DOMINGO | 21 de Diciembre de 2014
01.03.2002 |
LA MARCA QUE CREÓ HUGH HEFNER EN 1953, CUYA PUNTA DE LANZA ES LA REVISTA PARA HOMBRES QUE VENDE MÁS DE TRES MILLONES DE EJEMPLARES POR MES SÓLO EN LOS ESTADOS UNIDOS, PASÓ CON EL TIEMPO A SER LA CARA DE UN CONGLOMERADO MULTIMEDIÁTICO.


Playboy es el nombre de la revista para hombres. La publicación de Hugh Hefner, con contenido mixto pero sobre todo famosa por sus fotos de mujeres desnudas, ha hecho historia en el mundo editorial. A partir de la revolución sexual, más allá de las audaces y controversiales poses de las mujeres en las sucesivas tapas de Playboy, la revista con su “Logo de Cabeza de Conejo” (“Head Bunny Logo”) influyó a varias generaciones y hasta impuso un estilo de vida. Hoy, Hefner sigue a la cabeza de Playboy, con 32 por ciento del paquete accionario total, pero la marca ya forma parte del conglomerado multimediático de Playboy Enterprises Inc. (PEI). La revista, con una circulación mensual de mas de tres millones de lectores sólo en los Estados Unidos y una edición internacional en 14 países diferentes, se encuentra posicionada como “la publicación masculina número uno y la mejor vendida”. Por su parte, la marca Playboy se ha convertido en sinónimo de entretenimiento dedicado exclusivamente al público masculino.

HMH o Hugh Marston Hefner
Si se hiciera una lista de los hombres más envidiados del mundo, en ella aparecería seguramente el nombre de Hugh Hefner, cuyo nombre completo es Hugh Marston Hefner (HMH).

Antes de Playboy, Hefner, oriundo de Chicago (Illinois, Estados Unidos), ya tenía algo así como una vocación definida. En 1942, con 16 años de edad y un coeficiente IQ de 152, se sintió atraído por el dibujo de caricaturas y la escritura, y hasta colaboró en el emprendimiento de un periódico estudiantil.

Finalizado el colegio, dos años más tarde, Hefner ingresó al Ejército Norteamericano (US Army), donde sirvió en la Infantería Clerk. Por otro lado, continuó con la creación de dibujos animados para varias revistas del ejército. Una vez finalizado el servicio en las fuerzas armadas, Hefner asistió al Instituto de Arte de Chicago para tomar clases de Arte, entre ellas el estudio del cuerpo humano. Luego ingresó a la Universidad de Illinois.

El joven Hefner continuó con su incursión en el mundo editorial, con dibujos de caricaturas para el periódico Daily Illinois, y editó The Shaft, una revista humorística del campus universitario, en la que introdujo un nuevo artículo especial, llamado “Coed of the month” (algo así como “Enseñanza mixta del mes”). Mientras tanto, continuó con sus diversos trabajos: en 1949 era asistente en la empresa Chicago Cartoon Company y, al año siguiente, redactor en la firma Carson Pirie Scott.

Pero la gran oportunidad llegó en 1951, acompañada del cambio y el espacio para el nacimiento de una gran idea, cuando Hefner tenía 27 años. Fue su ingreso a la prestigiosa revista estadounidense para hombres “Esquire”. Debido a la mudanza de la sede de la revista de Chicago a Nueva York, Hefner optó por quedarse en Illinois e iniciar el mismo su propio negocio: HMH Publishing Company (HMH Compañía Editorial) y editar su propia revista, Playboy.

Playboy juega a lo grande
Playboy, por lo tanto, se ha mantenido con vida mes a mes desde 1953 y por más de cinco décadas en el mercado editorial, no sólo estadounidense sino a nivel mundial. Una vez afianzado su liderazgo en los Estados Unidos, hacia 1972, con siete millones de copias vendidas, la marca Playboy inició su expansión mundial y empezó a producir ediciones locales en varios países. Entre ellos, Alemania e Italia en 1972, Japón y Brasil en 1975, España en 1978, Australia en 1979, Holanda en 1983, Grecia en 1985, República Checa en 1991, Polonia en 1992, Taiwán en 1995 y Croacia y Eslovenia en 1997.

