El estudio “La crisis en el mundo”, desarrollado por Ibope y la red global de investigación de mercado WIN, involucró la opinión de 16 mil personas residentes en 17 países: Alemania, Austria, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, India, Inglaterra, Italia, Islandia, Japón, Rusia y Suiza. Cada uno fue consultado respecto del futuro de su país, sus ingresos y la confianza en el gobierno, en los bancos y en el mercado de valores.
En líneas generales, los resultados permiten hablar de un pesimismo generalizado en la población mundial respecto de los efectos que podría tener la crisis económica: el 49% de los consultados espera que la situación financiera de su país empeore durante el próximo trimestre y se mantiene optimista apenas el 12%.
En lo que refiere a la confianza en sus respectivos gobiernos, la situación no deja de ser crítica. Atribuyendo un puntaje del 1 al 10, los entrevistados ubican en alrededor de los 5 puntos su confianza en la habilidad del gobierno para lidiar con la crisis y lo mismo en lo que respecta a la solidez bancaria. En cuanto al mercado de valores, la confianza desciende todavía un punto más.
La tan mentada alegría brasileña
De acuerdo con el informe, los países más pesimistas son Islandia y Japón, seguidos por Francia, Alemania e Inglaterra. Y en un tercer nivel se ubican Italia, España y Rusia.
Por el contrario, Brasil,
En el caso brasileño, el porcentaje de la población que manifiesta pesimismo respecto del futuro alcanza apenas el 19%, bastante por debajo de la media global. Además, casi el 80% de los habitantes de este país estima que sus ingresos aumentarán durante el próximo año.
Estados Unidos representa un caso aparte. Se ubica por detrás de los tres países ya mencionados por su optimismo y basa su confianza en un futuro promisorio en la figura de Barack Obama, además de en su herencia de potencia económica mundial.
El informe apunta además que, generalizando, los países que se encuentran en una fase de crecimiento suelen ser los más optimistas, mientras que aquellos más críticos y pesimistas respecto de la situación económica son los que integran las regiones más desarrolladas, en particular los que integran el G8 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Rusia, Inglaterra y Estados Unidos).