Publicidad > Argentina | FALLECIÓ JOVEN, A LOS 62 AÑOS, PRODUCTO DE UNA NEUMONÍA
Jorge Raúl Martínez Moschini |
(Por Jorge Raúl Martínez, chairman de Adlatina group) - Ramiro Agulla sobrepasó los límites de la actividad publicitaria, fue uno de los más importantes influencers, sobre todo en la política nacional, antes del nacimiento de las redes sociales. Su agencia fue un ícono de los noventa y un gran semillero de talentos que aún alimentan la creatividad publicitaria. En 1998, les hice sendas entrevistas por separado a él y a Carlos Baccetti publicadas en la misma edición de Ad Hoc. Es al día de la fecha que muchos memoriosos me recuerdan esa tapa de presentación que, en lo que respecta a mi carrera de editor, fue la más audaz y sofisticada”. A continuación, el reportaje a Ramiro que después de 28 años continúa vigente.
Para la realización del material fotográfico nos juntamos en el estudio de Guillermo Monteleone, en Palermo. Una tarde fresca de primavera y con Carlos y Ramiro con una excelente actitud y predisposición. Previamente, les había hecho una propuesta de tapa que los dejó pensando y luego de unos días me dieron el visto bueno. Cuando Carlos y Ramiro comenzaron a trabajar juntos, en equipo, para ellos fue como un volver a nacer. Todo lo realizado individualmente por ellos hasta ese momento, había sido bueno. Pero se juntaron y fue una explosión de ideas y trabajos exitosos. Ese volver a nacer, lo quería registrar en el instante previo; es decir su gestación. Así surgió la tapa de Ad hoc con Ramiro y Carlitos en posición fetal.
Las fotos, magistralmente realizadas por Monteleone, fueron tomadas en una “pelopincho” ubicada en la terraza del estudio. La pileta se llenó con agua y tintura de color y unos chinchulines que funcionaron como cordón umbilical. Estamos hablando de 1998, cuando aún las herramientas artísticas no eran dúctiles como en la actualidad. Pero contamos con la ayuda de Maxi Anselmo, a mi juicio, uno de los mejores directores de arte, reconocido local e internacionalmente.
A continuación, la entrevista a Ramiro Agulla titulada: “Amor, el secreto de la dupla más exitosa”.
“Soy el menor de cuatro hermanos y el único nacido en Santa Cruz. Sucede que en 1964 mi papá, quien se recibió de abogado a los 21 años, en esa época era el gobernador de esa provincia. Al año nos volvimos a Buenos Aires. Sobreviví a un colegio católico ya que durante 12 años fui al Champagnat donde, en realidad, lo pasé muy bien. Comencé a jugar al rugby a los siete años; un deporte que siempre me apasionó y que practiqué activamente hasta los 23. El rugby es un deporte que me encanta, me gustan los amigos que genera, el tercer tiempo, el clima del vestuario y la onda de responsabilidad con el resto del equipo”.
Ramiro Agulla extiende toda su humanidad sobre uno de los amplios sillones ubicados en un lugar muy cálido de su hogar de Vicente López: un estar abierto con vistas al jardín y piscina. Es el mediodía, hace calor y el entrevistado se muestra receptivo, tranquilo, reflexivo. Su hablar pausado pareciera que le permite a su mente recorrer senderos interiores que sus palabras no expresan manifiestamente. Aunque, sin embargo, se entienden. Hago una comparación con su socio del alma: Baccetti es expresivo, vehemente, inquieto. En cambio, Ramiro es más introvertido, mide más lo que expresa. Ambos manejan la cuerda fina de la ironía a la perfección.
“Pese a disponer de muchas posibilidades es muy difícil que haga amigos nuevos, no sé por qué. Probablemente porque quiera conservar algo de una época que fue la mejor para mí. Estudié publicidad en El Salvador. Carlitos estaba un año arriba. Nunca dialogamos en esos años, pero fue muy gracioso cuando me llamaron de FSD Y&R y fue él mismo quien me recibió. Mi sorpresa fue muy grande, ¡sos vos! Le expresé. Luego de un tiempo el me confesó que yo le había caído bien porque en la Facultad era un tipo piola, canchero con las minitas (risas)…
¿Siempre trabajaste en equipo o generaste algo solo?
