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Redacción Adlatina |

La IA crea potencial, las personas crean valor

El informe From adoption to impact: Three horizons of AI transformation revela que, aunque la mayoría de los empleados ya se siente preparada para adoptar IA, las organizaciones todavía tienen dificultades para transformar esa adopción individual en impacto empresarial.

La IA crea potencial, las personas crean valor
Solo el 11% de los líderes encuestados afirma que sus compañías se encuentran en el horizonte de “reinvención”, el nivel en el que la IA se integra de manera profunda en los modelos de trabajo y operación.

Las mejoras en la productividad individual son importantes, pero rara vez se convierten en una ventaja sostenible cuando la organización que las rodea permanece sin cambios. Así lo plantea el informe From adoption to impact: Three horizons of AI transformation, que analiza cómo las organizaciones están avanzando en sus procesos de transformación con IA y las divide en tres “horizontes”, según el grado de integración de la tecnología en el trabajo cotidiano, siendo los mismos: habilitación, automatización y reinvención.

Uno de los principales hallazgos del informe es que las personas y las organizaciones parecen estar avanzando a velocidades diferentes. Mientras que el 70% de los encuestados afirma sentirse personalmente preparado para adoptar y utilizar IA, solo el 27% de los líderes considera que sus organizaciones están preparadas para realizar los cambios necesarios de cara a un futuro agéntico.

Las organizaciones están viviendo, así, dos realidades diferentes frente a la IA, ya que los empleados se adaptan a la tecnología más rápido que las instituciones en las que trabajan.

El desafío, por lo tanto, no está necesariamente en conseguir que los empleados adopten la IA, sino en que los líderes puedan impulsar los cambios organizacionales necesarios para capturar su valor.

Esto no significa que la preparación individual sea irrelevante. Por el contrario, tanto la preparación de las personas como la de la organización son condiciones previas para el proceso de cambio que ambas deben atravesar. Pero existe una diferencia crítica entre la adopción individual de IA a escala, que es lo que la mayoría de las empresas está impulsando, y la transformación habilitada por IA, que todavía es poco frecuente.

La adopción individual a escala implica que los empleados utilizan herramientas de IA para una amplia variedad de actividades, desde redactar correos electrónicos y resumir notas de reuniones hasta analizar datos, crear presentaciones y prepararse para interacciones con líderes o clientes. Pero aunque las personas puedan trabajar más rápido, la organización en su conjunto suele continuar funcionando como lo hacía antes.

Para muchos líderes, el desafío está justamente en reconocer hasta qué punto debe evolucionar el propio modelo operativo. Por eso, la consigna de “acompañar a los empleados” debe significar algo más que alentarlos a utilizar herramientas de IA. El verdadero trabajo consiste en liderar un cambio de comportamiento a nivel institucional.

Las organizaciones que más valor generan a partir de la IA están transformando las normas, los flujos de trabajo, los derechos de decisión, los roles y las estructuras, la asignación de recursos y las expectativas de desempeño.

La confianza también aparece como un elemento fundamental: no solo la confianza en la IA como tecnología, sino también en la organización y sus líderes para guiar a las personas durante cambios significativos y acompañarlas en las etapas de disrupción.

A continuación, los tres horizontes que plantea el informe: 

El horizonte de la habilitación: En esta primera etapa, las organizaciones buscan que los empleados pasen de experimentar con IA a incorporarla de manera sostenida, pero todavía existe una brecha entre la productividad individual y el impacto para el negocio. El desafío, entonces, es identificar dónde la tecnología puede generar mayor valor y rediseñar los flujos de trabajo en función de esas posibilidades, en lugar de simplemente sumar herramientas o automatizar tareas existentes.

El horizonte de la automatización: En esta segunda etapa, las empresas utilizan IA a escala para automatizar, optimizar y mejorar procesos integrales que atraviesan distintas áreas y silos de la organización. Si bien ya existe una transformación más profunda de los flujos de trabajo, estas compañías todavía parten del modelo actual para optimizarlo, en lugar de replantear desde cero cómo debería realizarse el trabajo.

El horizonte de la reinvención: Es la etapa más avanzada y, también, la menos extendida: solo el 11% de los líderes afirma que su organización se encuentra allí. Estas compañías ya no buscan simplemente automatizar o mejorar procesos existentes, sino rediseñar desde cero el trabajo, los roles, los flujos de trabajo y los modelos operativos con la IA como eje central. El 48% de sus líderes afirma haber capturado valor empresarial, frente al 24% en automatización y el 13% en habilitación.

En este sentido, la principal conclusión del estudio es que la tecnología, por sí sola, no alcanza. La IA puede generar el potencial para trabajar de una manera diferente, pero convertir ese potencial en resultados requiere modificar la forma en que las organizaciones funcionan, toman decisiones, distribuyen recursos y desarrollan a sus personas.