MARTES | 12 de Diciembre de 2017
30.10.2017 |
DIVERSIDAD Y AGENCIAS

(Ad Age) – El autor destaca que “la diversidad no es sólo un tema de mujeres. Es un tema de los seres humanos; y también es un tema urgente y crítico para las agencias de publicidad”. Pero se opone a algunas simplificaciones que se han hecho de esa temática en los últimos tiempos.

  • El autor, Mark Wnek, es director creativo de WNEK, una agencia de publicidad con sede en New York.

El director creativo global de M&C Saatchi, Justin Tindall, provocó una tormenta la semana pasada cuando, en una crítica semanal de la publicidad, profesó que está “aburrido de que se anteponga a la diversidad frente al talento”.

Siguiendo a una fuerte efusión de desprecio y horror, al día siguiente la misma publicación le dio espacio a la directora creativa de Cheil, Caitlin Ryan. para responderle a Tindall. Ryan entregó una inteligente censura desde el punto de vista de un joven creativo varón condenado a sufrir los “horrores” de una industria publicitaria dominada por mujeres con cosas como “escritorios de maquillaje” y “grupos de períodos (menstruales)” como estándar.

M&C Saatchi, baluarte de la industria publicitaria del Reino Unido con líderes de establecimientos como Lord Maurice y Charles Saatchi, se vio horrorizada por la debacle en relaciones públicas. Tindall tuvo que escribir una nota de disculpas, y también tomó la oportunidad de definirse a sí mismo como -¿adivinan qué?- un líder pro-diversidad y con fuertes credenciales en el tema. Después se ofreció a demostrar que hacer un reino publicitario diverso no era cuestión de un arreglo rápido, sino de una estrategia a largo plazo.

Yo sé qué clase de pensamiento es el que considera a la diversidad en conflicto con el talento: tuve éxito sólo con mi propio talento y voluntad, y siempre contemplé a cualquiera de los otros medios de alcanzar el éxito como sospechosos, cuando no falsos y fingidos.

Los directores creativos tienden a ser tipos duros y cínicos como los editores de los diarios. Pero para los editores de los diarios, una conciencia social es de rigor. (Mi conciencia social pugnó por abrirse paso de su coraza con el nacimiento de cada uno de mis tres hijos; pero sólo reveló su verdadero plumaje cuando tuvo que trabajar con algunos de los más desaventajados –y más brillantes- jóvenes del programa de Educación Global de la ONU).

No creo que Justin Tindall sea tan pobre en el tema diversidad como para hacerse eco del clásico argumento postulado por el legendario director creativo Dave Trott. En su celebrado post, Trott recientemente declaró que él nunca vio en su empleo gente tan vacía como la que parece tener sus cerebros encerrados en campanas de cristal.

Este es el punto de vista confinado al talento recomendado por los actuales y sospechosos headhunters y tal vez los revisores de portfolios. Pero el advenimiento de una cosa promisoria llamada Internet convierte a esas estrechas metodologías para “revelar el brillo creativo” en algo francamente absurdo.

Usted podría sobrevivir sin diversidad si fuera Dios (algo que los directores creativos muy bien pagados y adulados a menudo llegan a creerse). Sólo alguien que viera todo y supiera todo podría estar un 100% actualizado de la complejidad de todas las culturas y nuevos desarrollos en ese aspecto minuto a minuto.

Sin diversidad, aun con los más talentosos escritores y directores de arte, su trabajo sería probablemente aburrido. Y la idea de que el mundo es un campo de juego parejo en el cual inevitablemente triunfan los grandes talentos, sólo revela a los que adoptan esa idea como que están fuera de contacto con el mundo moderno: aun con lo gigantesco que fuera mi talento creativo, mi necesidad de, digamos, hallar y llevar agua potable para mi familia o esquivar balazos –o cualquier cantidad de otros obstáculos que los desaventajados jóvenes enfrentan en el mundo real, tanto en el exterior como aquí en Estados Unidos- es probable que me haga menos robustamente convencido en perseguir una carrera. Este es el porqué el priorizar mujeres o insistir en que nada puede ser hecho de inmediato, sólo en el largo plazo, me entristece.

La diversidad no es sólo un tema de mujeres. Es un tema de los seres humanos.

Y también es un tema urgente y crítico para las agencias de publicidad, cuyas inversiones de cualquier índole en áreas comparativamente irrelevantes, ignora el hecho de que la diversidad de pensamiento y de generación de ideas es una cosa clave que realmente necesita de un marketer desde las agencias de fuera.

Hay enorme potencial de talentos en la calle –¡algunos a una corta distancia en subterráneo desde Madison Avenue!- esperando rescatar a su negocio.

Debería ser una prioridad activa de una simple compañía creativa el conseguirlos. Empiecen ya.

 

 

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