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REFERENTE DEL CINE ARGENTINO

Falleció el cineasta Luis Puenzo

“Aprendí cine en la publicidad”, había dicho al recibir la distinción Académico de Honor, el año pasado. Uno de los directores y productores más influyentes del cine argentino. Tuvo su consagración en 1985, con La historia oficial, film que abordó las consecuencias de la última dictadura militar argentina y que obtuvo el Óscar a la Mejor Película en idioma extranjero, marcando un hito histórico para el país. La película también recibió reconocimiento en el Festival de Cannes.

Falleció el cineasta Luis Puenzo
Palabras de Luis Puenzo: "Fue hermoso hacer aquello que llamábamos cine, ese cine publicitario que honraba el oficio. No sé cómo se llama ahora, pero sigo sintiéndolo heredero de aquello que hicimos".

A continuación, uno de sus últimos discursos en el ámbito publicitario, tras recibir el premio Académico de Honor 2025, por parte de la Academia Argentina de la Publicidad:

Luis Puenzo — Académico de Honor 2025

“Me emociona profundamente este reconocimiento. Me hace viajar en el tiempo y recordar a tantos compañeros”.

“Vuelvo a mis inicios, cuando empecé en Martín Propaganda con Silvia Mazza, allá en los hermosos años 60, siendo todavía casi un adolescente. Después de eso vinieron mis primeras lecciones reales: trabajar con David Ratto como director, filmar comerciales, filmar con Hugo Casares. Los nombro a ellos como ejemplo, pero fueron muchos los que me enseñaron”.

“Quiero reconocer públicamente, acá, frente a esta Academia y a mis colegas, que yo aprendí cine primero en la publicidad. Treinta y pico de años filmando desde los 18 o 19 me enseñaron a manejar el tiempo —que es la base del cine— pero también el gesto, la mirada, el cuadro”.

“Aprendí a hacer cámara aunque al principio me daban miedo. Hasta que un día, filmando uno de los primeros comerciales de Suflair, Aníbal González Paz, un viejo director de fotografía que venía del cine argentino de los años cincuenta, me dijo: ‘Agarre la cámara, Luis’. Yo me resistí: ‘No, yo cámara no hago’. Pero él insistió: ‘Que no se salgan del agujerito’ (risas). Ese fue mi bautismo. Traté de seguir esa directiva, y fue una gran lección de cine: filmar cuidando que nada se saliera ‘del agujerito’ (más risas). Así aprendí a mirar”.

“Fue hermoso hacer aquello que llamábamos cine, ese cine publicitario que honraba el oficio. No sé cómo se llama ahora, pero sigo sintiéndolo heredero de aquello que hicimos. Por todo eso, hoy agradezco formalmente este premio”.

Redacción Adlatina

por Redacción Adlatina

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