En el rubro editorial, Playboy es una de las publicaciones mejor vendidas: en los Estados Unidos, casi nueve millones de adultos leen la revista cada mes. Su circulación supera la circulación combinada de revistas como Esquire, GQ, Details y Rolling Stone. La edición internacional de Playboy llega hoy a todos los países, por medio de su asociación con otras distribuidoras y empresas editoriales, y se edita en varios idiomas.

La expansión editorial no fue el único acierto de Playboy. La marca también incursionó, desde comienzos de los ‘60, en el mundo del entretenimiento. El estilo hedonista y glamoroso del ideal de hombre que dejaba entrever la publicación, encarnado en la figura de Hugh Hefner, se expandió a un programa de televisión. Más tarde, Playboy tomó por asalto otros rubros, como el negocio de los clubes nocturnos, la hotelería, los juegos (por medio de franquicias) y el merchandising (por medio de licencias).

Playboy, la marca registrada y su logo del conejo, por medio de Playboy Enterprises Inc. (PEI) pasaron a ser un producto y un servicio. Hoy, PEI se divide en seis unidades de negocios: editorial, entretenimiento, catálogo, casino y juegos, marketing de producto e internet. Por medio de estas unidades de negocios, PEI llega a comercializan sus productos y servicios en 200 países alrededor del planeta.

El conejo de Playboy
Sin lugar a dudas, el logo de cabeza de conejo (Rabbit Head) es uno de los íconos más reconocidos de la marca Playboy. La famosa figura del conejo fue diseñando por Art Paul, el primer director de arte de Playboy, y en 1953, en la tapa del segundo número de la revista, el animal ya había aparecido de cuerpo entero.

La elección del conejo, según lo dicho por Paul, está ligada a “la connotación del humor sexual, y a que el conejo ofrecía una imagen juguetona y traviesa. El conejo vestido con esmoquin se asociaba, además, a la idea de sofisticación”. A su vez, el artista ha aclarado que en menor medida existía un motivo editorial, ya que “tanto The New Yorker como Esquire usaban a hombres como sus símbolos. El conejo era distinto, y la noción del conejo vestido con un atuendo formal, nocturno, parecía encantadora, divertida... y correcta”.

La figura del conejo tuvo tan buena aceptación y reconocimiento, si se tiene en cuenta que su imagen salió en la tapa en distintas posiciones (fumando un habano, tomando un trago y sentado en un gran sillón, entre otras), que cuando un lector enviaba una carta a Playboy sólo utiliza como destinatario la cabeza de conejo.

Como toda caricatura, el conejo de Playboy también sufrió, con el tiempo, varias modificaciones. Desde la estilización de la imagen (asociado a una imagen de sofisticación y un estilo de vida) en la década del ‘60, hasta el símbolo del Bunny Icon (ícono del Conejito). Básicamente, este es el logo que permanece hasta hoy, con la imagen de la cabeza del conejo vista de perfil y con un moño de smoking en el cuello.

La imagen del conejo de Playboy se encuentra asociada a varias palabras (martinis, tragos largos, jacuzzis, pijamas, curvas, bikinis, lo sexy, la música disco y las fiestas, entre otras), pero quizás uno de sus posicionamientos más fuertes sea su imagen, de estilo glamoroso y sofisticado, ambientado, con aires de nostalgia, en los ‘60 y ‘70.

A tal punto, que el logo de Playboy, la clásica remera con la cara de conejo estampada, ha sido inspirador de varias tendencias de moda. El ícono de Playboy, aunque sea para uso unisex, se encuentra asociado a una imagen femenina y sólo las mujeres pueden llevarlo en la piel.

