VIERNES | 25 de Julio de 2014
11.07.2013 |
INVESTIGACIÓN ESPECIAL - MEDIOS

(Por Edgardo Ritacco, director periodístico de adlatina.com) - Su reino arranca a mediados de la primera década del siglo. Es, en términos históricos, un suspiro: y sin embargo, a estas alturas ya muchos vaticinan su desaparición, y los propios diarios online –que los tienen aún entre sus puntos de atracción- planean abiertamente su eliminación. Desde aquellos comienzos –cuando la unión de dos palabras, Web y log, remató en el actual vocablo- hasta hoy, los blogs han sufrido pequeños y grandes cambios, mostraron una camada de intuitivos practicantes, reemplazaron con frecuencia a las vías clásicas de información, incursionaron en la política junto con los medios sociales, y debieron resistir la tentación minimalista del Twitter. Esto es lo que fueron, son y –aparentemente- serán los blogs, de ahora en más.

  • Los blogs ya superaron su era dorada. Pero nadie está seguro de que estén condenados a desaparecer.

Ya han desaparecido varios, y tal vez muchos más sigan el mismo camino. Se trata de los blogs que aparecen en diarios y revistas, que en poco tiempo de exposición se convirtieron en un peso muerto para las empresas editoras.

El punto más alto de esta tendencia la dio el notorio The New York Times, que decidió prescindir de algunos sitios muy conocidos para el mundo de sus lectores de la Web. Por ejemplo, el Green blog, que ha servido como un medio de buena información acerca de los temas del medio ambiente. A esa novedad se agregó poco después la desaparición del Media Decoder y The Choice, este último dedicado a los distintos colegios y universidades de Estados Unidos.

Joe Pompeo, del blog Capital New York, escribió que “se ha tomado la decisión de desactivar la mayor parte, si no todos, los blogs deportivos de Times, que incluyen a Bats (de béisbol), Straight Sets (tenis), Slap Shot (hockey), The Rail (carreras de caballos) y Off the Dribble (de basquet)”

Margaret Sullivan, una conocida bloguera del NYT, escribió en su propio espacio que la extinción es una medida que ella rechaza de plano. El managing editor del diario, Dean Baquet, le dijo personalmente que el Times examinaría muchos de los blogs y que decidirá cuáles mantener en su lugar. Explicó que “todo es una cuestión ubicar recursos y cambiar con los tiempos”.

¿Cambiar con los tiempos? El fenómeno del surgimiento del blog es demasiado reciente como para haberse convertido en un anacronismo que puede ser desechado de un tirón. Pero Baquet le señaló a la propia señora Sullivan que “el tiempo dorado de los blogs en The New York Times puede haber terminado. Los blogs proliferaron en su momento porque fueron vistos como una forma de que los escritores y los temas salten a través de la Web. Nos enseñaron una manera diferente de escribir y pensar, crearon un camino para moverse rápidamente en la cobertura periodística. Pero yo diría que cuando todos hemos madurado, las secciones de los diarios ya se comportan como blogs”.

 

Alegría y preocupación

Todavía se recuerda muy bien que cuando aparecieron, algunos se alborozaron y otros se preocuparon por su presencia. Los primeros eran –y siguen siendo- los partidarios de una información sin encasillamientos, que brote de todo aquel que ha sido testigo de algún suceso, o tenga algo concreto que comentar y evaluar sobre el tema. En cambio, los más tradicionalistas temieron que, por la vía de los blogs, se inundara a la población de versiones caprichosas e infundadas, o directamente interesadas a favor de una posición política o una marca, que termine arrojando noticias tendenciosas y desorientando a la opinión pública. Los blogs fueron –tal vez muy prematuramente- calificados como “el nuevo periodismo del siglo XXI”, y como una señal de que los medios convencionales desaparecerían del paisaje en poco tiempo más.

