¿Cómo comenzó la carrera? ¿Qué fue lo que lo llevó a elegir ser creativo publicitario?
Siempre tuve una única certeza. Quería crear. De pequeño veía la mirada de mi madre cada vez que le mostraba un dibujo o invento, y esa sensación era lo que realmente me llenaba. Nunca creí tanto en la suerte o el destino hasta que entré a estudiar. Pasé por disciplinas como el arte o diseño, hasta que descubrí una creatividad que llenaba ese espacio que estaba buscando. Llámese suerte o destino, fui el último cupo de la carrera, entré casi por la puerta de atrás, pero hoy agradezco profundamente haber confiado en mi instinto.
¿Quiénes son sus referentes y cuáles son sus fuentes de inspiración?
Mis principales referentes están en Latinoamérica, porque siento que la creatividad de la región tiene una identidad propia y un valor cultural muy potente. Hay una forma de contar, de emocionar y de conectar con la gente que me parece especialmente inspiradora. Además, ver el reconocimiento que están logrando las campañas latinas en los grandes festivales reafirma que desde esta región se pueden crear ideas de nivel mundial. En términos personales, también encuentro inspiración en los equipos con los que he trabajado. He tenido la suerte de coincidir con personas muy talentosas, que admiro mucho y que elevan constantemente mi manera de pensar y hacer creatividad
¿Qué aprendió hasta ahora trabajando en agencia/s? ¿Cómo es trabajar con José Solari?
Hasta ahora, trabajar en agencia me ha enseñado que las ideas no nacen solo desde el oficio, sino también desde los vínculos. Más allá de los procesos y la exigencia del día a día, entendí que las agencias y los equipos están formados, antes que todo, por personas. Con José Solari la historia fue especial. Desde que yo era estudiante, él decidió creer en mí y darme una oportunidad. De él aprendí que las grandes ideas muchas veces nacen en conversaciones honestas, en la confianza entre pares y en equipos donde existe respeto mutuo.
¿Cuál es el perfil que debe tener el creativo/a de hoy?
Para mí, el creativo de hoy tiene que combinar tres cosas: criterio, colaboración y sensibilidad cultural. Criterio para entender qué idea vale la pena y cómo llevarla adelante. Colaboración para trabajar bien con su dupla y con todo el equipo, incluso en contextos de presión. Y sensibilidad cultural para mantenerse atento a los cambios, las tendencias y las nuevas formas en que se comporta el consumidor. Hoy más que nunca, ser creativo también implica saber leer el momento y trabajar bien con otros.
¿Cómo ve la industria de la comunicación en el país?
Veo a la industria chilena en un momento de cambio que, en muchos sentidos, resulta positivo. Hoy están surgiendo ideas y formas de comunicar que hace algunos años parecían impensadas para este mercado. Eso habla de una industria que se está abriendo, que está evolucionando y que poco a poco le está dando más espacio a propuestas más arriesgadas y con mayor ambición creativa.
¿Cuál es el valor que le puede aportar la AI al trabajo? ¿Ya trabaja con ella?
La IA es una herramienta muy valiosa, pero también exige criterio. Su mayor aporte está en acortar procesos, optimizar tiempos y facilitar tareas que muchas veces consumen una parte importante del trabajo. Pero, al menos para mí, su valor está en funcionar como facilitador, no como atajo. En Puerto ya trabajamos con ella, y nos ha permitido lograr resultados en tiempos muy rápidos. Aun así, siempre buscamos que el resultado final se sienta cuidado, realista y, sobre todo, que esté a la altura de lo que queremos entregar.
¿Cómo ve la creatividad de la región Latam?
Es una región que me hace creer que las grandes ideas realmente son posibles. Cada vez aparecen propuestas más arriesgadas, pero lo más interesante es que no se quedan solo en lo creativo, también están sostenidas por estrategia, por una lectura cultural muy fina y por un entendimiento profundo de las personas. Creo que ahí está una de las grandes fortalezas de la región.
Reel de Vicente Urrutia