La revolución de Playboy
Para entender el cambio que produjo Playboy hace falta explicar cómo era el mercado editorial a principios de los ‘50 en los Estados Unidos. Esquire, por ejemplo, fue considerada, en su época, una revista masculina revolucionaria. Había nacido en plena depresión, a principios de los años ‘30, con tapas lujosas en papel de calidad y a un precio alto de 5 centavos. La revista era vendida en los quioscos y por correo, y más de una vez tuvo encontronazos con el Director General de Correos por sus ilustraciones consideradas obscenas. Por más de dos décadas, Esquire mantuvo un lugar central y fue la publicación más leída y más vista por el público masculino. Hasta la aparición de Playboy.

Esquire se diferenciaba del resto por ser una revista de actualidad, pero que contaba con los artículos de escritores prestigiosos como Ernest Hemingway, entre otros. Sus relatos estaban orientados a aventuras exóticas. A su vez, era muy llamativa por sus sensuales y atrevidas ilustraciones de mujeres, casi siempre con pocas prendas o en ropa interior, realizadas por George Petty y, más tarde, por Alberto Vargas. Las ilustraciones eran acompañadas por chistes y juegos de doble sentido. Además, las sensuales ilustraciones no sólo aparecían en la tapa o en el interior: con cada edición se ofrecía un poster despegable y, una vez al año, un calendario.

La idea de Hefner para su revista de la HMH Publishing Company era cercana al producto de Esquire: una revista para hombres, pero ni de moda, ni de salud, ni de actualidad; una revista integral para el público masculino. La gran diferencia era que Hefner agregaría un condimento editorial más: mostrar más que simples ilustraciones y arriesgarse de lleno con las fotografías de mujeres desnudas en las poses más provocativas. Para el primer número de Playboy, Hefner trabajó casi dos años. La revista, finalmente, vio la luz en noviembre de 1953. La publicación consistía, básicamente, en una compilación original de dibujos y bromas en clave del humor agudo de Hefner, pequeños fragmentos de obras literarias ya publicadas, noticias de actualidad y el elemento fetiche: un calendario fotográfico de una modelo desnuda. La protagonista del primer calendario y la mujer de la portada fue una joven llamada Marilyn Monroe.

Aunque Hefner creía firmemente en su nuevo producto editorial, era consciente de que tenía que tomar sus recaudos. Por eso, para llevarlo a cabo, invirtió la suma de 10.000 dólares. Además, editó el primer número sin fecha, por sus dudas con respecto al lanzamiento de la siguiente edición.

Playboy fue la única revista que se atrevió a publicar, sin tapujos, fotos de mujeres reales (es decir, de carne y hueso) con poca ropa, semidesnudas o simplemente desnudas. Ejemplo de ello es que las fotos de Marilyn Monroe ya existían mucho antes de que aparecieran en la portada de Playboy, pero nadie se había atrevido a publicarlas y a retar, de ese modo, a las regulaciones anti-obscenas de la Oficina Postal de los Estados Unidos. La primera tirada de Playboy llegó a 50.000 ejemplares. Rápidamente se convirtió en la publicación más controversial pero, también, en la mejor vendida de todos los tiempos. Obviamente, en la conservadora sociedad norteamericana, a mediados de los ‘50 ningún hombre moralista se autoproclamaba lector de Playboy. La marca misma impondría la imagen de su lector modelo, un “gentleman” o un hombre de mundo, despierto pero, sobre todo, moderno. Las piezas gráficas publicadas por entonces ya lo anunciaban así, con el titular “¿Qué clase de hombre lee Playboy?”.

La marca Playboy fue creciendo con el tiempo, y al producto editorial se fueron sumando nuevos elementos. Más allá de las fotos de mujeres desnudas, Playboy inició el estilo de cómo debía ser una revista de actualidad. Para ello se debía cumplir con varios requisitos (quizás los formatos editoriales que se manejan en la época actual): la publicación debía tener una rica mezcla editorial, con una toma fuerte de posición por parte del editor; sumar artículos de ficción, comentarios irónicos de la realidad y entrevistas a los personajes más destacados.

