La inteligencia artificial ya dejó de ser una apuesta a futuro para convertirse en una prioridad de negocio. Sin embargo, el verdadero desafío sigue siendo transformar esa inversión en resultados financieros medibles. Según el nuevo informe de PwC ¿Cómo capturar el retorno de la inversión en IA?, el 20% de las empresas concentra el 74% de los retornos impulsados por esta tecnología, una brecha que refleja la distancia entre las organizaciones que lograron escalar la IA y aquellas que todavía acumulan proyectos piloto.
Basado en una encuesta a 1.217 ejecutivos de compañías de 25 industrias, el estudio concluye que las empresas con mayor nivel de "preparación para la IA" obtienen un desempeño económico —medido por crecimiento de ingresos y reducción de costos— 7,2 veces superior al del resto.
Para PwC, la diferencia no pasa únicamente por incorporar nuevas herramientas, sino por desarrollar capacidades organizacionales que permitan conectar la IA con objetivos de negocio, invertir en los casos de uso adecuados, contar con datos y tecnología preparados para escalar y establecer mecanismos de gobierno que garanticen un uso responsable.
"Cada vez más organizaciones se encuentran en etapas tempranas de experimentación o implementación de IA en casos puntuales. Sin embargo, sólo una minoría logra resultados financieros satisfactorios a través de una estrategia de transformación apalancada en IA. Los líderes que utilizan la IA para repensar integralmente los procesos de sus organizaciones están alcanzando una importante reducción de costos y habilitando crecimiento de ingresos", señaló Roberto Cruz, socio de PwC Argentina responsable de la práctica de IA e Innovación Digital.
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que las compañías líderes no utilizan la IA únicamente para ganar eficiencia, sino para impulsar nuevas oportunidades de crecimiento. En ese sentido, tienen 2,6 veces más probabilidades de reinventar su modelo de negocio mediante esta tecnología y son significativamente más propensas a detectar nuevas fuentes de valor colaborando con empresas de otras industrias. Éste último es el factor que PwC identifica como el de mayor impacto sobre el retorno económico de la IA.
El estudio también identifica nueve factores que determinan el nivel de preparación de una organización, entre ellos estrategia, inversión, talento, datos y tecnología, innovación, gobierno corporativo y el grado de integración de la IA en los procesos. Según PwC, desarrollar casos de uso aislados sin la capacidad de replicarlos a escala reduce el retorno de la inversión, mientras que construir estas bases permite acelerar los despliegues y generar beneficios de manera consistente.
Otro dato que refleja esa diferencia es que las empresas más avanzadas son el doble de propensas a integrar la IA en toda su cadena de valor, desde la estrategia corporativa hasta las áreas de compras, finanzas y experiencia de cliente. Además, tienen 1,6 veces más probabilidades de contar con un marco de IA responsable que acompañe todo el ciclo de vida de sus iniciativas, desde la selección de casos de uso hasta el monitoreo continuo.
En conclusión, el desafío ya no pasa por sumar más herramientas de IA, sino por hacer que realmente generen impacto en el negocio. Para PwC, las empresas que están obteniendo los mejores resultados son las que dejaron atrás la lógica de los proyectos aislados y empezaron a integrar la inteligencia artificial en su estrategia, sus procesos y su forma de crear valor. Ese, concluye el informe, es el paso que marca la diferencia entre experimentar con IA y convertirla en una ventaja competitiva.