¿Cuál fue el proceso de creación y ejecución de la campaña “Field Barcode”?
El campo de fútbol es un espacio saturado de publicidad, pero si lo pensamos bien, el terreno de juego en sí mismo seguía siendo un territorio inexplorado. Queríamos algo que no interrumpiera el espectáculo, sino que formara parte integral de él. Así, transformamos la experiencia de ver el partido en un punto de contacto directo con la marca: el código de barras surgió como este puente invisible, casi obvio, pero que nadie se había atrevido a implementar hasta entonces.
¿Qué cree que hace que esta idea sea tan única como para merecer el Gran Premio?
Esta idea demuestra que siempre es posible reinventar las posibilidades de una categoría. Y el éxito de una idea hoy en día también reside en su capacidad de asimilación en milisegundos. El código de barras es el ejemplo perfecto: no pide al público que «piense» ni que decodifique un concepto complejo; pide una acción inmediata. Hoy en día, la simplicidad es una de las formas más sofisticadas de comunicarse.
Lleva tiempo desarrollando campañas a gran escala y premiadas para Mercado Livre. Mantener este nivel a lo largo del tiempo es muy difícil. ¿Cómo lo consigue? ¿Cuál es su proceso de trabajo con el cliente?
La longevidad de nuestra relación se basa en una premisa fundamental: la creatividad sólo es excelente cuando es relevante para el negocio. En siete años, nuestra colaboración ha madurado porque hemos dejado de ser sólo una agencia para convertirnos en socios comerciales. Cuando el problema de Mercado Livre se convierte realmente en nuestro problema, la dinámica cambia. Hemos evolucionado desde campañas centradas exclusivamente en causas sociales hasta desafíos relacionados con el rendimiento, el producto, el tráfico y la interacción. La excelencia se mantiene gracias a esta combinación de confianza mutua y mejora continua.
EL CASO PREMIADO