La clara imagen del más grande jugador de golf y mayor endosante de publicidad del mundo se sacudió durante el fin de semana de Thanksgiving. Tiger Woods apareció envuelto en un accidente automovilístico, pero el timing, las circunstancias, las repercusiones y la febril usina de rumores que se inició de inmediato posiblemente hayan puesto en peligro su propia marca y sus negocios de nueve cifras con varias compañías de primerísima línea en la economía.
“Pienso que este incidente tendrá a la postre un efecto negativo en la marca Tiger Woods”, dijo el experto en marketing deportivo Robert Tuchman, vicepresidente ejecutivo de Premiere Global Sports, una compañía con sede en Nueva York. “Independientemente de los hechos, hay anunciantes que podrían eludirlo ahora. Creo que la forma en que esta situación evolucione, y según cómo se maneje él mismo, determinará los efectos a largo plazo de su imagen. Lo mejor que puede hacer Tiger es ser completamente honesto y abierto al hablar de la situación y de lo que ocurrió”.
Lo que ocurrió es esto: a las 2.25 de la madrugada del viernes, Woods manejaba su Cadillac Escalade por el camino de acceso de su casa, cuando golpeó a una boca de incendios y a un árbol de la casa de un vecino, y sufrió heridas en el rostro. Estuvo por momentos inconsciente y, según los reportes, su esposa, Elin, usó uno de sus palos de golf para romper la ventanilla trasera del vehículo y retirarlo de su interior. Woods fue tratado en un hospital local, y la policía dijo que el alcohol no había sido un factor en los sucesos.
Los rumores
Pero la historia tomó en las 72 horas subsiguientes varios giros extraños. Por ejemplo: el incidente se produjo dos días después de la publicación de artículos en las revistas The National Enquirer y Star que vinculaban a Woods con una camarera de un night club de Nueva York. No se sabe, en realidad, por qué Woods estaba afuera, o dónde estaba yendo, a las dos y media de la mañana.
El sitio Web de chismes TMZ.com citó a fuentes no individualizadas diciendo que el accidente se produjo después de una discusión en la casa, y que la mujer del golfista había causado los cortes en su cara y la ventana rota aun antes de que él dejara la casa. TMZ ha seguido informando a partir de entonces, usando siempre fuentes anónimas, que Woods le dijo a un amigo que tenía que comprarle a su mujer un “Kobe Special”, una referencia al anillo de diamantes de 4 millones de dólares que la estrella de la NBA Kobe Bryant le compró a su esposa después de haber sido acusado de cometer un asalto sexual a una empleada de hotel de 19 años en el año 2003. El basquetbolista Bryant no fue encarcelado en la oportunidad, pero admitió haber engañado a su mujer en lo que dijo era una relación sexual consensuada con esa empleada.
Tanto Tiger Woods como su esposa declinaron reunirse con la policía durante tres días consecutivos, y el golfista finalmente emitió un comunicado el domingo en su sitio Web diciendo: “Esta situación es por mi culpa, y obviamente avergüenza a mi familia y a mí. Soy humano, y no soy perfecto… Esta es una cuestión privada y quiero conservarla en esa forma. A pesar de que entiendo que haya curiosidad, los muchos rumores falsos, infundados y maliciosos que están circulando en la actualidad en torno a mi familia y a mi, son irresponsables. Mi mujer, Elin, actuó con coraje cuando vio que yo estaba herido y en problemas. Fue la primera persona en ayudarme. Cualquier otra afirmación es totalmente falsa”.
El deseo de Woods por mantener la privacidad cayó en oídos sordos. En la noche del domingo ya había 7.492 artículos en Google News hablando del accidente, sin mencionar los numerosos posteos de blogs y los rumores circulantes por cualquier medio.
Uno de los temas mayores fue su rechazo a reunirse con la policía que está investigando el accidente, a pesar de que según la ley de Florida no tiene por qué someterse a una entrevista. “Legalmente, no tiene por qué hablar con la policía”, reconoció el procurador de Nueva York Jonna Spilbor, que aparece regularmente como analista legal en Fox, MSNBC y CNN. “La gente está haciendo que parezca que él necesita participar en esta investigación, cuando en los hechos no es así. Desde el punto de vista criminal, está haciendo exactamente lo que tiene derecho a hacer: nada”.
Pero desde el punto de vista de las relaciones públicas, dijo Spilbor, “se lo condena si lo hace y se lo condena si no lo hace. El publico ya armó las piezas del rompecabezas en su propia mente –que la mujer le rasguñó la cara, que ella rompió la ventana (antes del accidente)- y no importa lo que él diga, eso es lo que el público va a creer”.
Woods tiene contratos de respaldo con Nike, Gillette, Accenture, AT&T y American Express, entre otras compañías, por un total de 100 millones anuales, según Forbes. Hasta el domingo a la noche, solamente Nike había lanzado una declaración. En ella decía que Woods tenía el “total apoyo” de la empresa.
Vendiendo confianza
“Entre las cosas que vende Tiger Woods está la confianza. Y a pesar de que puede ser su prerrogativa no aceptar entrevistas y discusiones en torno a los eventos de los últimos días, lo cierto es que esto envía un mensaje que es incoherente con su posición general en el mercado, construido bajo presión”, dijo David Carter, principal de Sports Business Group de Los Angeles y director ejecutivo del Sports Business Institute de la University of Southern California. “A pesar de esto, tomará mucho más que un simple incidente –en el que cada uno de nosotros no sabe con seguridad cómo hubiéramos respondido- antes de infligir una herida duradera en su marca”.
“Los anunciantes corporativos deberían conservar su posición y apoyo hacia él hasta que aparezca –si aparece- otra información que pueda hacer considerar otras decisiones”, sostuvo John Rowady, presidente de rEvolution, agencia de marketing deportivo de Chicago. “Los riesgos y responsabilidad de ser un atleta icónico son increíbles en esta era global de medios sociales. Tiger Woods es todavía un ejemplo por haber manejado todo con integridad, hasta que él no nos diga lo contrario”.
En una encuesta realizada por el sitio deportivo yardbarker.com, más de 4.000 personas respondieron a la pregunta “Si usted manejara una compañía, ¿dejaría ahora que Tiger endose sus productos?”. Un 66% (2.687 votos) votó por el sí, mientras un 34% (1.390 votos) dijo que no, en la noche del domingo.
“El timing y la rueda sin fin del ciclo de noticias no ayudó a Tiger, pero a menos que haya algo mucho más sórdido de lo que ha aparecido hasta ahora, esto no va a dañar su marketability”, dijo Robert Boland, profesor de marketing deportivo en la New York University. “Dudo de que cualquiera de sus actuales auspicios esté amenazado por el momento”.
Joe Favorito, un consultor de marketing deportivo con sede en Nueva York, dijo que a menos que emerja algo más grande, “el hombre seguirá siendo el pan que da de comer a miles de personas que dependen del golf para vivir. No hay forma de que eso cambie, a menos que aparezca algo realmente flagrante que por ahora no se conoce”.
De todas maneras, agregó Favorito, “todo esto es un poco extraño, ¿no? Creo que sí”.