Publicidad > EEUU Hispano | ADLATINA MAGAZINE - ESPECIAL EEUU HISPANO
Redacción Adlatina |
Desde la música, el lenguaje, la comida, el deporte y los valores, la cultura latina está formando a la próxima generación de estadounidenses e influyendo y moldeando las tendencias del país. En la reciente edición de Adlatina Magazine, los principales players del mercado hispano de Estados Unidos sostienen que “lo que antes vivía en los márgenes de la vida estadounidense hoy marca el centro”. Esto, aseguran, está cambiando la forma en que las marcas piensan sus decisiones creativas.
La población hispana en Estados Unidos representa una proporción creciente del consumo en los últimos años. Se trata de un grupo demográfico que se convirtió en un público cada vez más crítico para las marcas. Sin embargo, la incertidumbre económica y un clima político precario que incluye deportaciones de ICE impulsadas por la administración Trump hicieron que el crecimiento del consumo hispano se haya desacelerado significativamente.
Aun así, el consumidor hispano sigue siendo una gran oportunidad financiera para los marketers. Una nota publicada por Ad Age, en octubre pasado, estima que, para volver a conectar con este cliente, las marcas deben evitar un enfoque de marketing universal y tratar de dirigirse a diferentes culturas y generaciones, tanto en sus mensajes creativos como en su estrategia mediática.
Las encuestas internas de Constellation indican que el 80% de los compradores hispanos se preocupan por los factores socioeconómicos y el 75% por sus finanzas personales. Esto se traduce en que las ocasiones en que se consumen productos se han reducido drásticamente. Sin embargo, la lealtad de los compradores hispanos a sus marcas ha aumentado incluso al reducir su gasto.
La influencia de la cultura latina
“La cultura latina ya no está influyendo solo desde la periferia: está en el corazón de las tendencias estadounidenses. En música, deportes, entretenimiento, gastronomía, moda o hábitos de vida más amplios, la cultura latina está activamente moldeando la corriente principal”, explica uno de los participantes del especial de Adlatina.
“Esta centralidad cultural tiene implicaciones profundas: está influyendo directamente en cómo las grandes marcas conciben creatividad, posicionamiento y autenticidad”, agrega. Y advierte: “Cualquier marca que ignore esta realidad está, en esencia, apostando en contra del futuro de América”.
Otro de los players del especial del mercado hispano estadounidense, que puede leerse en las siguientes páginas, asegura: “Lo que antes vivía en los márgenes de la vida estadounidense hoy marca el centro: la música que se escucha, el lenguaje que se usa, la comida que se come y los valores que están formando a la próxima generación. Esto no es solo un cambio de audiencia. Es un cambio de poder cultural”.
En cuanto a la relación con las marcas, especifican: “Ese es el mayor cambio en nuestra relación con los anunciantes. Pasamos de ejecutar campañas segmentadas a ayudar a las marcas a reorganizar su estrategia central, poniendo los insights culturales de alto crecimiento en el corazón de la marca”.
La experiencia que dejó Bad Bunny en el SuperBowl
“Lo que define hoy a la cultura latina no es solo la identidad. Es el intercambio. Es el espacio donde las culturas se encuentran, se remezclan y crean la próxima versión de lo que se siente como nuevo en Estados Unidos. Se ve en algo tan simple y poderoso como un álbum de Bad Bunny que se convierte en el más grande del mundo sin cambiar su idioma, sus referencias o su punto de vista. Ese tipo de éxito está cambiando la forma en que las marcas piensan sus decisiones creativas”, se explica en una de las entrevistas del especial de Adlatina.
Justamente, cuando a fines del año pasado la NFL anunció la elección de Bad Bunny para el Super Bowl, se desató un debate dado el contexto político tenso en Estados Unidos. Sin embargo, expertos en marketing coincidían en que representaba un gesto valiente y una oportunidad para que las marcas se conectaran con el público hispano desde la autenticidad.
“Con casi 130 millones de espectadores, no se trata solo de visibilidad, sino de celebrar cómo la cultura hispana ha llegado y ahora permea la cultura pop estadounidense”, señalaba por entonces Jorge Plasencia, presidente y CEO de Republica Havas. “Las marcas que aprovechan esa energía con creatividad y autenticidad pueden forjar vínculos duraderos mucho más allá del gran partido”.
En este marco, el domingo 8 de febrero por la noche, en el escenario del Super Bowl, Bad Bunny protagonizó un espectáculo con un marketing capaz de movilizar audiencias, marcas y negocios a escala global.
El show llamó la atención del público, anunciantes y el universo político. Incluso Donald Trump se pronunció al respecto, y se refirió al espectáculo como “repugnante". "Es una bofetada a nuestro país”, afirmó. El mandatario estadounidense se molestó porque el portorriqueño brindó todo el espectáculo en español. “Nadie entiende una palabra”, dijo.
Anteriormente, galardonado por su sexto álbum de estudio llamado Debí tirar más fotos, el portorriqueño se consagró ganador de la categoría de Mejor álbum de música urbana. Tras recibir esta distinción de parte de Harry Styles, el cantante se quebró en llanto y, al subir al escenario, sorprendió con un discurso con tintes políticos en contra de Donald Trump. “Voy a decir... ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos) fuera. No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres, somos humanos y somos americanos. También quiero decirle a la gente, sé que es difícil no sentir odio en estos días. Y estaba pensando, a veces nos contaminamos. No sé cómo decir eso en inglés. El odio se vuelve más poderoso, con más odio. Lo único que es más poderoso que el odio es el amor. Así que, por favor, necesitamos ser diferentes”.
El mismo mensaje predominó en el entretiempo del partido de fútbol americano.
El “Efecto Bad Bunny”, según un informe de SocialPubli, confirma una tendencia clave: las marcas que conectan con la cultura y la identidad generan impacto real y sostenido. En una era donde la atención es limitada, la relevancia cultural se convierte en el activo más valioso.