-Escribo canciones desde chico. A los trece escribí una canción increíble, decía: “En el gobierno de Perón, la gente los reclamó, militares salvación, ya está presa Isabel, el curro se terminó, la pantera los cagó…”. En casa había mucha información, a mí me traspasaba todo y volcaba eso en las letras. Cuando el viejo falleció también escribí una canción para él. No la podía cantar en ningún lado porque comenzaba y todos se largaban a llorar.
¿Lo tuyo era música y letra?
-Guitarra y letra, que no es lo mismo. Me acompañaba con la guitarra, era un buen interpretador. Todo en la actualidad es más o menos igual, por eso puedo interpretar un tema o la locución de un comercial con huevos.
¿Qué música escuchabas?
-De todo. Lo que escuchaban mis tres hermanos, soy el menor. Horacio es gerente de marketing de OCA. Gonzalo es productor publicitario. Mi hermana María José vive en Necochea y la adoro por la familia que formó. Cuando ella ve los comerciales de Oca, creados por mí y producidos por Gonzalo se cierra el circuito. Escuchaba música beat, la que se emitía en “Música en libertad”, un programa que conducían Leonardo Simmons y Maisabé por Canal 9, al que una vez asistí porque mi viejo era amigo de Romay. También escuchaba mucho rock sinfónico y por supuesto, Sui Géneris, Lito Nebbia. El tema “We are the champions”, de Queen, es algo impresionante. Recuerdo que me ponía los auriculares y cantaba con Fredy Mercuri. Tenía alrededor de 10 años, una época muy alegre.
Pese a haberlo perdido cuándo aún no habías crecido prácticamente, ¿tu viejo fue un buen modelo para vos?
-Te puedo decir que después de muerto y de actos que gobernaron mi conducta, evidentemente a mi padre lo amaba y admiraba de una manera tal que hasta me tuve que plantear en un momento: “Bueno, éste sos vos y éste soy yo”. Mi viejo estaba, pero podés imaginar que no era de los que iban a los actos de los colegios.
Era una persona muy ocupada.
-Sí, recuerdo que una vez, en quinto grado, una maestra me preguntó dónde estaba él. Yo le respondí: “está jugando al golf” (risas). Después mi vieja tuvo que explicarle que en realidad estaba en Córdoba, ocupado con temas de política. Yo no sufría tanto porque él no estuviera. Me alcanzaba conque un sábado a la mañana (esos sábados de copetín en La Biela) me llevara a comprar algún juguete. Una vez fuimos a una juguetería y me compró una pistola de aire comprimido, con la que venía insistiendo desde hacía un tiempo. Tenía trece años. Un año después fue asesinado.
A esta altura de la entrevista, hablando de su padre, lo noto tenso, nervioso, como queriendo anestesiar el dolor. Me propongo respetarlo. Ya casi todos conocen la historia del asesinato de su padre en época de gobierno militar.
Me permito una autorreflexión y pienso en los estereotipos y los mitos que tanto tuve que analizar con los textos de Umberto Eco en tiempos de facultad. El padre de Ramiro, además de abogado, fue un reconocido periodista, director de Confirmado (un semanario que abordaba temas de política en los setenta). Y me digo: “Era otra época, los asesinatos políticos lamentablemente eran moneda corriente. Si hubiese sucedido hoy, el padre de Ramiro sería un ícono como José Luis Cabezas”.
Ramiro, contame algo de tu mamá
-La vieja se va a enojar. Ella era una de las mujeres más lindas de la alta sociedad cordobesa. Un poco frívola. Se casó con un intelectual al que admiraba. Pero, además, no tuvo problemas en trabajar cuando la guita comenzó a escasear. Trabajó hasta hace tres años.
¿Tus primeros pasos laborales cuándo los iniciaste?
