Cine Publicitario Latinoamérica

COLUMNA DE OPINIÓN

“Se rompió todo. Y no hay que arreglarlo: hay que construir algo nuevo”

Anita Pillado, executive content production consultant, analiza la crisis de la producción publicitaria, el fin del productor como intermediario y el surgimiento del nuevo predictor.

“Se rompió todo. Y no hay que arreglarlo: hay que construir algo nuevo”
“Lo que falta en la mayoría de las mesas no son ideas. Lo que falta es diálogo real sobre lo que está sucediendo”, reflexiona Pillado.

Anita Pillado

Executive content production consultant

El diagnóstico: una industria en terapia intensiva

Honestidad para empezar. La producción publicitaria —tal como la conocimos durante décadas— está en declive. No es una crisis de coyuntura. No es un racha pasajera. Es una fractura estructural que la irrupción de la inteligencia artificial vino a hacer visible, pero que venía gestándose mucho antes.

El 61% de los marketers a nivel global afirma que la industria atraviesa la mayor disrupción de los últimos 20 años. No lo dice un columnista alarmista. Lo dice el State of Marketing Report 2026 de HubSpot. Y el dato resuena con especial fuerza en Latinoamérica, donde la presión sobre presupuestos y estructuras no espera a que nadie se adapte.

Las agencias de la región están achicando equipos. Las productoras tradicionales pierden facturación. Los clientes —con cada vez más herramientas en la mano— se preguntan por qué necesitan tantos eslabones en la cadena. Y mientras tanto, la IA no para: genera scripts, produce piezas audiovisuales, optimiza edición, activa stunts conceptuales, simula locaciones, viste personajes. Todo esto a velocidad y costo que hace tres años eran impensables.

La figura del productor como se la conoció hasta hoy está en declive constante, porque se convirtió en un intermediario. Y el paradigma actual ama el valor y detesta a los intermediarios.

La pregunta que muchos se hacen —¿qué hacemos con la IA?— es la pregunta equivocada. La pregunta correcta es otra: ¿cómo sobrevivimos a este cambio antes de que el cambio nos deje afuera?

La producción audiovisual publicitaria enfrenta hoy una tormenta perfecta: menos presupuesto, menos talento retenido en las estructuras, más demanda de velocidad y más herramientas que nadie sabe cómo usar del todo bien. McKinsey confirmó en 2025 que la IA puede automatizar o mejorar etapas completas de preproducción, edición, posproducción y marketing audiovisual, reduciendo tiempos y costos de manera significativa. Pero esa eficiencia no viene sola: viene con una trampa. La trampa de creer que la tecnología reemplaza al criterio.

No lo reemplaza. Nunca lo hará. Pero sí deja en evidencia a quienes no lo tenían.


El nuevo predictor: donde la visión, el craft y el profit se encuentran

En este vacío —y todo vacío es también una oportunidad— emerge un rol que la industria necesitaba pero que no había sabido nombrar. Lo llamo el nuevo predictor.

No es un productor tradicional. No es un director creativo. No es un consultor de negocios. Es la intersección de los tres.

El nuevo predictor es quien puede leer un brief y, antes de que se escriba una sola línea de guion, anticipar cómo se va a producir, cuánto va a costar hacerlo bien, qué herramientas —humanas o de IA— son las adecuadas para cada parte del proceso, y cómo ese proceso puede generar valor real para todos los actores involucrados: agencia, cliente, productora y talento.

El mercado ya no paga lo que el trabajo vale. Pero sí paga —y muy bien— cuando alguien puede demostrar exactamente qué valor entrega cada peso invertido.

Esta figura nace de la confluencia de tres dimensiones que hoy raramente se dan juntas en una sola persona:

-Visión de producción: la capacidad de pensar cómo se ejecuta una idea antes de que esté terminada. Ver el rodaje en el guion, ver el problema en la locación antes de scouting, ver la solución creativa antes del presupuesto.

-Criterio creativo: no el de quien dirige, sino el de quien cuida. El que sabe cuándo una solución de IA es suficientemente buena y cuándo el talento humano es irreemplazable. El que entiende que el craft no es ornamento: es lo que separa una pieza memorable de una pieza funcional.

-Mentalidad de profit: la mirada de negocio que falta en casi todas las mesas de producción. La capacidad de entender que el gran dilema craft vs. ganancia solo se resuelve si el proceso productivo es, desde el inicio, eficiente. Que la excelencia y la rentabilidad no son opuestos: son socios cuando alguien tiene claro el objetivo.

El nuevo predictor no reemplaza al equipo. Lo convoca, lo arma y lo desarma según cada objetivo puntual. Trabaja con equipos ad hoc —sí, los famosos dream teams— pero no como un lujo de producción con presupuesto holgado, sino como el único modelo viable en un mercado donde las estructuras fijas se achican y los roles elásticos son los que generan valor.

En Latinoamérica, la IA ya opera como capa que integra planificación, compra, optimización y medición. Esto no es futuro: es lo que está ocurriendo ahora mismo en la región, según el Latin America Digital Advertising Trends Survey 2025. El nuevo predictor no le teme a esa capa. La usa. Y sabe cuándo no usarla.

Es también quien puede conectar a todos los actores de un proceso —agencia, cliente, plataformas, talento creativo, productora, director— y hacerlos hablar el mismo idioma: el del resultado. Porque hoy lo que falta en la mayoría de las mesas no son ideas. Lo que falta es diálogo real sobre lo que está sucediendo.


El modelo de negocio y el main task

La consultoría de producción nace de este vacío. No como una moda de época ni como una solución de emergencia, sino como un modelo de negocio que responde a una realidad concreta: el mercado necesita a alguien que piense la producción de manera integral, que se apoye en el craft, que incorpore innovación real y que traiga beneficios tangibles a todos los actores.

Este modelo opera sobre una premisa simple pero profunda: ya no hay roles fijos ni exclusividades que tengan sentido. Lo que sí tiene sentido es pensar, para cada objetivo puntual, un plan de producción a medida. Que sea integral. Que sea innovador. Que rompa con los esquemas caducos. Y que genere ganancias.

Las marcas de la región están migrando hacia el contenido de largo aliento, hacia experiencias inmersivas, hacia la co-creación con talentos y creadores directos. La producción virtual se consolida como estándar operativo. Los entornos XR y el video mapping avanzan como exigencia, no como diferencial. Y la IA integra capas que antes requerían equipos enteros. Todo esto demanda un nuevo tipo de liderazgo productivo.

El main task de toda persona que lidere hoy una organización que piense y ejecute contenido creativo tiene que ser cómo transformar la producción de contenido en un revenue stream sostenible en el tiempo.

Pero ese main task está precedido por la madre de todo éxito —o fracaso— organizacional: la definición del modelo de negocio. Qué modelo se va a implementar para que sea rentable y, a la vez, de excelencia en su delivery. Esa es la pregunta fundante. Sin ella, todo lo demás es ejecución a ciegas.

El nuevo predictor no llega a dar respuestas genéricas. Llega a hacer la pregunta correcta en el momento correcto y a construir, desde ahí, un camino productivo que tenga sentido económico y creativo al mismo tiempo. Llega con versatilidad. Con innovación. Sin exclusividades que protejan estructuras caducas. Con craft como bandera. Y generando ganancias para todos.

Porque potenciar la experiencia productiva a su máximo nivel no es un ideal romántico de la industria. Es, hoy más que nunca, el único negocio que vale la pena hacer.

Redacción Adlatina

por Redacción Adlatina

Compartir