Publicidad > Gran Bretaña | AMBIGUA ACTITUD DE LA SECRETARIA DE CULTURA DEL GABINETE DE TONY BLAIR
Redacción Adlatina |
Londres sigue sin decidirse frente a prohibir o no la publicidad de fast foods
A medida que pasan los días, es mayor la desorientación de los funcionarios del gobierno laborista inglés con respecto a prohibir o no la publicidad masiva de comidas rápidas destinadas a la audiencia infantil. La polémica sigue aumentando los decibeles y la definición parece cada día más difícil.
Tessa Jowell: “Hay demasiada preocupación en la gente sobre el impacto de la publicidad, particularmente la de comidas rápidas, y muchísima presión política para llegar a una solución”.
La secretaria inglesa de Cultura Tessa Jowell dio una fuerte señal de que iba a obstaculizar la publicidad de comidas fast food dirigida a los niños, diciendo que el gobierno “no descartaba” una prohibición. En unmuy cargado debate realizado en el Westminster Media Forum, en el que chocaron repetidamente activistas antipublicitarios con lobbistas de la industria de la alimentación, la señora Jowell reconoció que el tema es ahora “demasiado grande como para ser ignorado”. “Hay demasiada preocupación en la gente sobre el impacto de la publicidad, particularmente la de comidas rápidas, y muchísima presión política para llegar a una solución”, declaró la funcionaria. Los comentarios de la secretaria de Estado parecieron contradecir declaraciones suyas anteriores, en las que casi había descartado cualquier acción gubernamental al respecto. En marzo pasado, en un discurso ante la Incorporated Society of British Advertisers, la funcionaria había llamado a la industria a autorregularse y a poner el énfasis en las comidas sanas, y a insistir en la reducción de comidas abundantes en azúcar, sal y grasas. En las ultimas horas, Jowell dijo que el gobierno “no ha descartado prohibir” esa publicidad, y agregó que todo estaba todavía “a estudio” de las autoridades. La secretaria de Cultura dijo que reconocía que el tema de la obesidad, especialmente entre los niños, era “un fenómeno de la vida moderna al que debemos responder”, pero agregó que la solución está “lejos de ser tan sencilla”. “¿Dónde focalizar la prohibición? –se preguntó-. ¿En los jardines de infantes, que muchas veces no pueden elegir el camino que van a tomar? ¿O en la “generación con dinero en el bolsillo”, de 6 a 12 años de edad? Algo es seguro: es una falacia decir que elcamino más apropiado es una cosa clara y obvia”. La funcionaria del gobierno de Tony Blair aseguró que “lo importante es enfocar el problema en su conjunto, que es muy complejo, especialmente el balance entre ejercicios físicos y la derrota de la obesidad”.
“Sería contraproducente” Antes de la conferencia, uno de los académicos que presentó un informe de la Food Standards Agency, dijo que una prohibición total de la publicidad de la comida chatarra sería contraproducente. “Prohibir la publicidad por TV hacia los chicos sería, en el mejor de los casos, no efectiva, ya que el dinero se pondría simplemente en otra parte. Ya lo sabemos por el caso del tabaco. Necesitamos ser más radicales. Más estratégicos y más amplios en el alcance”, dijo el profesor Gerald Hastings, director del centro para marketing social de la Universidad de Strathclyde. “Cualquier solución tendría que girar en torno a reducir el marketing de lo no sano e incrementar el marketing de la salud. Necesitamos poner el foco en la promoción de opciones mássanas para losniños. En una palabra, hay que hablar de comida, no de dieta”, agregó.
El sedentarismo Ejecutivos de la industria de la alimentación están en la otravereda. “La acción debe ser tomada para combatir la conducta sedentaria”, aseguraron. “El tema de si limitar la publicidad puede reducir la obesidad es realmente muy marginal. Si buscamos las formas de cambiar las conductas, necesitamos apuntar a la actividad y el estilo de vida de la gente. Como nación, nunca fuimos más sedentarios que ahora”, juzgó Martin Glenn,. presidente de PepsiCo de Inglaterra e Irlanda. “La definición entre la comida sana y la no sana es una tontería. Con eso no se llegará a nada”, agregó. No obstante, Debra Shipley, una parlamentaria que hace unos días introdujo en la Cámara de los Comunes un proyecto de ley que busca reducir la publicidad dirigida a los niños, insistió en que una restricción de la publicidad de “comidas no sanas” a los niños y exigió que sean más completas las etiquetas de los alimentos elaborados. En la parte central de su alegato, atacó a la industria publicitaria. “Ellos nunca admitirán que son parte del problema. Continuarán insistiendo en pedir más revisiones de revisiones de revisiones. Es hora de que terminen de hacer eso y empiecen a actuar en forma positiva para resolver el problema,. concluyó Shipley.