Más de 10.370 niñas y adolescentes de entre 11 y 17 años figuran como casadas, unidas, separadas, divorciadas o viudas, según revelan los datos del Censo de Población y Vivienda del 2022.
En Paraguay, la legislación vigente permite el matrimonio de adolescentes desde los 16 años con autorización de padres, tutores o un juez. (Artículo 20 del Código Civil paraguayo - Ley Nº 1/92).
Para visibilizar esta problemática, Plan International presentó la acción Adolescencia comprometida, junto a la agencia Garabato, una intervención urbana en el Mercado 4. La organización diseñó y exhibió un vestido de novia en la vidriera de una de las tiendas, buscando generar un contraste entre la imagen tradicional del matrimonio y los sueños que caracterizan a la adolescencia.
La acción busca instalar el tema en la conversación pública, promover el debate en medios de comunicación y movilizar a la ciudadanía para exigir la revisión de la normativa vigente que permite que las y los adolescentes puedan contraer matrimonio.
“Mis propios parientes me entregaron, yo confié en ellos, pero me entregaron a un hombre. Un hombre mucho mayor (38 años). No fue una decisión mía”, relata Aurora, unida a los 17 años.
“Una adolescente de 16 años no debería estar eligiendo un vestido de novia, sino terminando la escuela, jugando y viviendo su vida como una persona en etapa de desarrollo. Debe ser protegida por su familia, por la sociedad y por el mismo Estado, para que en un futuro cercano pueda proyectar y construir su proyecto de vida adulta.
La legislación actual limita esa posibilidad: la cercena y perpetúa a las adolescentes en situaciones de pobreza y en entornos donde se reproducen diversas formas de violencia.
Cada vez que una niña o adolescente está en una unión temprana, casándose, embarazada o fuera de la escuela, la sociedad está fallando, porque no logró proteger a una de las poblaciones más vulnerables: las niñas y adolescentes.”, expresó Noelia Errecarte, representante país de Plan International en Paraguay