¿Cómo comenzaron su carrera? ¿Qué fue lo que los llevó a elegir la creatividad publicitaria?
Fernanda Knak: Desde niña, siempre fui una apasionada del universo creativo y de las artes. Mi día favorito en la escuela era el de la clase de pintura y, en casa, me encantaba editar videos sobre cualquier cosa que mi imaginación me permitiera crear. Cuando crecí, no tuve dudas de que quería construir una carrera que me permitiera desarrollar mi lado artístico. Entré en publicidad sabiendo que quería trabajar en el área creativa y, durante la universidad, me enamoré (y sigo enamorándome cada día más) del motion design.
Lucas Kafer: A diferencia de la mayoría, no me dediqué a la publicidad con la intención de cambiar el mundo. Lo que realmente quería era trabajar en un lugar donde me sintiera integrado. Desde muy joven, debido a mi identidad, supe que difícilmente encajaría en los modelos laborales tradicionales. Fue en la publicidad donde encontré un espacio para expresar mi creatividad y mi verdadera esencia. Al comenzar la universidad, me interesé por el trabajo creativo porque comprendí que allí podría transformar todo aquello que me inspiraba en ideas capaces de generar impacto.
¿Quiénes son sus referentes y cuáles son sus fuentes de inspiración?
FK: Me atraen mucho las artes coloridas, la animación tipográfica, el collage y el mixed media. Es difícil mencionar solo algunos nombres, pero algunos artistas increíbles que admiro mucho son: Mat Voyce, Emanuele Colombo, Paula Cruz, Scarnno, Tala, Andrew Footit, Cristian Mera y Con McHugh. Además, desde una perspectiva más personal, en los últimos años adquirí un hobby que es la fotografía analógica. En mi tiempo libre me gusta recorrer la ciudad, observar lo que llama mi atención y registrar esos momentos, que me inspiran y me ayudan a estar más presente.
LK: Mis referencias provienen mucho más de mis propias experiencias que de la publicidad en sí. Me apasiona la música, la cultura pop, la arquitectura, el diseño y la moda, pero también encuentro inspiración en el día a día. Intento prestar atención a lo que sucede en la calle, a las conversaciones, los comportamientos y las experiencias que vivo. Creo que las mejores ideas surgen precisamente en los momentos más cotidianos.
¿Qué aprendieron hasta ahora trabajando en agencias? ¿Cómo es trabajar en la agencia?
FK: Trabajar en una agencia de publicidad te permite conocer diferentes áreas de actuación y te enseña, más que nunca, que el trabajo en equipo es fundamental. PAIM me está abriendo muchas puertas y considero muy importante estar en un lugar que te brinde crecimiento personal y profesional. Es un espacio que respira creatividad y cuenta con una gran variedad de clientes, lo que permite intercambiar ideas muy enriquecedoras con cualquier colega. Y una de las partes más importantes es el equipo. Tengo el privilegio de estar rodeada de personas extremadamente talentosas y queridas. Somos muy unidos, lo que hace que el ambiente sea acogedor y nos permita ser nosotros mismos mientras aprendemos juntos.
LK: En Paim, aprendí a valorar las ideas en las que creo. No en el sentido de defenderlas a toda costa, sino de comprender que una buena idea también necesita estar bien presentada. Dar el énfasis adecuado a lo que realmente importa es tan importante como la idea en sí. También aprendí que las buenas ideas rara vez surgen de forma aislada. Evolucionan cuando hay intercambio, confianza y espacio para construir juntos, tanto internamente con diferentes áreas como con el cliente, en un proceso de cocreación.
¿Cuál es el perfil que debe tener el creativo de hoy?
