Para Fabián:
Hoy se fue mi coequiper, ese que conocí en Leo Burnett por enero de 1991 y del que no me separé nunca más. Trabajamos, viajamos y vivimos una gran, gran amistad por más de 30 años.
Todos sabemos que cuando hacemos lo que nos gusta, no es trabajo y mucho menos si con quien lo haces te cagás de la risa.
Jamás, pero jamás, me divertí tanto trabajando y pelotudeando al mismo tiempo con alguien como con Fabián.
Después de esta tristísima noticia, de haber llorado una y otra vez, me queda la tranquilidad de haberle dicho, muchas veces, lo bien que la pase con él en nuestras maravillosas vidas.
Gracias Fabi por las risas y por todo tu amor, me lo quedo en mi corazón.
Beso al cielo.