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“Influencers al descubierto” con Paula Chaves

Modelo, conductora y una de las figuras que logró atravesar distintas etapas del entretenimiento argentino, Paula Chaves construyó una carrera marcada por la capacidad de adaptarse sin dejar de ser ella misma. “Nunca pude hacer un personaje. Yo soy lo que soy. Lo que ves es lo que soy”, asegura.

“Influencers al descubierto” con Paula Chaves
Paula Chaves repasa los momentos que marcaron su carrera y su historia.

Desde sus primeros pasos en Súper M y su llegada al Bailando, hasta la conducción, el teatro y su desembarco en el streaming, Chaves fue encontrando nuevos espacios sin seguir un plan demasiado rígido. En esta entrevista repasa los momentos que marcaron su historia, su relación con la exposición, el desafío de pasar de la televisión a las nuevas plataformas y una nueva etapa en la que empieza, por primera vez, a pensar en crear proyectos propios.

Un cambio que terminó marcando su historia

Uno de los primeros grandes puntos de inflexión llegó a los 15 años. En plena crisis económica, la empresa textil de su padre quebró y su familia dejó Buenos Aires para instalarse en Lobos.

“Si vos me preguntás a la Paula de ese momento, fue lo peor que me pasó en mi vida. Hoy, con casi 42 años, te digo: fue lo mejor que me pasó”.

La experiencia cambió su relación con el trabajo y con el valor de las cosas. Cuando años más tarde recibió su primer sueldo, no solo pudo comprarse aquello que antes no tenía, sino también ayudar en su casa.

“Poder ir al supermercado y llenar la heladera de mi casa” aparece entre los recuerdos que todavía conserva de esa primera independencia económica.

Para Chaves, atravesar esa etapa fue fundamental para dimensionar todo lo que vino después: “Siento que eso me ayudó mucho a poder agradecer y valorar”.

De querer ser famosa a entrar en la moda

Su llegada al modelaje tuvo bastante de casualidad. Una compañera le acercó un formulario para anotarse en Súper M y decidió probar.

“No sé si fue mi sueño ser modelo. Yo creo que mi sueño era más ser famosa. Yo firmaba autógrafos en la carpeta del colegio”, recuerda.

Terminó siendo la última en anotarse entre más de 11 mil participantes de Argentina y Chile y, después de superar las distintas instancias, ganó el certamen.

Pero entrar a la industria también significó encontrarse con los estándares estéticos de una época mucho más rígida.

“Toda la vida me pidieron bajar cinco kilos. Y yo decía: ‘Mirá, yo tengo este cuerpo, esto es lo que soy. Si querés una más flaca, hay millones más. Pero yo no’”.

Mirando hacia atrás, reconoce que su entorno fue fundamental para atravesar esas exigencias sin perderse en el camino: “Podría haber terminado en cualquier cosa si no hubiese tenido una familia que me sostenía”.

La televisión y una carrera que nunca estuvo demasiado planificada

Después de seis años trabajando como modelo, llegó una oportunidad que cambiaría definitivamente su exposición pública: Bailando por un Sueño.

“Yo me moría por estar en el Bailando”, admite. Era la época de mayor masividad de ShowMatch y Chaves quería formar parte de ese universo.

Lo curioso es que esa decisión siguió una lógica que se repetiría durante toda su carrera: aceptar primero y descubrir después.

“Yo voy y después veo qué herramientas puedo desplegar de mi personalidad para sobrellevar esa situación”.

Su paso por el programa abrió nuevas oportunidades, entre ellas la conducción de Este es el show, donde encontró en José María Listorti un compañero clave para aprender un oficio que hasta ese momento no conocía.

Más adelante llegaría Bake Off Argentina, otro desafío completamente diferente. “No tenía ni idea qué era. Dije: ‘Vamos’. Como todo. Ni idea, vamos, vemos”.

Los pies sobre la tierra como forma de hacer carrera

¿Cómo se explica haber pasado por mundos tan diferentes y lograr sostenerse en cada uno? Para Paula, la respuesta no está tanto en la estrategia.

“Creo que soy una buena mina y que siempre tuve los pies sobre la tierra. Nunca me creí nada”.

Esa forma de transitar la industria también explica por qué nunca sintió la necesidad de estar a cualquier costo.

“Al no desvivirme por estar y al no tener esa ambición de querer, voy tranca. Cuando las cosas se hacen con amor, con los pies sobre la tierra y siendo buena gente, pueden salir mal, pero a mí me salieron bien”.

Más que construir una carrera a partir de metas rígidas, Chaves reconoce que muchas veces fue la propia vida la que le fue presentando nuevos desafíos.

Exposición, pareja y el valor de poner límites

Su historia con Pedro Alfonso nació frente a millones de espectadores, en uno de los momentos de mayor audiencia de la televisión argentina.

“Ese histeriqueo del principio que la gente vive en una juntada, en un boliche o en el colegio, nosotros lo vivimos en el programa de televisión que más se veía”.