Varios escritores reconocidos de la literatura mundial, entre los que se encuentran Mickey Spillane, John Updike y Ian Fleming (con un relato corto en el que aparecía el personaje de James Bond) aportaron su redacción a la Playboy de los primeros tiempos. Otros plumas reconocidas que cedieron relatos de ficción para Playboy fueron Scott Turrow, Joyce Carol Oates, Tom Clancy, Kurt Vonnegut, Saul Bellow, Stanley Elkin, Margaret Atwood y Harold Robbins, entre los más importantes.

Pero no sólo escritores participaron en Playboy. También destacados periodistas del ambiente editorial norteamericano, como Nat Hentoff, David Halberstam y Robert Scheer. Quizás uno de los elementos más originales de Playboy fueron las sucesivas entrevistas en profundidad, hoy consideradas piezas originales y hasta recopiladas para su venta en forma de libros, material de primera para estudiantes de periodismo de todo el mundo.

Estrategia: lo sexy vende
La máxima “El sexo vende” puede ser aplicada a Playboy. La estrategia de la marca se puede definir de esta manera: “Yo sé que a ti (consumidor) te gustan las mujeres sexies” (con la palabra sexy utilizada como sinónimo de “desnudas”); “Yo sé que tú sabes que sexy no es pornografía” (aquí encontrarás imágenes de las mujeres mas sexies); y, por último, “Si tú (consumidor) quieres ver algo realmente sexy, Playboy es para ti” (porque cumpliremos todas tus fantasías y te mostraremos las mejores imágenes de las mujeres más sexies de todo el planeta, que jamás hayas imaginado).

Más allá del rico contenido a nivel texto (novedades, artículos, relatos de ficción, destacadas entrevistas y hasta alocadas sugerencias), el elemento más llamativo de la publicación fueron y son las sucesivas fotografías de mujeres desnudas. Si bien el grado de desnudez fue variando con las décadas, desde la tapa de Marylin Monroe en pose sugestiva y con un vestido escotado hasta las actuales ediciones de mujeres usando micro-bikinis o sin nada de ropa. Aunque las imágenes de desnudos no se haga siempre explícita en la tapa, pero sí en el interior de la revista e, incluso, con posters despegables, las fotografías de mujeres desnudas son el elemento central y de peso fuerte a la hora de comprar el producto. Para la crítica, Playboy es la primera revista pornográfica. De manera despectiva, es llamada por muchos “sólo una revista porno”. Quizás otras de las estrategias de Playboy sea haber creado como marca sus propias categorías de palabras y términos para alejarse del término pornografía. Por ejemplo, no cualquier mujer puede ser tapa de la revista: sólo aquellas que, por sus atributos físicos u otros, merezcan entrar al universo de “mujeres sexies” de Playboy. A la mujer que aparece cada mes en la tapa, se la denomina Playmate y, al finalizar el año, se realiza un calendario con las 12 mejores imágenes de las mejores Playmates.

En las tapas de Playboy han posado algunas de las mujeres más hermosas, entre modelos y actrices, de cada década, como Jayne Mansfield en 1956, Sophia Loren y Zsa Zsa Gabor en 1957, Brigitte Bardot en 1958, Kim Novak en 1959, Elizabeth Taylor en 1963, Elke Sommer en 1964, Ursula Andress en 1965, Jane Fonda en 1966, Joan Collins en 1969, Raquel Welch en 1970, Jane Seymour en 1973, Melanie Grififith en 1976, Farrah Fawcett y Margaux Hemingway en 1978, Natasha Kinski en 1979, Bo Derek en 1980, Mariel Hemingway en 1982, Madonna en 1985, Cindy Crawford en 1988, Latoya Jackson en 1989, Sharon Stone en 1990 y Elle Macpherson en 1994, entre las más conocidas. Aunque todas estas mujeres no reniegan de haber salido en la tapa de Playboy, según los especialistas del mundo del entretenimiento, “salir en la tapa de Playboy para estas actrices es otra de las tantas estrategias de promoción a nivel marketing personal”(quizás uno de las vías más controversiales para darse a conocer, o uno de los últimos recursos para sacar a flote una carrera). Para la marca Playboy, que ofrece sumas millonarias a mujeres famosas por posar para sus cámaras, es símbolo del prestigio y trayectoria que ha conseguido la publicación a lo largo de las décadas.