-Cuando mi viejo falleció tenía catorce años. Crecí de golpe, me hice a mí mismo. Cuando terminé el secundario comencé a trabajar en Estrada Hnos., agentes de bolsa, como cadete y a los seis meses me pusieron a manejar la caja. Gané fortunas, vestía con trajes y zapatos escarpines. En tanto, todos mis amigos hijos de ricos pasaban la vida “panza para arriba” en sus quintas. Ya no tenía tiempo para entrenar y era muy difícil jugar al rugby en buen nivel. Junté guita suficiente para estudiar sin trabajar e ingresé a la Universidad. Cuando, nuevamente, el dinero comenzó a escasear trabaje de barman en un boliche de Ayacucho y Arenales.
¿Por qué elegiste publicidad?
-No lo sé. Imaginate mi cuadro de situación: egresado del Colegio Champagnat. Tenía mucha angustia, todos mis compañeros continuarían con carreras tradicionales como medicina, abogacía, ingeniería, a lo sumo el más audaz elegiría Arquitectura. Cuando comentaba que iba a estudiar publicidad, las madres de mis amigos me decían “vas a salir en la tele”. Bueno, al final tenían razón, pero no se referían a eso. Recuerdo mi dormitorio cuando tenía 14 años. Las paredes estaban llenas de fotos mías y de mi familia. Todas tenían titulares montados que recortaba de las revistas, y eran buenos.
Claro, hay un antecedente, tu padre dirigió un medio periodístico y la publicidad a su manera también en algunos casos puede ser una manera de editorializar. ¿Dónde iniciaste tu camino en la publicidad?
-En León Chocrón, una agencia que hacía publicidad para distribuidoras de cine. Era un laburo muy divertido que al comienzo hice gratis. Consistía en ir a la distribuidora y en su sala privada ver las películas que próximamente se estrenarían. Les cambiábamos el título y hacíamos la frase de venta. Primero fue por amor, después … (risas). Iba a las disquerías de la calle Corrientes con papel y lapicera y anotaba todos los títulos de las tapas de los discos. Luego se los nombraba al distribuidor hasta que finalmente elegía uno: “este me gusta pibe” (ja, ja, ja). Después de un tiempo como estudiaba publicidad, Chocrón incorporó cuentas que también atendía yo: Blindex, Banco Tornquist. Al tiempo, en el año ’88, la Asociación de Agencias de Publicidad inició sus cursos. Yo me incorporé al de Redacción publicitaria. Entre los profesores estaban Patricio Bonta, Pablo Benegas, Jorge Bendesky. Era los “grosos” del momento. Hice el curso más que nada para darme a conocer, y me dio buen resultado ya que ese mismo año Bonta me llevó a J. Walter Thompson.
Entraste a jugar en las ligas mayores.
-Exactamente, en la “Catedral”. Un lindo ingreso para aprender lo que es la publicidad, todo a fondo para después saber cómo romperlo. Me encanta haber comenzado en JWT. Así me di cuenta de todo lo que hay para modificar. Obvio, no es lo que pensaba en ese momento. Pero sí tiempo después. Esto lo relaciono con la enseñanza en la universidad: allí te enseñan las reglas del negocio, pero los chicos deben saber que en creatividad las reglas están para romperlas.
¿Quién fue tu primer director creativo?
-Coco Dayan, el me enseñó mucho.
Lo recuerdo, además fue un buen escritor
-Tengo uno de sus libros, se llama “Volvió una noche”. Su muerte en el ’89 me shockeó. Murió de sida. Era un tipo muy sensible. Trabajé con él y con Miguel Vera. Después me llamaron Gabriel (Dreyfus) y Carlitos (Baccetti).
¿Cuánto tiempo trabajaste en JWT?
-Ingresé en setiembre del ’88 y partí en setiembre del ’89.
¿Hiciste algo destacado?
-Llegué a participar en el lanzamiento de Asegurar y como hito redacté un aviso de los mosquitos de Raid.
¿Por qué te fuiste?
-Cuando le avisé a Patricio que me iba, me preguntó por qué lo hacía. Le respondí: “porque quiero ganar premios”. Era mi única ambición en ese momento.
¿Qué pasaba con la publicidad argentina en ese entonces?
