Publicidad > Global | HABLAN LOS GANADORES DE ORO DE IBEROAMÉRICA
Redacción Adlatina |

Luis "Madruga" Enriquez: “No sentimos que haya ganado una campaña, sino un equipo entero”

VML México obtuvo un oro en la categoría Outdoor con la campaña "La última Coca-Cola en el desierto". Al respecto, el CCO de la agencia para México y Latam expresó: “Las últimas joyas del desierto no eran los lugares, ni los objetos, ni siquiera una botella de Coca-Cola. Eran las personas”.

Luis "Madruga" Enriquez: “No sentimos que haya ganado una campaña, sino un equipo entero”
El equipo de VML México festejando el oro obtenido en Outdoor por su trabajo "La última Coca-Cola en el desierto".

Lanzada en México para celebrar los 100 años de Coca-Cola en el país, “La última Coca-Cola en el desierto” cuenta la historia de una expresión mexicana para describir algo o alguien muy especial, raro o codiciado. La agencia resignificó esa expresión para rendir homenaje a los pequeños comerciantes que mantienen bebidas frías en comunidades aisladas del desierto mexicano, a pesar del calor extremo, las largas distancias y las dificultades logísticas.

De modo tal que la campaña no gira alrededor de la bebida, sino de las personas que hacen posible que llegue a los lugares más remotos: “Ganar un oro en Cannes es una mezcla muy extraña entre emoción, alivio y gratitud. Cuando trabajas durante meses o incluso años en una idea, hay momentos en los que dudas de todo Cuando una pieza es reconocida en el escenario más importante de nuestra industria, no sientes que ganó una campaña; sientes que ganó todo un equipo que creyó”, sostiene Luis Madruga, CCO de VML México & Latam. Y agrega: “Lo más bonito es que el premio dura unos minutos, pero el impacto de la idea puede durar años. Para mí, un oro representa la validación de que la creatividad puede mover conversaciones, cultura y negocios al mismo tiempo”.

¿Cómo fue el proceso para llegar a la idea?

La idea nació como una expedición más que como una producción. Decidimos adentrarnos en el desierto para descubrir qué había más allá de los mapas y de las historias que todos conocemos.
Y fue ahí donde encontramos algo inesperado. Nos dimos cuenta de que las últimas joyas del desierto no eran los lugares, ni los objetos, ni siquiera una botella de Coca-Cola. Eran las personas.
Personas que han decidido quedarse, construir comunidad y hacer posible la vida en lugares donde parecería imposible vivir. Cada parada de la expedición nos regaló una historia distinta: familias, comerciantes, viajeros y personajes que, con su esfuerzo diario, mantienen vivo un territorio inmenso y muchas veces olvidado.
Más que crear una campaña, lo que hicimos fue descubrir esas historias y compartirlas. Porque al final entendimos que los verdaderos tesoros del mundo no son las cosas que encontramos en el camino, sino las personas que conocemos durante el viaje.

¿Qué cree que hizo a este caso premiable con un oro?

Creo que lo que hizo especial al proyecto fue que resolvía un problema real utilizando un activo que solamente Coca-Cola podía activar.
No se trataba de contar una historia sobre la marca, sino de convertir la presencia histórica de Coca-Cola en el desierto en una herramienta de navegación para las personas. La idea era simple de entender, relevante culturalmente, escalable y con un beneficio tangible para la comunidad.
Los jurados ven miles de campañas cada año. Las que sobresalen suelen ser aquellas que logran unir creatividad, utilidad y autenticidad. En este caso, la marca dejó de interrumpir para ayudar, y creo que eso fue lo que hizo que la idea conectara tan bien y terminara siendo reconocida con un Oro en Cannes.