Irving Figueroa, DGC de YoCo, en diálogo con Adlatina se centró en analizar la situación de la industria actual y los trabajos de la agencia más destacados. “Conectar con las nuevas generaciones es una de las grandes oportunidades que tienen las marcas hoy en día. La saturación de anuncios genéricos o colgarse de un propósito forzado ya no funciona. Las nuevas generaciones son complejas y tienen un sexto sentido.
En YoCo entendimos que, para conectar con las audiencias, no basta solo pautar en las diferentes plataformas. Hay que entender su cultura, descifrar códigos y ganarse el derecho a formar parte de ellas. Junto a nuestro partner McDonald’s construimos ideas que no solo generan vistas, sino que logran identificación real y, sobre todo, mueven la aguja del negocio.
La campaña de Pollo McCrispy nació de una observación simple y humana: los jóvenes se limitan el disfrute si saben que los están observando. A partir de ese insight, creamos Awkward free, una campaña auténtica, relajada y sumamente cercana que los invitaba a disfrutar sin vergüenza. El resultado fue una conexión emocional enorme.
El reto con McRib era aún más complejo: traer de vuelta un producto icónico que, sin embargo, no significaba nada para la Generación Z. Sabíamos que apelar a la nostalgia o al típico cowboy no iba a funcionar, así que transformamos el regreso en un drop cultural. Así nació Arre el McRib, una campaña inspirada en la estética y la actitud de un cowboy actualizado al código del corrido tumbado. Con este choque cultural logramos que el McRib se sintiera vigente, deseable y vanguardista.
Finalmente, el McMenú de McDonald’s y su nueva salsa. Llevamos la experiencia de marca al siguiente nivel a través del Restaurante Cosplayer. Una acción que invitaba a vivir el universo otaku, transformando así un restaurante completo en una experiencia inmersiva inspirada en el manga y anime. El impacto fue masivo”.
De igual manera, analizó el impacto de la IA en la industria. “Lo que hace algunos años parecía magia, hoy es un commodity tan básico como el internet, y es que este es el valor de la IA hoy en día. El problema es que, cuando la tecnología que supuestamente te hace especial está al alcance de cualquiera por veinte dólares mensuales, dejas de ser diferente inmediatamente, porque todos son especialistas en todo y al mismo tiempo en nada.
El resultado más palpable está a la vista de todos en su feed: un cementerio de contenido visualmente “perfecto” pero completamente inerte. Las marcas están perdiendo su identidad, su fuerza, y, sobre todo, su corazón. Al eliminar el ‘error’ del ojo humano del proceso de producción, eliminamos también la sorpresa. Todo se ve plano, todo suena y se siente igual, mismo tono, misma textura, la misma luz; un resultado masticado y escupido por un algoritmo.
Entonces, el ecosistema actual empuja a las marcas a tomar decisiones apresuradas. Hoy es común que se busque aplicar la IA en cada punto de contacto con la supuesta necesidad de optimizar presupuestos y con la intención de proyectar una imagen de vanguardia tecnológica. Spoiler: no. Ahorrar en craft y en pensamiento estratégico para inundar las redes o medios de contenido genérico, no es ahorro, es invisibilidad, que a mediano plazo, sale caro. Ningún consumidor se enamora de su marca porque optimizó su presupuesto usando un prompt.
Pero como pasa con todas las modas de la industria, el péndulo siempre regresa. Hoy más que nunca los equipos creativos tienen que bajarse un poco de la nube tecnológica y volver a lo que de verdad importa: encontrar ese insight crudo, a veces incómodo, pero real que haga que la idea se sienta íntima. Es encontrar esa verdad humana que no se puede maquillar con pixeles generativos o prompts. Nuestro trabajo actual no es generar volumen, es devolverle el sentimiento y el corazón al entregable.
Seamos claros, la IA es una herramienta, quizá la mejor que hemos tenido en los últimos tiempos para curar contenido, ordenar referencias o procesar montañas de datos. La gran paradoja de nuestra era es que la tecnología más avanzada del planeta no vino a reemplazarnos, sino a obligarnos a regresar a las raíces más puras de nuestra profesión: la empatía visceral, el instinto y, sobre todo, la valentía de incomodar o enamorar”.
Por último, Figueroa destacó a las agencias que llevaron a cabo los mejores trabajos de 2025.
“Creo que el éxito no estuvo en quien usó más tecnología sino en quien supo inyectar más esa humanidad de la que hablo.
Uno de los trabajos más brillantes fue One Second Ads, de la agencia Africa Cretive para Budweiser. Lo bueno de esta campaña radica, primero, en la capacidad de hackear el formato tradicional de audio, conjugando clásicos de la música con una interacción real y orgánica con el consumidor.
Es el ejemplo perfecto de una campaña digital que utiliza la nostalgia y el comportamiento humano para hacer que cada segundo de pauta cuente.
Y es imposible pasar el 2025 sin aplaudir la idea y ejecución de DDB Latina Puerto Rico para Rimas Entertainment con Tracking Bad Bunny. La campaña no solo refuerza el objetivo inicial de la gira del conejo malo, generar turismo, sino que lo transforma en una experiencia cultural que invita a las personas a conectar y conocer la identidad real del país. Esto se logra con el entendimiento visceral de la cultura pop y el orgullo local”.
EL ANUARIO COMPLETO CREMA 2025 PUEDE LEERSE EN ESTE LINK