FK: Creo que, por encima de todo, debe ser una persona curiosa y con ganas de aprender constantemente. Hoy los cambios ocurren muy rápido: surgen nuevas plataformas, tecnologías, tendencias y formas de consumir contenido. Es necesario estar atento a todo eso, pero también considero importante encontrar momentos para volver la mirada hacia nosotros mismos y dedicar tiempo a actividades que alimenten nuestra creatividad. Al final, todos somos creativos; solo necesitamos ejercitar esa capacidad a través de las experiencias que vivimos, las conversaciones, los hobbies e incluso de esos momentos en los que simplemente bajamos el ritmo. Considerando esto, creo que uno de los grandes desafíos del creativo en la actualidad es justamente desconectarse para transformar esas ideas en algo más propio y original. Sin tiempo para procesar todo lo que observamos, pensamos y creamos, no logramos ampliar nuestras perspectivas.
LK: Creo que los creativos de hoy necesitan estar en constante diálogo con lo que sucede a su alrededor. Más que seguir las tendencias, considero importante comprender los comportamientos, sentimientos y movimientos culturales que las impulsan. En una época en la que la IA acelera la producción de contenido, la mirada crítica, la curación y el repertorio se vuelven aún más valiosos.
¿Cómo se encuentra la industria de la comunicación en el país?
FK: Brasil tiene una de las industrias más diversas y creativas del mundo, y eso forma parte de nuestra esencia. El mercado brasileño está siempre atento a las transformaciones y abierto a lo nuevo. Somos un pueblo muy conectado. Veo que los medios digitales ganan cada vez más espacio, con nuevos formatos que surgen constantemente y generan un gran impacto en la comunicación, mientras que los medios tradicionales siguen manteniendo su relevancia. También veo que los creators ocupan un lugar cada vez más importante en el mercado, convirtiéndose en aliados estratégicos de las marcas para construir una comunicación más auténtica. Esto quedó muy claro este año en Cannes, donde la Creator Economy tuvo más espacio y una visibilidad mucho mayor dentro del festival. Además de que las ideas creativas y fuera de lo común siguen siendo esenciales, comprender cómo cada formato de medio puede potenciar una idea y generar conexiones más genuinas con las personas es fundamental.
LK: Brasil siempre ha sido una potencia creativa y lo sigue demostrando al mundo año tras año. Al mismo tiempo, vivimos en una era de excesos: de pantallas, de formatos, de plataformas y de estímulos. En este contexto, creo que la creatividad cobra aún más importancia. Hoy, más que simplemente captar la atención, nuestra labor es generar relevancia.
¿Cuáles son los nuevos formatos de comunicación que creen que marcarán tendencia?
FK: Creo que uno de los formatos que más fuerza viene ganando son las creaciones y producciones analógicas. Al mismo tiempo que la inteligencia artificial evoluciona y pasa a formar parte de nuestra vida cotidiana, también crece el interés por experiencias más táctiles y humanas. Los vinilos, la fotografía analógica e incluso el regreso de las revistas impresas son algunos ejemplos. Todo lo que esté creado por personas, en el sentido más artesanal del término, como se hacía antes de toda esta tecnología, ganará aún más valor y protagonismo, ya sea en formatos digitales o no.
LK: Creo que estamos viviendo un movimiento interesante. Tras años en los que todo parecía girar en torno a lo digital, la gente ha vuelto a valorar las experiencias que solo se viven en persona. No porque sean nuevas, sino porque ofrecen algo que ninguna pantalla puede reproducir: la sensación de pertenencia. Lo veo incluso en un proyecto personal que creé, HIM, una fiesta que nació precisamente de este deseo de reunir a la gente en torno a buena música, selección de contenidos y conexiones auténticas. Creo que las marcas tienen una gran oportunidad de formar parte de estos momentos de forma genuina, creando experiencias que la gente quiera vivir, no solo recordar.
Al mismo tiempo, la economía de los creadores sigue evolucionando. Veo una creciente migración de los grandes influencers a los creadores que han construido comunidades más pequeñas, pero mucho más comprometidas. Cada vez más, la gente confía en quienes comparten sus intereses, y no solo en quienes tienen el mayor número de seguidores.