Publicidad > Cannes | INTIMIDADES DEL FESTIVAL
Redacción Adlatina |
En Cannes, todo el mundo está atento a lo que se ganó: qué campaña, qué agencia, cuantas cuentas quedaron para los distintos holdings y países.
Pero antes de que haya un ganador, hay un jurado. Y en cada uno, hay jueces. Por ejemplo, Pully Chau, chairman y CEO de DraftFCB en China, quien habló con Ad Age de lo que pasó detrás de las puertas cerradas durante el juzgamiento de los premios a la creatividad efectiva, la única competencia de Cannes que incluye a cinco clientes además de los ejecutivos de agencia.
¿Algún momento humoristico durante su gestión de jurado? A lo largo de los dos días de trabajo del jurado hubo momentos de alto nivel de energía, y también otros de bajo nivel, En el primer día, después de las horas de labor dentro de una oficina oscura, sin ventanas y con fuerte aire acondicionado, estábamos juzgando un caso relacionado con un corpiño especial para elevar los senos. El nivel de energía estuvo tan bajo que por momentos hubo total silencio. Entonces, uno de los jurados no pudo evitar comentar algo que le molestaba: “El modelo (masculino) ni siquiera tiene una buena figura corporal como para ser simpático”. Toda la sala estalló en una risotada, incluyendo las siete mujeres que integraban el jurado de 15 personas. Después de eso, cada vez que encontrábamos a ese jurado, le hacíamos una broma relacionada con el “corpiño elevador”.
¿Cuáles campañas fueron las más debatidas? Para el finalista un nivel de León, "Private Rooms Wanted”, de Ikea (Suecia). Y a nivel de Grand Prix, “Small Business Gets an Official Day", de John Lewis para Gran Bretaña, y “Legendary Journey”, de Heineken.
¿Quién fue el jurado más extravertido? Jonathan Mildenhall, vicepresidente de creatividad global de Coke, que estuvo siempre brillante e inspirado. Además, fue reflexivo y nos recordó dar un punto de vista balanceado entre creatividad y efectividad. Ofreció recordaciones útiles, pero nunca fue un dictador. Fue el perfecto complemento de la legendaria Shelley Lazarus, que fue una gran presidenta del jurado.
¿Qué le sorprendió más? Ninguna de las entradas fue sorprendente. No obstante, sabíamos que algunas de ellas podían haber sido escritas mejor y obtener así mejor score. Algunos de los resultados no apoyaron los objetivos. Esas fueron las sorpresas decepcionantes. Hubo cerca de 70 piezas de la short list con 40 páginas por entrada. Esto significó una gran cantidad de lectura y de visión de videos para el jurado pre-Cannes para asegurar suficiente apoyo para probar la efectividad.
¿Aprendió algo? Claramente, sí. En un mundo de interconectividad, siempre es asombroso encontrarse con gente talentosa proveniente del otro lado del globo que son muy conocedores, exitosos, de mente abierta y muy expresiva. Gente con sueños compartidos, pasión y visión. Gente con reales corazones para co-crear un mundo mejor para el futuro. Yo me inspiré mucho durante la discusión del jurado sobre el trabajo pro-bono, que fue desde un video musical de primeros auxilios hasta la ayuda de víctimas de ataques al corazón y una campaña para convencer a una nación a no considerar la extracción de petróleo para poder preservar el medio ambiente.
¿Qué trabajo debería ser retirado? Cualquiera de las campañas que todavía se definen a sí mismas por la ejecución de elementos y confinan a las cosas dentro de cuadros y fórmulas. Permitir emociones a través del humor, la música, la imaginación y la compasión producirá un mundo de diferencias. Esto es especialmente importante en un tiempo en que cosas como los videos de YouTube viajan hasta el otro fin del mundo en sólo segundos.
¿Cuál es su consejo para los jurados del año próximo? Aplicar algo de calidez al clima para competir con el aire acondicionado. Ser totalmente abiertos mentalmente. Conocer bien a sus colegas jurados durante y después del proceso, porque todo eso que compartimos detrás de las puertas cerradas podría perpetuarse en una respetuosa amistad. Disfrutar el proceso tanto como yo lo he hecho.