-Con la hiperinflación no existía. Cuando hablé con Darío (Straschnoy) sobre mis honorarios, me preguntó: “¿Cuánto querés ganar? Sacó una calculadora y me dijo está bien papito”. Al día siguiente mi sueldo valía un cuarto. Pasé a Y&R por menos “guita”. Imaginate la publicidad en este contexto. Lo cautivante era la interna de Young internacional. Darío estaba preocupado por las exigencias de un programa de creatividad mundial e imagino que él se debe haber planteado la necesidad de demostrar que era mucho más que un vendedor de juguetes brillante. Sobre todo, al irse Gabriel. El programa era muy duro, volvió Hernán (Ponce) como DGC y por supuesto, estábamos Carlos y yo. En 1991, con nuestro comercial “Pescador” para Dr. Schöll obtuvimos el título de la “Oficina de Y6R más creativa del mundo”. Para Darío fue muy importante.
Supongo que te ibas olvidando de la música.
-Hacía rato que me había asustado de mis canciones, de las cosas que decía. Al comienzo era ingenuo, pero a medida que crecía mis letras eran cada vez más fuertes y me exponía demasiado. Fue allí cuando me planteé: “¿por dónde canalizo las cosas que me traspasan?” y esa actividad fue la publicidad.
¿Sos sensible, te afecta lo que te rodea?
-No lo puedo evitar, percibo cosas, las siento. Por eso sé que soy distinto. Me llevó mucho tiempo entender que soy distinto. ¿Cómo puedo jugar al rugby y estudiar teatro? ¿Cómo puedo tener una agencia y trabajar desde mi casa? ¿Cómo puedo ser creativo y tener visión empresaria? ¿cómo puedo estar reunido con Monti, de YPF, y después hacer una locución llena de pasión? ¡Todo eso es Ramiro!
Al analizar el spot “Fútbol” de Quilmes, es ineludible pensar que fue creado por un tipo sensible y con mucha suela gastada en la calle. No es precisamente la cultura Champagnat.
-Es cierto, es un mensaje popular. Estudié en el Champagnat y he caminado la calle.
Carlos y vos tienen algo a favor, si los clientes los buscan no es para que les den más de lo mismo.
-No sé si los clientes quieren otra cosa, lo importante es que no se van. Si estuviesen encandilados por algo, luego de un tiempo prudencial se hubieran ido. En realidad, estamos en una vorágine de crecimiento impresionante. Estamos sentados donde debemos estar. No nos agrandamos. Somos los primeros en aclarar que esto no es magia. En A&B no tenemos tiempo para el pelotudeo, como sucede con un novio que está mal con su novia por algo que no se dicen. En esa instancia, los problemas entre cliente y agencia no son por los diferentes puntos de vista sobre cómo resolver algo, sino por la falta de definición precisa de lo que hay que resolver. Es ahí cuando la publicidad no funciona.
Estoy hablando de lo conceptual de la relación hasta el trabajo mismo de la comunicación. En A&B jamás perdemos el foco. Ni de las situaciones, ni de los problemas a resolver, ni de las relaciones. Siempre volvemos a reenfocar.
¿La solución es entregar los trabajos con rapidez?
-Una virtud que tenemos con Carlitos es nuestra tremenda capacidad de trabajo y además la contagiamos. Recuerdo cuando estábamos en Young éramos el mejor equipo y teníamos “millones de otros trabajos”. Darío le decía a Hernán: “Pero cómo carajo puede ser que estos tipos hagan todo el trabajo que le pedimos y además me entero de que tienen tiempo suficiente para hacer trabajos para terceros”. Esa capacidad la seguimos manteniendo y se la contagiamos a todos nuestros equipos. Pero, volviendo a la pregunta, no es cuestión de velocidad. Nosotros vendemos lucidez, visión. Es como si fuésemos los perros de adelante que tiran de un trineo. Nosotros vemos el camino, los demás ven el culo del perro que está adelante.
Hoy pareciera que pasa algo similar con la publicidad argentina.
-¿Por qué decís eso?
Es un comentario generalizado que A&B refundó la publicidad.
