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La Generación Z está recuperando el 2016: cómo las marcas pueden participar sin generar rechazo

Lily Margolis es especialista en crecimiento y marca en Forage y se enfoca en el desarrollo de productos centrados en comportamientos de redes sociales en el mundo real. En esta nota, reflexiona sobre la tendencia por la que la GenZ tocó el botón de rebobinar sin dudarlo. 

La Generación Z está recuperando el 2016: cómo las marcas pueden participar sin generar rechazo
Según los especialistas en marketing de la Generación Z, la tendencia de 2016 no es un disfraz. Es un sentimiento. (Getty Images)

En un mundo donde las tendencias suben y bajan en cuestión de días, una década parece toda una vida. Sin embargo, en 2026, un año ya definido por un clima político contundente y una tensión financiera implacable, la Generación Z ha pulsado colectivamente el botón de rebobinado

Podrías ver la ola de nostalgia de 2016 que inunda las redes sociales y descartarla como un renacimiento estético de vaqueros rotos y labiales mate. Pero si miras más de cerca, verás una profunda respuesta emocional a un mundo que se siente cada vez más pesado.

La Generación Z no solo está recordando; nos estamos retirando. Buscamos un amortiguador psicológico. Buscamos "confort digital" en una época que se siente continuamente abrumadora

Para muchos de nosotros, 2016 representa el último momento en que el mundo parecía estar al alcance de la mano. Era la era "pre-todo": prepandemia, prepolarización extrema y prefeeds dominados por algoritmos. En aquel entonces, Instagram era un espacio para la creatividad, no una plataforma diseñada para impulsar el consumo.

Un anhelo de simplicidad

El paisaje hipercomercializado, repleto de publicidad y filtros en el que nos movemos hoy resulta desolador comparado con el vibrante, saturado y esperanzador mundo de 2016. Añoramos la simplicidad de una época en la que el mayor estrés era elegir el filtro de Snapchat perfecto para tu historia o asegurarte de tener suficiente película para tu Polaroid para el fin de semana siguiente.

Cuando una tendencia como esta explota, es tentador para las marcas intentar recrear la estética aplicando un filtro VSCO a su última campaña. Pero la tendencia de 2016 no es un disfraz. Es una sensación.

La importancia de la autenticidad

La Generación Z es excepcionalmente hábil para detectar la falta de autenticidad. Y aunque la autenticidad sea una palabra de moda, se menciona una y otra vez con razón.

Estamos experimentando una profunda fatiga con la perfección fabricada; los filtros, la cirugía plástica y las vidas prefabricadas dominan los feeds. Los influencers ya no son identificables; son aspiracionales.

Para evitar que la Generación Z se sienta mal, las marcas deben comprender la resonancia emocional y conectar con la tendencia. Kylie Cosmetics es un ejemplo destacado. Al revivir la era de King Kylie, conectaron con su propio ADN. De igual manera, Triangl Bikinis renovó sus icónicos bikinis con bloques de color, haciendo un guiño a 2016 y actualizando las siluetas para la actualidad.

Estas marcas tienen derecho a jugar porque formaron parte de la narrativa original. Si tu marca no existía en 2016, o si tu identidad se basa en el prestigio (piensa en Chanel o Cartier), no fuerces la estética. En cambio, aprovecha la emoción.

Olipop (fundada en 2018) lo está logrando a la perfección. No pretenden ser una reliquia de 2016; en cambio, se conectan con la comodidad digital a través de diseños y estilos nostálgicos como su lanzamiento de Shirley Temple. Satisfacen la necesidad de comodidad sin la crisis de identidad que supone intentar aparentar 10 años más.

Tres lecciones para las marcas

En 2026, el marketing debería sentirse como un santuario. Al ir más allá del filtro y comprender la búsqueda de un respiro que impulsa esta tendencia, las marcas pueden brindar la comodidad digital que la Generación Z realmente busca.