Primero, el Previously on SXSW...
E01: El mundo de hoy es demasiado pesado para cargarlo solo.
E02: La inteligencia ya no nos pertenece.
Y en este final de temporada, el festival más importante de tecnología sigue convirtiéndose en uno de filosofía, para preguntarse: ¿cuál es nuestro lugar en el mundo?
Amy Webb mató su propio trend report de 18 años y dejó un mensaje claro: a veces hay que destruir lo que construiste antes de que el futuro te obligue a hacerlo.
¿Y si en el futuro la IA nos exige ser inmortales?
Un pastor religioso, dos científicos de Google y un profesor entran a un bar y preguntan: ¿cómo es la vida después de la muerte si la IA puede seguir haciéndonos vivir?
En Generative Ghosts: AI Afterlives & the Future of Memory, los ejemplos respondieron esa pregunta lejos de rematar el chiste: un juicio donde un muerto testificó con su propia voz generada por algoritmos; abuelas bendiciendo casamientos desde el más allá, e incluso la idea de una economía del afterlife, donde podés seguir gastando tu plata después de muerto.
Entonces, ¿qué nos queda?
Como dice Pablo Sandoval, el personaje de Guillermo Francella en El secreto de sus ojos: "Lo único que no se puede cambiar es la pasión".
Y si hay que hablar de pasión en este SXSW, hay que hablar de fandoms.
No por Racing Club, sino por los Toronto Tempo.
En Launching a New WNBA Team: The Story of the Toronto Tempo, Whitney Bell, CMO del equipo, explicó cómo crear fandom antes de tener equipo. Le dieron a la gente el poder de elegir el nombre (recibieron diez mil aplicaciones). Eligieron a su DT entre exjugadoras de la liga. Empezaron por definir valores no negociables —no números— para atraer sponsors. Sumaron founders que generaran entusiasmo.
Primero, la identidad. Después, el equipo.
Matt Klein, head of global foresight en Reddit, lo dijo sin anestesia en Why You"re Culturally Irrelevant (...And How to Change That): “Los trends ya no importan. Lo que importa es construir cultura, no perseguirla”.
La única forma de construir una marca con fandom real es dejar de gritar look at me y empezar a decir I see you.
Las marcas que ganan no se meten en conversaciones ajenas. Las generan.
Vaseline creó la base de datos más grande del mundo sobre enfermedades de piel en personas de color porque lo vio —y lo hizo— sin que nadie se lo pidiera.
Dove pegó reseñas reales de sus productos en sus propias publicidades, incluso las negativas.
Y A24 firmó a un director de 19 años que había hecho una película de terror en YouTube, apostando al fandom antes que al éxito seguro.
No construyen de arriba hacia abajo.
Construyen desde adentro de las comunidades hacia afuera.
Y así termina esta temporada de SXSW.
Dejando un cliffhanger perfecto para el año que viene:
¿Qué va a pasar cuando la IA pueda tener pasión?