MARTES | 12 de Diciembre de 2017
11.10.2017 |
EN LOS DETALLES ESTÁ EL SECRETO

(Ad Age) – Un CEO que vive obsesionado por su marca cuida a diario la imagen de la empresa, no subestima el poder de los medios sociales, aprecia el valor de las comunicaciones externas, actúa inteligentemente durante las crisis y muestra la sensibilidad de la marca al armar su estructura interna.

  • El autor, Andy MacMillan, es CEO de Act-On Software.

Las obsesiones pueden ser destructivas y peligrosas, como con los personajes del film Fatal Attraction (lanzada hace 30 años, dicho sea de paso). O pueden ser inocuas, como la adicción de los espectadores de TV a Game of Thrones.

También están las obsesiones sanas, como la de los CEOs absorbidos por las marcas. Se trata del chief creative officer que trata de cultivar la marca y guiarla con el ardor de un velocista entrenándose para una gran carrera.

Estos CEOs entienden que, ahora más que nunca, la marca es todo y todo es la marca. En nuestro mundo hiper-digital, donde la gente tiene acceso instantáneo a más información que nunca antes en la historia humana, y cuando un simple tuit puede hacer o romper la reputación de una compañía, la marca debe ser un fijación absoluta para el CEO.

Aquí van cinco cosas que un CEO obsesionado con la marca hace cada día:

 

  1.                 1.Cuidar la imagen de la empresa. Hoy un CEO reconoce que la imagen corporativa se ha convertido en un elemento inextricable de la imagen de marca. Muchas compañías top están mostrando remarcables niveles de conciencia social porque los CEOs son apasionados en sus creencias, sin duda, pero también porque la gente está cada vez más consciente de los valores y éticas de las compañías que eligen al comprar sus productos, asociarse o trabajar para ellos.

 

  1.                 2.Nunca subestime el poder de los medios sociales. Un promedio de 2.800 millones de personas de todo el mundo está en ellos. Un CEO que cree que no forma parte de su trabajo el pensar regularmente en cómo anclar la ventaja de las marcas a esta comunicación sin precedentes –o proteger a la compañía de un desastre en los medios sociales- está quedando afuera del viaje.

Ningún CEO puede (o debería) estar envuelto en cada detalle de la estrategia de su medio social, pero necesita tener conversaciones frecuentes con las personas que lo están. El CEO necesita estar sopesando la presencia de sus propios medios sociales al representar a la compañía, dónde ellos deberían estar y qué deberían estar diciendo.

 

  1.            3.Aprecie las actividades de comunicaciones externas.  El CEO obsesionado con la marca se aferra a la idea de que las buenas relaciones públicas siguen siendo una fuerza poderosa en el modelado de una marca. El o ella deben insertarse cerca del jefe de comunicaciones, en muchos casos recibiendo directamente un reporte ejecutivo, en lugar de, digamos, a través del CMO. El CEO debe hacerse tiempo para hablar con reporteros, analistas y otros influencers importantes, en lugar de delegar esas tareas en otros, y trabajar duro para mejorar sus habilidades oratorias en las conferencias.

 

  1.              4.Actúe con inteligencia durante una crisis. Todo el trabajo que impone nutrir a una marca puede ser deshecho en un día con un movimiento errado del CEO. (Tome, por ejemplo, a United Airlines y su mala respuesta al incidente de abril, cuando un pasajero que tenía su ticket fue obligado a abandonar su asiento por un miembro de la tripulación).

     Las crisis se producen, pero la forma de responder de una compañía puede definir el futuro de la marca durante meses y aun años. Si su actitud es             menos que honesta, transparente y cuidadosa, seguro que estará buscándose problemas.

 

  1.             5.Muestre la sensibilidad de la marca al estructurar la compañía. Esto puede no sonar sexy, pero la principal prioridad de un CEO en la organización de los equipos de la compañía debería ser cómo sirven ellos a la marca.

 

     En el mundo de hoy, el CEO no tiene otra opción más que trabajar en cada   aspecto de la imagen de marca y conducir en forma acorde a la compañía.    Y esta es tal vez la obsesión más sana que un líder puede tener. 

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