El estilo Playboy
Otro de los grandes aciertos de Playboy fue extender la filosofía de la publicación a un estilo de vida, con la apertura de los Playboy Clubs, a principios de los ‘60. Los clubes de Playboy ofrecían a los hombres de negocios y a los consumidores de la marca un lugar exclusivo, diseñado interiormente al estilo Playboy, basado en el lujo y glamour con un toque de exceso, con amplias piscinas, espejos y cortinas corredizas.

A su vez, esos establecimientos contaban con la atención de hermosas camareras llamadas Conejitas de Playboy (Playboy’s Bunnies), debido a que usaban sólo una pieza de corset, grandes orejas y un pequeño rabo de conejo.

Los clubes de Playboy también fueron la puerta de entrada para que la marca del conejo se asociara y estableciera franquicias para abrir sus propios Resorts y Casinos. Quizá el mejor ejemplo del estilo extravagante y glamoroso de Playboy sea la casa matriz de Playboy, en Chicago, llamada Playboy Mansion, famosa por su cama con sistema giratorio y sus piscinas en el piso del bar e insertas en las paredes. La Mansión, inaugurada en plena década del ‘60, ocupó el antiguo edificio que antes pertenecía al Hotel Knickerbockers y hoy es la casa matriz del PEI.

A partir de programas de televisión en los que aparecía la figura de Hefner como un personaje de la serie del agente 007, rodeado de mujeres, el Club de Playboy se presentaba como el lugar indicado para realizar todo tipo de eventos. El mismo Hefner, al estilo de un programa de culinario, daba consejos de cuáles eran los pasos a seguir para adquirir el glamoroso estilo de vida de Playboy, desde como preparar un martini hasta la elección del vestuario adecuado para una cena de etiqueta.

El mismo Hefner residía en la Mansión de Playboy, donde a su vez vivían las conejitas y donde se organizaban las “Fiestas de los viernes por la noche” (Friday Night Parties). Mucho antes que la fiebre de las mega discos de finales de los ‘70 y los happy hours, los eventos organizados por Playboy –con el apoyo de cuidadosas estrategias de relaciones públicas y marketing promocional– alcanzaron convocatorias inimaginables. A las fiestas de Playboy asistían, sólo con invitación de por medio, reconocidos políticos, artistas, músicos, productores, empresarios, actrices y modelos.

La marca también ofrecía fragmentos, por medio de la televisión y el cine, del estilo de Playboy a todos aquellos que no podían acceder económicamente a los clubes y resorts. Playboy se asoció con Columbia Pictures para producir películas y shows para el público adulto. Así, las ganancias de la compañía subieron de 48 millones de dólares a 127 millones en el período de 1965 a 1970.

El que mucho abarca poco aprieta
La diversificación de los rubros que abarcaba Playboy, a mediados de los ‘70, llevó a Hefner a realizar varios cambios, entre ellos pasar el gerenciamiento de la compañía a nuevas manos: las de Derick Daniels. El nombre de HMH Publishing Company, en 1972, pasó a ser Playboy Enterprises Inc. (PEI).

Con Daniels a la cabeza, las estrategias de marketing se focalizaron en los rubros más rentables a corto plazo, como desarrollar determinadas líneas de negocios con la inversión en los Casinos de Playboy y, a su vez, cortar lazos con otros rubros como los programas de televisión, donde la competencia era cada vez más feroz.

Pero las ganancias de la compañía no iban en subida. Por otro lado, la publicación de Playboy, aunque seguía siendo una de las más vendidas, no había sabido renovar su target y el promedio de los consumidores estaba por arriba de los cuarenta años. A su vez, los anunciantes de la revista se movían hacia aquellos medios más audaces sin necesidad de acudir a la veta sexual, como Mad o Rolling Stone, que tenían una llegada más certera a los hombres jóvenes.

