Publicidad > Estados Unidos | EN SU ANTERIOR AGENCIA FUE UNA VÍCTIMA MÁS DE LOS PROBLEMAS QUE ENFRENTA EL GRUPO INTERPUBLIC
Redacción Adlatina |
Gary Goldsmith, el ex chairman y chief creative officer de Lowe, va a hacerse cargo hoy lunes 14 de la creatividad de Young & Rubicam en el cuartel central de la agencia en Nueva York.
El creativo había sido despedido de Lowe en abril sin mayores ceremonias, después de trabajar allí durante nueve años, por el nuevo ceo mundial de la agencia, Tony Wright, que designó en su lugar a Mark Wnek, un ex RSCG Londres.
Según versiones recogidas en medios publicitarios, su despido de Lowe fue brusco y sin las formalidades clásicas que rodean a un alejamiento de un número uno en el management de una agencia.
Goldsmith compartió hasta 2001 la posición de número uno de Lowe con Lee Garfinkel. Tras la salida de éste, quedó al frente en forma exclusiva. Pero las grandes dificultades que viene enfrentando el grupo Interpublic provocaron la designación de Wright y su salida de Lowe.
Reemplaza a Eastwood
Según pudo saberse, la primera misión del directivo será encabezar el departamento creativo de Y&R, cuyo principal puesto está vacante desde septiembre, cuando se retiró Matt Eastwood.
Pero Goldsmith no se detendrá allí. A medida que transcurran los días, se sumará a la tarea del ceo de Young para América del Norte, Gord McLean, para delimitar proyectos regionales de la red, y al director creativo global Michael Patti, para avanzar en campañas mundiales.
Goldsmith, de 51 años, dijo en su primer contacto con la prensa: “Acá hay una extraordinaria cartera de clientes, y el gran compromiso es llegar a los consumidores de todas esas marcas por nuevos caminos. Pero hay mucha gente talentosa en Young”.
Versiones de blogs
“Otro peso pesado que cae en medio de una nube de codicia”, escribió un ex empleado de Lowe en un blog publicitario al conocerse su salida de Lowe. “Todo el mundo sabe de los valores del Gran Goldsmith. Pero también saben de lo mal que le está haciendo al negocio la infusión de dinero a través de los mergers”.
Otro participante del blog señaló: “El despido de Goldsmith nos deja helados. Era inevitable, pero cuesta entenderlo. Wright ni siquiera se molestó en mandar un memo para, al menos, ‘desearle la mejor suerte’. Seguro que entendió que debía apelarse a sangre nueva, pero aunque eso fuese cierto, los buenos modales no deberían dejarse de lado. Pero claro, nada es normal: cuatro cambios en cuatro años en el puesto top del management no es cosa de todos los días”.