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Redacción Adlatina |
El nombre de Phoebe Philo empezó a sonar con fuerza en el circuito más top de la moda cuando la diseñadora británica fue nombrada directora artística de Chloé, con sólo 27 años de edad. Corría la primavera de 2001 y, después de cuatro años colaborando con su compatriota Stella McCartney, Philo se adueñó de las riendas de la glamorosa marca francesa. Sin duda, un crecimiento exponencial para una diseñadora que se había visto relegada a un segundo plano mediático debido a la presencia de la hija del ex Beatle al frente de Chloé.
Desde 1992 y hasta “su momento”, Karl Lagerfeld era quien ocupaba el cargo de director artístico de la casa francesa y su misión fue, temporada tras temporada, reinventar el concepto de mujer Chloé, generalmente a través de vestidos neo-clásicos con marcada inspiración hippie. Pero en 1997 hubo un giro copernicano y el cargo de Lagerfeld -quien había empezado en Chloé en 1973- recayó en las manos de una joven McCartney. Una de las condiciones que impuso Stella para aceptar el cargo fue llevarse a su amiga Phoebe Philo como asistente. Ambas emprendieron el desafío de relanzar la veterana marca francesa poco después de graduarse en la escuela de moda londinense Central Saint Martins: Stella en 1995 y Phoebe un año más tarde.
El tandem funcionó muy bien porque, desde 1997 hasta 2001, el crecimiento de Chloé fue espectacular. Mc Cartney y Philo supieron renovar la marca con aires juveniles y postmodernos, revitalizando Chloé, y consiguieron así enganchar a una nueva generación de clientes de marcas de lujo.
La fórmula secreta de las jóvenes diseñadoras británicas fue fusionar con éxito el espíritu romántico de Chloé con una visión más urbana de la moda. Así, salieron de los talleres de la casa francesa prendas muy femeninas, pero con cortes estructurado e ideas audaces, como combinar blusas transparentes con jeans y sandalias de taco aguja. Femineidad y sofisticación fueron los parámetros que rodearon el nacimiento de la nueva mujer Chloé, con cuyas colecciones se identificaron mujeres de todo el mundo. Y el éxito también se trasladó a la cuenta de resultados de la empresa francesa.
Peleas entre las dos diseñadoras