-No es relevante, a nadie le importa si refundamos la publicidad. No agrega nada. Es como preguntar ¿son lindos o son feos? Lo que suma es que nuestros trabajos ayuden a mejorar la calidad general de la industria publicitaria.
¿Qué sienten que son?
-Somos lúcidos… valientes.
¿“Ustedes los creativos” es una frase despectiva?
-El negocio siempre utilizó esta frase como algo negativo. Es como decir los chicos, los rebeldes. Los que entienden solo una parte del negocio. Nosotros desde hace tiempo entendemos todo el negocio y sabemos qué hay que hacer y qué no.
Carlos mencionó la palabra “magia” para caracterizar la relación con vos.
-Yo te voy a decir cuál es el secreto de la relación Baccetti/Agulla: ¡es amor! El amor abarca todo. Admiración por el otro, necesidad, deseo de compartir, lealtad, confianza, diversión.
¿Esta forma de pensar y ver el negocio de la publicidad de los clientes y sus marcas es resultado del encuentro con Baccetti?
-Carlos es una explosión de cosas maravillosas (se emociona), de las cuales cualquier persona solo ve la mitad. Yo las veo a todas y sé qué hacer con todas ellas.
¿Baccetti tira muchas ideas y Agulla las tamiza?
-Carlos propone desde la irracionalidad y mis ideas parten de la racionalidad cargada de pasión. Mis ideas nacen en el corazón, pero pasan por la cabeza. Estas rutinas se transformaron en una creatividad sólida y original a la vez.
A&B ha recibido reconocimiento internacional por una variedad de trabajos, fundamentalmente de gráfica. Sin embargo, para el público argentino los trabajos que más impactaron son justamente los que no han ganado premios: por ejemplo, “Fútbol” de Quilmes y la zaga de Telecom.
-¡Viste! Pero yo te repregunto ¿Cuál es mi trabajo?
Ayudar a las marcas de tus clientes, generar buenas reacciones en los consumidores…
-Claro, eso es lo que decimos a los chicos en nuestra agencia. Te juro por Dios que nuestros equipos creativos lo entienden. La razón de ser de la comunicación publicitaria es imponer, transformar la imagen de una marca o de un producto. Neutralizar las acciones comunicacionales de los productos de la competencia. Generar alegrías por asociaciones simpáticas; generar emoción para conmover y acercarte para persuadir. Luego, bienvenidos los premios.
¿Notás en otras agencias el intento de emular la creatividad A&B?
-Siento que en muchas agencias quieren que a las marcas que atienden les suceda lo mismo que a las marcas que atendemos nosotros. O que los consumidores reaccionen de la misma manera que con nuestros mensajes. Por eso, se plantean “ellos lo lograron con este tipo de mensajes, bueno hagamos algo parecido”. Sé de varios que en el planteo previo analizan cómo lo haríamos nosotros.
¿No te cansan los adulones?
-¿Querés decir los condescendientes? Te respondo desde otro ángulo: lo que me aburre de nuestro negocio es la mezquindad con nuestra capacidad, con nuestros intentos, con nuestra voluntad, con nuestros logros, con nuestro talento. Siento como una conspiración, siempre hay un mal comentario. Algo que no me hace sentir que nos adulan. Por el contrario, siento que la prensa es la que siempre nos defiende de la conjura y esto puede parecer aburrido.
La comunicación puede tener rebotes inesperados. ¿Hasta dónde sigue tu responsabilidad con tus clientes?
-Es responsabilidad nuestra calcular todas las posibilidades de reacción del público a partir de los mensajes que creamos. Nosotros planteamos todos los escenarios posibles de reacción ante nuestros mensajes. Tengo un juego con mis amigos que es demostrativo: se plantea una hipótesis, “una persona no debe tener relaciones sexuales antes de casarse”. Luego nos dividimos en dos grupos, los que argumentan a favor y los opositores. Lo bueno del juego es que quienes están a favor deben buscar los argumentos negativos y viceversa. Los argumentos deben ser sólidos. Esa esgrima mental también la hacemos en A&B con nuestros trabajos. Somos expertos en tocar los resortes de los deseos inconscientes de la gente.
