deben ser acompañados por un esfuerzo equivalente, en el campo de la ética y la responsabilidad, que comprometa a todos los involucrados, sin exceptuar a los que pueden sustentarse en la opinión pública.      

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