Sin embargo, desde el comienzo hubo una decisión que mantienen hasta hoy: establecer qué pertenece a lo público y qué queda puertas adentro.

“Siempre guardamos lo nuestro. Sabíamos muy bien hasta dónde queríamos mostrar”.

Ese acuerdo se trasladó después a la pareja, la crianza y también al trabajo. Para ambos, la prioridad fue organizar sus carreras alrededor de la familia.

“Muchas veces dije que no a proyectos porque no me quiero perder la mañana de levantarlos y llevarlos al colegio”.

Del código de la televisión al código del streaming

Años después apareció otro desafío: el streaming. Paula ya consumía el formato y tenía ganas de probarlo cuando surgió la posibilidad de sumarse a Tapados de Laburo, en Olga.

La propuesta la puso en una mesa con perfiles provenientes de universos muy diferentes: Nacho Elizalde desde el streaming, Luli González y Morte desde YouTube y Evelyn Botto como puente entre distintos medios.

Al principio, adaptarse no fue automático.

“Me costó entender que no tenía un orden ni una prolijidad como la tele. Puteaban alrededor y yo decía: ‘Qué horror, ¿cómo dicen esto?’”.

La respuesta, una vez más, fue no intentar convertirse en otra persona.

“Nunca pude hacer un personaje. Yo soy lo que soy. Lo que ves es lo que soy. Soy una mina bastante auténtica”.

Y fue justamente el choque entre esos mundos lo que terminó convirtiéndose en uno de los diferenciales del programa.

Aprender de una generación que nació en redes

Su vínculo con Luli González fue clave para terminar de comprender algunos códigos del ecosistema digital.

“Luli me enseñó mucho de las redes, de YouTube, de las marcas”, cuenta. Pero hubo un aprendizaje todavía más importante: correrse de la construcción estética que arrastraba desde sus años como modelo.

“Me decía: ‘Dejá de hacerte la linda. Mostrate como sos vos, que es mucho más divertido’”.

Para Chaves, ese vínculo terminó de romper “algo de la modelo” y la llevó a generar contenidos más reales y menos condicionados por lo estético.

La transición de la televisión a las redes no significó entonces replicar la misma fórmula en otra pantalla, sino aprender un nuevo lenguaje.

Cuando las redes se convierten en un canal propio

Hoy, las redes de Paula y Pedro funcionan también como un medio propio desde el que eligen qué contar de su vida, su familia y las marcas con las que trabajan.

“Si compartiéramos todo lo que vivimos, podríamos hacer perfectamente un reality y nos llenamos de plata”, bromea.

Pero detrás del humor aparece nuevamente el límite. Con sus hijos buscan ser cuidadosos y, cuando participan en contenidos de marca, explica que lo hacen de manera consensuada.

El mismo criterio aplica a los productos que comunica: “Las marcas que hacemos son 100% porque las consumimos y las usamos”.

Para Paula, la autenticidad no pasa únicamente por cómo mostrarse, sino también por qué elegir recomendar.

Una nueva etapa: de esperar proyectos a crearlos

Después de su salida de la recurrencia diaria de Olga, Paula atraviesa una nueva transición. La decisión estuvo atravesada por cuestiones personales, otros proyectos y una sensación de distancia generacional con algunas de las conversaciones del programa.

“Me gusta vivir las cosas y pasarla muy bien, y no estaba pudiendo conectar 100% con eso. Entonces decidí dar un paso al costado”.

Pero ese cierre abrió una pregunta nueva: qué quiere hacer ahora.

Por primera vez, la respuesta empieza a alejarse de esperar una propuesta externa.

“Tengo ganas, tal vez, de empezar a autogestionar un poco más las cosas que quiero hacer”.

Entre sus intereses aparece la posibilidad de crear junto a otras mujeres de su generación y hablar desde una etapa que siente poco representada: mujeres alrededor de los 40 que no responden a la idea que otras generaciones tenían sobre esa edad.

“Es la primera vez que empiezo a pensar en autogestionar algo. Antes era: ‘A ver si me llaman, si me sumo a un proyecto’. Ahora me surgió la necesidad de hacerlo”.

Reinventarse sin dejar de ser

Modelo, figura de televisión, conductora, actriz, creadora de contenido y parte del streaming. El recorrido de Paula Chaves podría leerse como una sucesión de reinvenciones, pero hay algo que permanece detrás de cada etapa.

No construir un personaje.

Su forma de adaptarse no parece haber sido intentar convertirse en aquello que cada medio esperaba de ella, sino encontrar qué parte de sí misma podía aportar a cada nuevo lenguaje.

Y ahora, después de años de recibir oportunidades y animarse a probarlas, aparece un desafío diferente: ser ella quien decida qué quiere construir.

Al mirar hacia atrás, lo resume desde un lugar mucho más simple: “Poder ver todo el recorrido y decir: bueno, vengo bien”.

Redacción Adlatina

por Redacción Adlatina

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