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Jueves 24 de septiembre de 2020

Publicidad Latinoamérica | EL CICLO COMENZÓ HACE UN MES Y SIGUE EL PRÓXIMO JUEVES CON UNO NUEVO

Por Redacción Adlatina |

Matías Asencio en Adlatina Live #5: “Estoy descubriendo el ‘lado jogging’ de la vida”

El director de Fogdog Estrategia Argentina acaba de terminar su diálogo, en el ciclo en vivo de Adlatina en Instagram, con la redactora Anabel Acevedo. La serie de conversaciones con planners ya incluyó a Manolo Jofré (David), Javier Quintero (BBDO), Josafat Solís (McCann) y Juan Isaza (DDB). Asencio, con una carrera que ya tiene más de quince años, se presentó en una entrevista titulada “¿De qué podemos hablar cuando ya se dijo (casi) todo?”.

Matías Asencio en Adlatina Live #5: “Estoy descubriendo el ‘lado jogging’ de la vida”
“Muchos dicen que esto puede terminar siendo el experimento humano más grande en varios siglos”, describió Asencio en su conversación con Anabel Acevedo en el quinto Adlatina Live.
―¿De qué podemos hablar cuando ya se dijo (casi) todo, Asencio?
―Hay como una intoxicación de información, ¿no? Quizás podamos cambiar mínimamente una de las partes del título, y en vez de decir de qué decir cómo: ¿cómo podemos hablar cuando ya se dijo (casi) todo? Y ahí, por ejemplo, se me ocurre que, en mi caso, necesito bajarle un poquito el volumen al estratega y subir un poquito el de Matías: el “volumen humano”. Escuchar a esa voz interior, que tiene mucho para decirnos, y no darle tanta bola al Nostradamus constante al que parece que tenemos que atender todo el tiempo.

―¿Y qué nos está pasando, desde el punto de vista humano?
―Yo siento que estamos adoptando rutinas que hace mucho no teníamos. Yo, por ejemplo, redescubrí el jogging, estoy en jogging todo el día, y podría decir que estoy “descubriendo el lado jogging de la vida”. Bueno, para mí es el jogging: alguna amiga me dijo lo mismo de las calzas. Pero esto, que parece sólo un chiste, para mí dice mucho, porque en algún sentido estábamos encorsetados, incómodos, y de pronto todos estamos pudiendo ser más nosotros; cada uno logra ser más uno mismo. Quizás la pregunta, si la hiciera yo, Matías, sería ¿cuál es mi jogging? Y no bromeo: ¡yo creo que las empresas fabricantes de jeans deberían estar ya previendo el problema que van a tener cuando la normalidad vuelva!

―¿Y volveremos mejores o peores a esa futura normalidad?
―Uy, qué pregunta. Por momentos pareciera que volver mejores consiste sólo en aplanar la curva. Ojalá sea así, y por mi naturaleza optimista me surge pensar que así será. Pero hace poco, conversando con un amigo, nos dijimos que esperábamos que la noticia de ese vuelo de cabotaje de Iberia ―en que los pasajeros, todos con barbijo y todos sorprendidos, se encontraron con que el vuelo iba llenísimo, en estos tiempos de pandemia― fuera fake: con mi amigo nos preguntábamos cómo podía haber ocurrido algo así, nos parecía que no era una muy buena señal, y menos de parte de una empresa gigante como Iberia.

―¿Y esa futura normalidad incluirá el home office?
―Lo primero es distinguir que, para mí, home office es elegido: esto que estamos viviendo es una obligación, o una imposibilidad; es distinto. Pero sí es cierto que esta imposibilidad nos está permitiendo descubrir las ventajas de esa posible y futura elección; porque, como alguien me decía hace poco, esta situación nos empujó de cabeza a la pileta del futuro. “¿Ah, no hacía falta alquilar esta tremenda oficina para funcionar con toda mi gente?”, estarán preguntándose en este momento montones de empresarios. Creo que de pronto se sinceró la situación, como para que se descubra que lo importante es el talento humano, no los metros cuadrados.

―Y está claro que todo esto movilizó a todos sin excepción.
―¡Claro! Nadie quedó ajeno a esto, ni los grandes pensadores. Muchos dicen que esto puede terminar siendo el experimento humano más grande en varios siglos. Los que trabajamos estudiando a la gente nos topamos todo el tiempo con pequeños gérmenes de proyectos o teorías que se preguntan posibles situaciones o soluciones. Y algo similar ocurre con las marcas: están preguntándose qué va a pasar, qué va a hacer la gente y cómo va a ser ese nuevo vínculo.

―Pregunta aquí, por el chat, una persona que está siguiendo la entrevista: ¿cómo se planifica hoy en las agencias, a corto o a largo plazo?
―Es una buena pregunta, pero si contesto desde nuestra experiencia en Fogdog debo decir que nosotros vamos acomodándonos a la necesidad que va surgiendo. Porque si un cliente está necesitando una táctica que responda, incluso, a un día a día, vamos por ese lado; pero a veces también estamos analizando cosas mucho más a futuro. Yo diría que la respuesta es... según.

―Y habrá clientes que también permiten el largo plazo.
―Sí, por supuesto. A veces las compañías más grandes son las que pueden combinar mejor la coyuntura con la visión a futuro. Recuerdo que algo así me ocurrió en los tiempos en que trabajé con Arcor: me gustaba mucho cómo manejaban esa combinación. Las marcas tienen que ser muy conscientes de aquella famosa frase de que “nadie resiste un archivo”, que para mí hoy debería proponerse como “nadie resiste un scroll down”. ¿Sos una marca y sos capaz de bancarte un scroll down de tus clientes?

―Vuelvo a uno de los puntos que mencionamos en las charlas de preparación de esta entrevista, en las que usted habló de “veganismo digital”. ¿Puede explicarlo?
―Yo lo decía porque, viendo lo que estamos viviendo en esta cuarentena, siento que de pronto estamos descubriendo que se puede vivir con menos conexión digital. Por momentos siento que, del smartphone, se está usando más el phone que el smart. ¿No podemos encarar algo así voluntariamente? Ojo, no estoy queriendo ser despectivo con los veganos, ¡ni por casualidad!, sino simplemente expresar una desconexión: por ejemplo, esa desconexión que sé que en algunos edificios se está dando con la gente que desinfecta algunos libros y los pone en el pallier para que sus vecinos los tomen y los disfruten; o la que sé que está ocurriendo con algunos deliveries, en que la persona que está dejando lo que entrega lo hace con un papelito escrito a mano, dándole humanidad a ese servicio, volviendo a aquella conexión con lo humano que mencioné al comienzo.
Redacción Adlatina


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