MARTES | 17 de Octubre de 2017
20.03.2017 |
INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN SXSW

El managing director de Accenture Interactive para Hispanoamérica reflexiona, a partir de su experiencia en el festival South by Southwest, sobre uno de los temas centrales del encuentro: la inteligencia artificial y el alcance social de su aplicación.

  • “No se trata de imponer herramientas ni tecnologías disruptivas de manera invasiva sin antes preguntarse: ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Qué esperamos a cambio?”, sintetiza Arslanian.

En el South by Southwest 2017, realizado la semana pasada en Austin, Texas, el tema de la integración de la robótica con los humanos fue un punto central de las ponencias de los expertos en la materia.
El mundo de los negocios parece dividirse actualmente entre aquellos modelos que fueron reconfigurados totalmente por la tecnología, como la música (Spotify, Pandora, itunes) o la televisión (Netflix, Amazon, Apple TV, HBO), sólo por nombrar algunos, y aquellos a los que las nuevas plataformas otorgaron cierto hándicap (editorial, turismo, automotriz, servicios, retail, entre otros). Aunque su futuro parece escrito.
En la sociedad, además, existen dos grupos con intereses bien distintos: por un lado los dueños/stakeholders de los negocios dominantes en cada una de las industrias afectadas, cuyos objetivos son principalmente económicos, y, por el otro, la gente, que representa la fuerza laboral y sobre la que pesa la gran incertidumbre sobre su futuro en el mundo de trabajo. Aunque resulta menos visible, existe un punto en común entre ambas dimensiones: cuando todos nos convertimos en consumidores y la revolución tecnológica genera un beneficio para toda la sociedad. Por eso, la naturaleza de este impacto siempre puede analizarse como una amenaza o como una oportunidad de acuerdo al prisma con el que se lo analice.
Todo es un tema de equilibrio y es aquí donde todos los expertos parecen estar parados a la hora de analizar el futuro. En su charla "Democratizing the Industrial Robot", Chetan Kapoor desestimó de plano la idea de que los robots reemplazarán a las personas de manera absoluta, ni siquiera natural. La principal razón es que la robótica aún está lejos de desarrollar una "mano" con la precisión y el detalle de uso como la de los seres humanos. Kapoor sostiene que un robot puede manejar un avión de Londres a Nueva York, pero no puede sacar una moneda de un bolsillo. Su visión apunta a una integración entre humanos y robots más natural. Desde su punto de vista, esta adaptación entre ambos mundos provocará una reconfiguración del rol de los empleados, lo que él llama “mejorar la productividad laboral”, una cadena de valor para el correcto uso, desarrollo, implementación y medición de los robots que realizan una labor. En este sentido, entiende que el mercado laboral humano tenderá hacia posiciones de mayor valor agregado.
Por su parte, Manolo Almagro, de la consultora de Retail TPN, disertó en su charla "5 Factors Influencing the Future of UX Design" sobre la “tecnología honesta” y se preguntó si realmente la gente quiere hablar con un robot. Según Almagro, cuanta más tecnología se utiliza, menos visibilidad tiene que tener, es decir tiene que pasar los más inadvertida posible. “La tecnología se trata de beneficios, no de herramientas”, aseguró. Nadie quiere una cámara que lo siga, aunque valoramos los beneficios de su presencia. En este sentido planteó que es fundamental ser transparente con el uso e implementación de la tecnología.
La industria automotriz es, seguramente, el próximo sector que se verá muy afectado por los avances tecnológicos. Los autos autónomos suman millones de kilómetros con métricas record. Sin embargo, George Hotz, un hacker estadounidense experto en seguridad, y el primero en hackear el iPhone y la PS3, no es tan tajante al respecto.
Hotz, dueño de Comma AI, una empresa que desarrolló un dispositivo para automatizar autos más barato y más efectivo que Tesla, según sus propias palabras, consideró que aún faltan muchos años para que los autos puedan ser realmente autónomos sin el control de una persona.
Algo parecido puede deducirse de las palabras de Mark Sagar, director del laboratorio de tecnologías animadas del Instituto Biotecnológico de Auckland. En su charla "Giving a Face to AI", analizó el camino que aún queda por recorrer en la integración entre la inteligencia artificial y los seres humanos. Su compañía Soul Machines creo BabyX, un modelo de bebé basado en neurociencia, biología y tecnología que emula los gestos de la cara de un bebé real. Es impactante verlo interactuar. Sin embargo, según el propio Sagar, la implementación de machine learning puede hacer que el bebé pueda aprender y evolucionar, pero por ahora, no podrá comprender la intención del significado, una característica fundamental de las personas.
En un futuro incierto, las capacidades que nos hacen humanos son un valor agregado, por ahora imposible de reemplazar. En todo caso la gran pregunta que habría que hacerse es ¿cómo logramos humanizar la tecnología? ¿Cómo debemos trabajar para aprovechar los enormes beneficios que nos trae la innovación e integrarlos a la vida de la gente, mejorando sus posibilidades de desarrollo y sustentabilidad? En síntesis, no se trata de imponer herramientas ni tecnologías disruptivas de manera invasiva sin antes preguntarse: ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Qué esperamos a cambio?
La tecnología es una consecuencia de un análisis superior, primario, y fundamental. ¿Qué necesidad estamos queriendo resolver? ¿A quién queremos ayudar?
 
Por Ezequiel Arslanian, managing director, Accenture Interactive Hispanoamérica.

Ver todas las noticias »