¿Qué es eso?
-Es un don. Me he cansado de buscar una explicación racional. Tengo que relajarme y asumirlo.
¿Te pasa solo a vos?
Carlos también tiene mucha sensibilidad. El entiende antes que nadie las cosas que yo planteo. No existe otra persona que entienda mis pensamientos como Carlos (se emociona).
Me llama la atención cómo se emocionan, tanto vos como Carlos, cuando expresan mundos interiores. Tienen su Mr. Hyde a flor de piel.
-El señor Hyde nuestro es mucho mejor que el Dr. Jeckyll de cualquiera. Ya lo asumimos. Es un don, una capacidad especial. Acá muchos son publicitarios de probeta: nacen dentro del mercado de la publicidad, conocen el manual con todas las indicaciones de lo que deben hacer, pretenden determinadas notas periodísticas, ganar premios. Nosotros no fuimos a golpear la puerta de nadie, no le sacamos un cliente a nadie. Nadie puede decir nada de nosotros. Entonces, ¿por qué se enojan? ¡Envidia!
¿Todo el mercado los envidia?
No, por supuesto que no.
El mundo interior y circular de Agulla vuelve a un tema recurrente. Las cosas que flotan en el ambiente. Nadie lo dijo por primera vez, pero se escucha hablar de Agulla y Baccetti como si fueran Sacco y Vanzetti: o se los electrocuta o se los eleva a la categoría de míticos. En realidad, ya se les escapó la posibilidad del anonimato y ahora sienten el rigor, los premios y los castigos de la fama. Pienso en uno de los aspectos negativos de la fama: la impotencia por saber que uno ya no es dueño de una parte de su propio ser. Paralelamente, le instalo uno de los comentarios de los últimos meses que a ellos los involucra directamente.
Ramiro, ¿tu agencia gana cuentas porque los honorarios son muy bajos?
-Voy a asistir a una reunión de la Asociación donde se debatirá el llamado a concursos. Voy a apoyar la moción que promueve cobrar por la presentación. Con respecto a si somos baratos, al contrario, estamos cada vez más rígidos con este tema. Inclusive creemos que debemos elevar nuestros honorarios (se distiende). Mientras esté de moda la buena publicidad estaremos nosotros de moda y cobraremos lo que merecemos. Cuando pase la moda, estaremos obsoletos.
¿Cómo te llevas con otros creativos?
-Con nadie me llevo mal. Con Rodrigo Figueroa Reyes me llevo bien; Con Fernando Fernández me llevo bien; con Pablo del Campo me llevo bien. Con Hernán, Fernando Vega Olmos, Ernesto (Savaglio), Raúl López Rossi… Gabriel es mi amigo. Él está enojado, pero lo quiero. Está equivocado, pero lo respeto. Gabriel es un tipo de principios y yo también. Por eso me gusta tenerlo cerca. Aunque me putee.
¿Qué quiere decir me llevo bien?
-Que no existen motivos explícitos como para discutir sobre nada.
Parece muy formal tu respuesta
Sí, pero directamente podría decir ¡pará loco! Por ejemplo, a Hernán Ponce yo lo quiero y sé que él me quiere. Pero no podemos profundizar una relación porque estamos en una relación de competencia.
¿Podrías mencionar a agencias o creativos con estilos que a vos te agraden?
-Me gusta la simpleza de Fernando Fernández. Las cosas locas que salen de Graffiti. Algunas gráficas que salen de Pablo del Campo, como por ejemplo piezas de Consolidar y de Sony. También me gusta el trabajo de Figueroa Reyes: tiene simpleza y es popular, es una creatividad no pretenciosa porque además su personalidad no es pretenciosa. Él encontró su lugar, nadie lo molesta ni lo compara con otros. Ernesto Savaglio es otro creativo que respeto mucho. Él inventó y a los que inventan los respeto mucho.
¿Vas a ser presidente del Círculo de Creativos?
-Nadie me lo propuso.
¿Y si te lo propusieran?
-No sé, ¿quién me lo podría proponer?
