¿Qué expectativas tienen en la agencia para el 2026? ¿Dónde estará su mayor foco?
En Zurda Agency encaramos 2026 como un año de consolidación y profundización. Más que crecer por crecer, el foco está en robustecer todo lo construido en estos dos años de vida: relaciones de largo plazo con marcas que entienden la comunicación como una construcción cultural, no sólo como un output táctico de corto plazo. Por otro lado, seguir apostando en la consolidación del equipo y su crecimiento, esa es nuestra prioridad.
Vamos a seguir enfocados en construir estrategias integrales, con un fuerte anclaje en datos, creatividad y contenido con sentido, manteniendo la agilidad y la capacidad de respuesta que nos define como agencia independiente.
Además, es un año atravesado por el Mundial, y ya estamos trabajando en distintas iniciativas con marcas —tanto sponsors en México como otras que ven en el fútbol una plataforma cultural clave— con el objetivo de construir propuestas relevantes y diferenciales alrededor del evento deportivo más importante del mundo.
Por último, 2026 marca un paso firme en nuestra expansión: la consolidación del modelo de trabajo global y una apuesta fuerte al mercado mexicano, donde estamos formando un equipo sólido y diverso y trabajando con marcas profundamente arraigadas en la cultura local. Un mercado desafiante y con mucho espacio para hacer ideas que importen.
¿Qué impacto cree que tendrán las megafusiones en la industria este año?
Las megafusiones van a seguir reconfigurando el mapa, generando estructuras cada vez más grandes y con foco en la escala, pero también más estandarizadas. Eso abre una oportunidad enorme para agencias como Zurda: la diferenciación por pensamiento estratégico, la creatividad con impacto en el negocio, nuestra cercanía en la forma de trabajo con los clientes y la flexibilidad que nos caracteriza. En un contexto de concentración, el valor no va a estar solo en el volumen, sino en la capacidad de leer contextos locales, culturales y sociales con una sensibilidad real.
¿Cómo evalúa el contexto socioeconómico del país y cómo impacta en la industria publicitaria?
El contexto socioeconómico de Argentina es siempre desafiante y obliga a las marcas a ser mucho más precisas en sus decisiones. La inversión publicitaria no desaparece, pero se vuelve más exigente: menos margen para la improvisación y más foco en resultados reales. Desde Zurda creemos que este escenario potencia el rol estratégico de las agencias, acompañando a los clientes a priorizar, optimizar y generar una comunicación mucho más enfocada en las propias audiencias, generando relevancia, evitando mensajes vacíos o desconectados de la realidad de las personas.
La aceleración de la IA ya es indiscutible. En este marco, la autenticidad humana aparece como un súperpoder o factor diferencial clave. ¿Cómo prevé que seguirá evolucionando la colaboración entre IA y factor humano?
La IA va a seguir acelerando procesos, optimizando tiempos y ampliando capacidades, y eso es una ventaja enorme. Pero el diferencial va a estar en quién hace las preguntas correctas y en quien integra la tecnología a su negocio. La autenticidad, la intuición cultural y la empatía siguen siendo profundamente humanas. Creemos que la IA es una herramienta que potencia el trabajo creativo y estratégico, pero que necesita del criterio humano para construir mensajes fuera del estándar, más honestos y con identidad propia. Lo real llega al corazón de las personas y lo artificial se queda en la superficie, pero muchas veces es más eficiente.
En esta época del año suelen aparecer diversos informes de tendencias, que van desde el aumento del cortoplacismo, hasta la búsqueda de conexiones reales y la rehumanización. ¿Cuáles considera que serán las principales tendencias a considerar?
Más allá de las modas, vemos tres grandes tendencias claras:
Primero, la búsqueda de sentido: las marcas van a tener que decir algo y sostenerlo en el tiempo.
Segundo, la eficiencia creativa: menos piezas, pero mejor pensadas, más relevantes y adaptadas a cada contexto. Contenidos e ideas que sorprendan.
Y tercero, la rehumanización real (no discursiva): comunicación más honesta, menos grandilocuente y más conectada con la vida cotidiana de las personas. En un entorno saturado, la coherencia y la sensibilidad cultural van a ser el verdadero diferencial.