A su vez, los movimientos feministas y distintos organismos por los derechos de la mujer habían despertado la conciencia de la sociedad en relación al trato degradante que recibía la mujer por este tipo de trabajo, donde lo único a ofrecer era la venta de su cuerpo. El circuito de clubes y espectáculos para adultos, como en Las Vegas, se habían diversificado. Las imágenes de mujeres desnudas ya no era un campo exclusivo de Playboy, como en décadas anteriores, y los hombres jóvenes, de mediados de los ‘70, ya no le prestaban tanta importancia al estilo Playboy.

De los veintidós clubes de Playboy, sólo quedaron dos clubes y, debido a conflictos legales, los casinos fueron vendidos. Las ganancias de la compañía seguían en baja. Hasta que el punto límite llegó con la pérdida de 69 millones de dólares en 1982.

La imagen global de Playboy
Luego de la intervención de Daniels, tomó el control de la compañía Christie Hefner, la hija del fundador. La joven Hefner fue una renovación de aires para el PEI, pues tenía planes diferentes acerca de lo que debía ser Playboy. Si bien Hefner padre hoy sigue detrás de Playboy, ya no ocupa un lugar central como antaño.

Christie Hefner realizó varios cambios. Entre ellos, la implementación de estrategias más audaces. En relación a la publicación editorial, Playboy volvió a la estrategia del debate, con temáticas más actuales como los derechos de los homosexuales y los problemas del sida, entre otros.

A su vez, las nuevas estrategias se focalizaron en retomar los lazos con el mundo del entretenimiento. Luego llegó el cambio de formato con respecto a las películas para adultos, que pasaron del cine a video y de allí a la TV: la marca lanzó su propio canal de televisión, PlayboyTV, que llega por cable o satélite a los hogares en los Estados Unidos y Cánada. Para poder llevar PlayboyTV a otros países, la marca se asoció con grandes multimedias como Tohokushinsha Film Corp. (Japón) y Cisneros Television Group (Iberoamérica). PlayboyTV también está presente en el Reino Unido y Alemania.

En aquellos países donde se emite PlayboyTV, la marca tiene previsto un amplio contenido fílmico y de videos para conformar la programación de su canales. Los videos de la marca también se venden de forma directa a través de una amplia cadena de locales y distribuidoras de video.

El logo del conejo y Playboy como marca apuntan al sector marketing de producto. Uno de los nuevos rubros, que adquirió mucha fuerza, fue la venta de ropa interior femenina y masculina. La marca también establece licencias para sus otros productos y accesorios (anteojos, encendedores, relojes y artículos de cuero, entre otros), con marcas como Zippo, Nicole Miller, Franklin Mint y California Sunshine.

En relación al juego, Playboy cuenta con su propia casa de juegos, llamada Playboy Casino, en el Hotel des Roses, en la isla de Rodas (Grecia).

Para los más escépticos, quienes consideraban que Playboy no podía ofrecer nada nuevo a la sociedad. Christie Hefner continuó, pero de manera más activa (al estilo “revolución sexual”), con el legado de la Fundación Playboy, creada a mediados de los ’60. La institución se encarga entre otros temas de promover la educación e investigación de la sexualidad humana, asociando siempre ese tema al control del crecimiento de la población.

Playboy y la publicidad
Quizás la relación de Playboy con la publicidad sea una de las más raras. Históricamente, se pensaba que un medio de comunicación, en este caso una publicación, no debía invertir para realizar anuncios más allá del uso del propio medio. Y qué mejor publicidad que la tapa de la revista inundado con afiches la ciudad.

En el caso de Playboy, Hugh Hefner, por más de tres décadas, redactó sus propios anuncios. Le gustaba ocupar el puesto de director creativo, con frases reconocidas como “¿Qué clase de hombre lee Playboy?”, “Un hombre y dos mujeres”(de los ‘70) y, para terminar, luego de la revolución del sida, con la imagen de la pareja. Pero la visión de Christie Hefner, a principios de los ‘80, incorporaría ayuda externa: la de Keye/Donna/Pearlstein, agencia con base en Nueva York.

Para las últimas campañas, como el 45° aniversario de Playboy, en 1999, la marca recurrió a otras agencias, como Kovel, Kresser & Parnerts, de Venice Beach, del otro lado del Atlántico. Para los festejos del aniversario, la estrategia de marketing y publicidad se basó en el concepto del “Año del conejo”, en coincidencia con el año del conejo en el calendario chino.

