Un tiempo atrás, un grupo de publicitarios liderado por Rainbow Lobster, el colectivo creativo fundado por Sebastián Arrechedera, presentó “600k Network”, un video de dos minutos que resume lo ocurrido el día de las elecciones presidenciales de 2024 en Venezuela, cuando la opositora María Corina Machado —inhabilitada para presentarse como candidata y luego premiada con el Nobel de la Paz— demostró el triunfo de su representante Edmundo González Urrutia con un escrutinio realizado a pesar de los deseos del régimen venezolano.
“El año pasado se comenzó a gestar la vuelta de Venezuela al Festival de Cannes, yo particularmente estoy trabajando en esto desde hace dos años con el movimiento ‘Efecto Eco’, dándole voz a los venezolanos que necesitan ser escuchados y que han sido reprimidos y torturados por el régimen venezolano. En ese momento, nos juntamos con creativos venezolanos, muchos que están en el país, otro tanto fuera y decidimos que darle voz a lo que ocurrió el 28 de 2024”, cuenta Arrechedera.
Ahora bien ¿qué sucedió en Venezuela hace casi dos años? El 28 de julio de 2024, Venezuela celebró su elección presidencial más controlada en décadas. María Corina Machado, la líder opositora más popular del país, había sido inhabilitada para postularse. El diplomático Edmundo González Urrutia tomó la responsabilidad de representarla. A los observadores internacionales se les impidió el ingreso. El Consejo Nacional Electoral, encargado del proceso electoral, está controlado por el régimen. Todas las garantías institucionales que podían haber asegurado transparencia se habían eliminado.
Sin embargo, antes de que el régimen anunciara su versión de los resultados, el pueblo venezolano ya había construido su propia prueba, en más de 30.000 mesas de votación. Sin nada más que sus teléfonos.
En 2021, el CNE había introducido un código QR impreso en cada acta oficial, un dato técnico para disfrazar de transparencia, un proceso que manipularon siempre. Pero, tres años después, el régimen no se imaginó que la oposición había construido un plan completo de ingeniería reversa alrededor de ese pequeño, pero poderoso descuido.
Comando Con Venezuela descubrió que el código QR en cada acta era un registro inviolable, completamente fuera del control del régimen. Si esos códigos podían ser capturados antes de que se centralizaran y se manipularan los votos, se podía construir en tiempo real una base de datos paralela, verificable y creíble internacionalmente.
Durante meses, en cocinas, iglesias, sótanos y casas en toda Venezuela, testigos voluntarios fueron entrenados en secreto para escanear códigos QR y transmitir resultados el día de la elección. Más de 600.000 ciudadanos fueron organizados. Más de un millón de personas se movilizaron en silencio para activar un sistema paralelo de verificación ciudadana de la verdad del voto. Esa operación ciudadana se llamó “600K Network”, que hoy se tradujo en dos oros para ¿Rainbow Lobster? No, para Venezuela: “Este premio no tiene que ver con Rainbow Lobster, este premio es para todo el pueblo venezolano, es honrar a un montón de gente que ha estado perseguida, clandestina. Yo solo soy un vocero que trajo la historia del pueblo venezolano al festival más importe de comunicación que hay en el mundo, para que todos aquellos que estén aquí sepan lo que realmente está pasando en Venezuela, porque hoy en día seguimos teniendo presos políticos”, explicó.
-¿Qué sentiste cuando te enteraste que este trabajo había tenido tan buen resultado?
-Cuando me enteré que habíamos ganado dos oros con este trabajo, me puse a llorar. No por el premio, sino porque ha sido una lucha de muchos años, ha sido darle y darle. El significado que tiene es llevarle al pueblo venezolano la felicidad que merece después de todo el sacrificio que ha hecho durante tantos años. Hemos traído la voz del pueblo venezolano a estas latitudes y a este festival.”