Imagino que los creativos del Círculo. Sobre todo, porque Ponce anunció que no seguiría. Y por lo que he escuchado vos y Ernesto Savaglio son los candidatos naturales.
-Creo que en algún momento podría ser presidente del Círculo, pero no ahora. Tengo otros objetivos que cumplir y no quiero desviar energías.
¿Quién te ayudó en estos años?
-Me ayudó Darío. Él se enojó mucho cuando nos fuimos de Young, pero aflojó. Ahora tenemos una relación cordial y cuando puede me dice “ya vamos a hacer cosas juntos”. (sonríe y agrega): Siempre decía que nunca iba a permitir que Straschnoy se pusiera detrás de mío porque “no te das cuenta y te la pone”. Entonces, en una oportunidad, El Publicitario hizo una encuesta sobre los “cerebros de la publicidad argentina de todos los tiempos”. Primero fue David (Ratto), segundo Raúl Salles y en el tercer puesto estuve yo. ¿Quién salió cuarto? ¡Darío Straschnoy! Por supuesto, lo llamé y le dije: “tantos años cuidándome de que no te pusieras detrás de mí y te me pegaste en la encuesta”. Lo que me respondió no te lo voy a decir (entre carcajadas).
Así como decía una encuesta que para muchas personas vos sos el mejor creativo argentino y Carlos el cuarto, en el ambiente se dice que Carlos maneja la agencia y vos te quedás en tu casa. ¿Son temas de diálogo entre ustedes? ¿Qué se dicen?
-Puede ser que lo digan, pero no creo que alguien lo piense. Ni siquiera Carlos. Yo necesito una manera evolucionada de trabajar y no es estando 24 horas en la agencia. En la agencia tenés que decir cosas y en casa puedo pensar. Lo hablamos y lo fortalecemos. Hay una sola verdad que conocemos nosotros.
¿No les preocupa para nada lo que diga la gente?
-Lo que te quiero decir es que nuestra voluntad es conocer a fondo nuestra verdad.
¿Ustedes siguen trabajando como el primer día o es un mito?
-No es un mito… vos lo sabés.
Yo te lo pregunto…
-Yo sigo escribiendo. Sigo yendo a las filmaciones, a marcar a los actores, los locutores. Además, eso es lo que me gusta hacer. Entré a este negocio porque me gusta escribir.
Vos y Carlos crearon varios de los mejores comerciales argentinos de los últimos diez años. ¿Es una presión? ¿Aparece el miedo a la no superación?
-No, para nada. Sigo escribiendo porque es lo que más me gusta hacer.
¿Qué pensás de la presentación del Mégane?
-Como aviso no me gustó mucho, pero fue un éxito comercial. Además, creamos un evento cultural con la llegada de Win Wenders: todas las secciones de espectáculos de los medios hablaron del lanzamiento. Con respecto al comercial, no fue lo esperado. Como sucede con muchos mensajes. Lo importante, te repito, es que fue un éxito de ventas. Obviamente empujado por una variedad de factores y empezando por la calidad del auto.
Este parece un buen año, lo iniciaron con una cuenta gorda bajo el brazo.
-Sí, me desvelaba no tener a YPF en nuestra cartera de clientes. Pensaba: “cómo puede ser que la empresa más importante de la Argentina no sea atendida por nosotros”. Lo digo como bandera. A YPF la veníamos apuntando hace rato.
-¿Tu agencia perdió algún concurso de creatividad?
-Creativo, no. Vinieron de Arcor a nuestra agencia a conversar y luego nos dijeron que no estaban preparados para trabajar con nosotros.
Intuyo que no te satisfizo la explicación.
-Ahora la entiendo, en su momento no. Lo que más me enojó fue que no me avisaron la decisión. Me enteré por terceros. Tuve que llamarlos para confirmar algo que ya sabía.
Pero ¿ellos vinieron a verlos o ustedes fueron a golpear su puerta?
-Vinieron ellos.
Para finalizar ¿que cuenta quisieras incorporar a tu cartera de clientes?
-Camel.
¿Por qué?
-No tenemos ninguna marca de cigarrillos y Camel es una marca internacional que le puede hacer competencia a Marlboro.