Para ese evento, una gigantografia de Playboy con la cara del conejo ocupó durante varios días Times Square, en Nueva York, y se organizó una serie de mega-fiestas, entre ellas la continuidad del Festival de Jazz de Playboy. Las estrategias de marketing, además, se encuentran a la orden del día para la marca del conejo. Un ejemplo de ello es la continuidad de organización de eventos, como la utilización de la Playboy Mansion en Holmby Hills (California, Estados Unidos) para promocionar a nuevos cantantes como el grupo Lim Bizkit, en asociación con MTV Networks.

El nuevo gerenciamiento de Christie Hefner a cargo de la marca ha permitido la participación conjunta de nuevos caminos creativos. A nivel global, la marca Playboy es desarrollada por distintas agencias: Publicis Amsterdan de Holanda, Young & Rubicam de España y Young & Rubicam Latam de San Pablo, Brasil, se encuentran entre las más destacadas.

El director de la cuenta en Publicis Amsterdan, Sthepah Zeylemaker, comentó a adlatina.com cómo fue su comienzo con la marca: “Publicis Amsterdan llamó al gerente de marketing, Martijn van der Neut, y al editor en jefe, Paul Koopal, de Playboy de Holanda, para ofrecerles una muy buena idea para un anuncio para Playboy. Y, para nuestra sorpresa, ellos de buena manera arreglaron una cita”. Se puede decir que el resto es historia y que en la última entrega del festival de Cannes, la pieza Mouse –para el sitio de internet, creada por Publicis Amsterdam– se llevó un león de Bronce en vía pública.

Por su parte, el trabajo de Young & Rubicam Latam, de Brasil, donde Playboy (editada por Editora Abril) es una de las publicaciones lideres, ha sido finalista en la edición ’99 del festival de Nueva York.

Cruzando el océano Atlántico, la imagen de Playboy está en manos de Young & Rubicam de España. Aunque no han desarrollado campañas actuales, los últimos trabajos para la marca demuestran que, con buenas ideas, del clásico logo del conejo puede surgir siempre algo nuevo.
La vía virtual
Playboy ha sabido ganar la carrera virtual: el sitio oficial de la marca, playboy.com, se lanzó en 1994. La competencia de internet es feroz y en la actualidad existen infinidad de sitios que proporcionan imágenes de mujeres desnudas para adultos. Pero la estrategia de Playboy no apunta sólo a mostrar las mejores imágenes, sino a ofrecer un servicio integral para el navegante y consumidor de la marca.

Mientras que cualquier sitio puede mostrar figuras de desnudos, Playboy cuida la forma y el contenido de cada uno de sus sitios. Por un lado, están aquellos sitios que representan la versión on line de la publicación en papel (esto es así para cada uno de los países en los que la revista se edita); por otro, también hay que considerar las páginas destinadas a la venta de productos, como Playboy Store, Playboy acutions (artículos coleccionables), Playboy TV & Video y el exclusivo Playboy Cyber Club.

Aquí figuran las campañas de Playboy que pueden verse en adlatina.com:

• Playboy Estados Unidos
• Playboy Estados Unidos
• Playboy Estados Unidos
• Playboy Brasil
• Playboy España
• Playboy Holanda

Bibliografía


La página de Playboy. http://www.playboy.com/. País: Estados Unidos.


Corparate Information en la página de Playboy. http://www.playboy.com/. País: Estados Unidos.


Corparate Information en la página de Playboy Enterprises. http://www.playboyenterprises.com/. País: Estados Unidos.


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La Justicia pide que Papá Noel suelte los pechos de la bailarina más famosa del país en la página de Adlatina.com. http://www.adlatina.com/. Fecha: 12 de julio de 2000. País: Argentina.


Colaboración de Publicis Amsterdan. País: Holanda


Colaboración de Young & Rubicam España. País: España.


Colaboración de Young & Rubicam Latam (San Pablo). País: Brasil

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