El 28 de julio de 2024, Venezuela celebró su elección presidencial más controlada en décadas. María Corina Machado, la líder opositora más popular del país, había sido inhabilitada para postularse. El diplomático Edmundo González Urrutia tomó la responsabilidad de representarla. A los observadores internacionales se les impidió el ingreso. El Consejo Nacional Electoral, encargado del proceso electoral, está controlado por el régimen. Todas las garantías institucionales que podían haber asegurado transparencia se habían eliminado.
Sin embargo, antes de que el régimen anunciara su versión de los resultados, el pueblo venezolano ya había construido su propia prueba, en más de 30.000 mesas de votación. Sin nada más que sus teléfonos.
En 2021, el CNE había introducido un código QR impreso en cada acta oficial, un dato técnico para disfrazar de transparencia, un proceso que manipularon siempre. Pero, tres años después, el régimen no se imaginó que la oposición había construido un plan completo de ingeniería reversa alrededor de ese pequeño, pero poderoso descuido.
Comando Con Venezuela descubrió que el código QR en cada acta era un registro inviolable, completamente fuera del control del régimen. Si esos códigos podían ser capturados antes de que se centralizaran y se manipularan los votos, se podía construir en tiempo real una base de datos paralela, verificable y creíble internacionalmente.
Durante meses, en cocinas, iglesias, sótanos y casas en toda Venezuela, testigos voluntarios fueron entrenados en secreto para escanear códigos QR y transmitir resultados el día de la elección. Más de 600.000 ciudadanos fueron organizados. Más de un millón de personas se movilizaron en silencio para activar un sistema paralelo de verificación ciudadana de la verdad del voto. Esa operación ciudadana se llamó “600K Network”.
“600K Network” en el festival de creatividad Cannes Lions 2026
Este junio, la acción en pro de la defensa de la democracia y la transparencia en Venezuela, compite en Cannes Lions 2026: porque quienes la hicieron posible creen que el mundo aún necesita escuchar su versión de la historia.
Sin presupuesto. Sin medios pagos. Sin respaldo institucional. Cada persona que participó lo hizo asumiendo un gran riesgo personal, porque sabían lo que podía pasar en un país donde el régimen persigue al opositor.
Cuando la autoridad electoral anunció al ganador al hombre que tenía más de doce años en el poder —sin publicar una sola acta—, la oposición ya tenía en sus manos los resultados reales: con el 85% de las actas verificadas, el candidato opositor Edmundo González Urrutia había ganado con un margen de cuatro millones de votos. Un resultado irreversible que se publicó en tiempo real en la página resultadosconvzla.com.
La respuesta del régimen fue brutal. Más de dos mil personas fueron detenidas después de la elección. Organizaciones internacionales de derechos humanos, incluyendo la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU sobre Venezuela, documentaron torturas sistemáticas y tratos crueles contra los detenidos. La Corte Penal Internacional mantiene una investigación abierta contra el régimen venezolano por crímenes de lesa humanidad.
Este caso compite en Cannes Lions, en parte, para honrar a esas personas. Muchas aún presas y torturadas.
¿Por qué Cannes Lions?
El Premio Nobel de la Paz 2025 honró a la líder venezolana María Corina Machado y ella, a cada ciudadano por su entrega de años, a la libertad de Venezuela. Cannes Lions será el escenario para cambiar la narrativa impuesta por más de 25 años y asegurar que la historia del 28 de julio no sea reducida a una nota geopolítica, sino reconocida por lo que fue: la mayor operación pacífica de verificación ciudadana en la historia moderna.
Sobre la inscripción en Cannes Lions
El primer crédito en el formulario de inscripción dice “el pueblo venezolano”, en honor a los ciudadanos que lo ejecutaron.
Varios de los venezolanos que participaron en el desarrollo de este caso han decidido permanecer en el anonimato y no aparecen en los créditos. La razón es la misma que hace que este caso exista: el régimen que persiguió a quienes escanearon un código QR el 28 de julio sigue en el poder, y aún mantiene presos políticos en sus cárceles.
El caso fue desarrollado por Rainbow Lobster — un colectivo creativo con base en Los Ángeles y Ciudad de México — junto a un grupo de creativos y profesionales venezolanos, con la convicción de que lo que logró la gente merecía ser documentado y presentado al más alto nivel de las comunicaciones globales.
Desde Rainbow Lobster explican que decidieron ir a Cannes después de un Nobel principalmente por la narrativa: “María Corina no ganó el Nobel por el 600K —describe Arrechedera—. Lo ganó por una lucha previa y más larga. Pero el 600K es donde esa lucha pacífica se condensa en un momento claro, masivo y contable. Nunca había existido una pieza narrativa dura que contara específicamente qué pasó ese día. El caso de Cannes lo construye”.
Cifras clave
● Más de 600.000 voluntarios ciudadanos entrenados en secreto.
● Más de 1.000.000 de personas movilizadas el día de la elección.
● Más de 15.000 centros de votación cubiertos.
● Más de 30.000 mesas monitoreadas.
● 85% de las actas capturado.
● Cuatro millones de votos de diferencia dieron el triunfo a Edmundo González Urrutia.
● Más de 30 puntos de diferencia versus el resultado oficial.
● 49 países exigieron transparencia en la ONU.
● 100 nodos técnicos clandestinos, instalados con conectividad satelital.
● Más de dos mil ciudadanos detenidos tras la elección.
● Presupuesto: $0, todo fue financiado y organizado por ciudadanos.
EL CASO