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Rebeca Hwang: “Los seres humanos anhelamos la conexión con otros y somos los únicos capaces de generarla”

Durante el primer día del congreso anual +CTG 2026 llevado a cabo en Cartagena de Indias, Colombia, la ingeniera química graduada en MIT habló sobre el valor de lo humano en tiempos de inteligencia artificial.

Rebeca Hwang: “Los seres humanos anhelamos la conexión con otros y somos los únicos capaces de generarla”
Hwang explica la necesidad de hallar algo genuino en un contexto incómodo a través de la analogía de la flor de paraíso. Detrás de ella, las imágenes de lo que esperaba de la planta vs. lo que sucedió en su patio.

Durante la primera mañana de +CTG 2026: tiempo de dicotomías, Rebeca Hwang —de origen coreano, pero criada en la Argentina—, ingeniería química, profesora en Stanford University y colaboradora en proyectos en Silicon Valley, abrió su conferencia con la siguiente pregunta: “¿Cuál es la flor de paraíso de los seres humanos?”. Hwang presentó dos imágenes, en la primera se veía a la Strelitzia reginae, una planta conocida comúnmente como “flor de paraíso”, cuyas flores parecen un ave de alas naranjas y cuerpo azulado. En la segunda imagen, la misma especie, pero con su flor totalmente seca. Hwang explica que “con el tiempo entendí que estas plantas, para que florezcan como en la primera imagen, necesitan poca agua y un espacio reducido para sobrevivir”. Sólo entonces, cuando su existencia peligra, la Strelitzia reginae, florece espectacularmente para atraer a otras especies a que la polinicen y asegurar su supervivencia. Así, se planteó una analogía entre el caso de esta planta y los humanos vs. la inteligencia artificial en la medida en que cada vez más, las nuevas tecnologías superan el intelecto y las habilidades de las personas. En ese sentido entonces, ¿qué es lo que sobrevive de la experiencia humana?

“Todavía —y digo todavía porque puede que en unos años esto cambie—, los seres humanos anhelamos la conexión profunda con otros. Somos los únicos capaces de generar ese sentimiento primario”, explica Hwang. Y sin embargo, para ello las personas necesitan algo aún más primario, la motivación. Según relata Hwang, la motivación está en declive: este año, el 30% de sus alumnos abandonaron un ejercicio de sólo once minutos a causa de la frustración. Un hecho sin antecedentes en su carrera de trece años como docente. Por el contrario, las IAs empiezan a ganar autonomía. El caso de Pip, un agente de IA que, al quedarse sin tokens para seguir operando de acuerdo a sus objetivos, contactó al filósofo y especialista en ética de IA Henry Shevlin en busca de trabajo.

En la era de la inteligencia artificial, para encontrar la flor del paraíso —aquello que hace único el valor humano—, también es necesaria la reorganización de tareas. Hwang trae un experimento que probó con alumnos de Stanford. La consigna era la siguiente: tenían que lograr armar un cubo Rubik en el menor tiempo posible. Así que la clase se dividió y cada uno escogió a quien pensaron podría resolverlo más rápido. “Todos fueron a por el estereotipo de ‘nerd’ (flaco, con anteojos y buenas notas)”.

El problema es que la consigna no estaba completa. Una vez elegido quien iría a resolver el cubo, Hwang dijo que tendrían que hacerlo con los ojos vendados y haciendo sentadillas. Aquellos estereotípicamente ‘nerds’ se cansaron rápidamente y pasaron a otro alumno, más entrenado. Mientras tanto, uno tenía que dar indicaciones para resolver el cubo. Pero hubo algo más: en medio del ejercicio Hwang empezó a arrojar bolas de papel para distraer a los alumnos. Quienes no tenían ninguna tarea asignada o se habían quedado sin algo específico que hacer (paradójicamente como sucedió en muchos equipos en todo el mundo ante el advenimiento de la IA), empezaron a atajar esas bolas de papel. Reinventaron su propio rol dentro del equipo. “Eso es precisamente nuestro valor como humanos: la capacidad de adaptarnos mientras adoptamos una nueva forma de trabajo”, explicó la profesora de Stanford, “allí también reside la creatividad”.

En último lugar, aunque reforzando la idea de humanidad dentro de la era tecnológica, Hwang entrevistó a algunos cantautores argentinos, entre ellos, León Gieco, Blair y la banda Silvestre y La Naranja, sobre su opinión acerca de la IA. Algunas palabras rondaban todas las conversaciones: improvisación, imperfección, imprevisibilidad. Atributos característicos de la creatividad humana, que es, por naturaleza irracional. En un mundo en el que las nuevas tecnologías han superado a las personas en intelecto, capacidad cognitiva y velocidad —y lo seguirán haciendo— lo característicamente humano se vuelve relevante, lo imperfecto es signo de fiabilidad y el error, un diamante en bruto.

Martina Varela

por Martina Varela

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