Poco después de la aparición de los blogs se produjo la furia por el Twitter, que obligó a los redactores a un ejercicio de super síntesis que no podría ser posible en los anchos márgenes de un artículo tradicional. En realidad, el tope de 140 caracteres es casi una celda para la comunicación, pero es bueno saber que mucha gente no demasiado hábil para los teclados se animó a hacerlo ante la aparente facilidad de enfrentar textos tan pequeños. Se olvidaban, tal vez, de un detalle crítico: que la síntesis es una de las más dificultosas virtudes del escritor, en cualquiera de los niveles en que se mueva.

Gordon MacMillan, al reflexionar sobre estos hechos, escribió que “los blogs de los diarios, que han servido durante algún tiempo como buenos caminos para sumar comentarios acerca de un área particular de las noticias, así como una forma de reportar las novedades de último momento, han estado presentes casi tanto tiempo como el que estuvieron los diarios en la Web”.

Pero los diarios “han cambiado radicalmente desde que pasaron a tener versiones digitales”, sigue MacMillan. “Los medios sociales explotaron, las páginas individuales empezaron a parecerse cada vez más a los blogs, y el diseño de los diarios digitales se ha corrido respecto de las formas usadas en sus orígenes. Muchas páginas de diarios digitales de hoy son cada vez más similares a los blogs”.

Se produce así una situación paradójica: mientras los distintos blogs pueden dejar de ser un material atractivo para el futuro de los diarios, éstos –en su versión online- se parecen cada vez más a los blogs.

Al hablar de la posible desaparición de los blogs deportivos, Eileen Murphy, del NYT, afirma que “en la mayoría de los casos estamos eliminando blogs que en realidad sólo duplican las notas centrales de las secciones. Cada deporte tiene su propio blog y también su propia sección en el sitio Web. Lo mismo ocurría con Media Decoder”.

Pero una mirada más profunda desde el punto de vista periodístico revela que la duplicación de la que habla Murphy se vuelve fácilmente confusión para el lector, al leer en un mismo medio (o casi) dos enfoques noticiosos diferentes.

Los que creen que la desaparición de los blogs no será tan sencilla de practicar, señalan que mientras los blogs de los diarios pueden estar perdiendo interés, los blogs autónomos (conocidos en inglés como standalone blogs) seguirán en vigencia mientras el espacio de los bloggings continúe creciendo.

 

El “post-blog blog”

Hace algo más de un año, el blogger más prominente del sitio Político, Ben Smith, declaró que se estaba entrando en la era del “post-blog blog”. No era un juego de palabras: “La vieja forma de los blogs personales en el tema político estaba llena de polvo y debió ser actualizada. Twitter ha reemplazado a cualquier blog individual como el lugar donde se desarrolla la conversación política”, escribió Smith.

El autor anunciaba que su propio blog, que empezó a publicarse desde los comienzos del sitio Político –casi cinco años atrás- estaba experimentando un cambio similar en sus características. Pero poco después anunció que él mismo se convertiría en editor en jefe de BuzzFeed, un sitio en el que casi cada artículo es, en cierto sentido, un blog post, sin ser un blog real, y cuyo modelo de tráfico depende en buena medida de que sea descubierto en los medios sociales. En otras palabras, un “post-blog blog”.

Parece que los imperativos del negocio han acelerado la decisión del Times de revisar a fondo sus blogs. “La Dama Gris (como llaman al New York Times) está saliendo de su peor trimestre en crecimiento de suscripciones digitales desde que incluyó la paywall, dos años atrás, para restringir la entrada al sitio Web”, señaló Mark Tracy en su blog de New Republic. “La existencia de marcas pequeñas dentro de otras mayores tienen cada vez menos sentido en un panorama donde los escritores pueden cultivar sus propios y discriminatorios puntos de vista. En este mundo no hay ya lugar para el blog, porque hacer algo distinto a poner ‘todos los medios de noticias en un sólo lugar’ es increíblemente ineficiente”, razona Tracy.

En 2001 ninguna publicación quería un blog. Pero cuatro años después el paisaje cambió de raíz, y autores como Andrew Sullivan, entre otros, aparecieron con sus blogs en grandes publicaciones –Time, The Atlantic y The Daily Beast-; era la edad de oro de los blogs. “La Web les dio poder a varios escritores para crear sus propias marcas (con tendencias idiosincrásicas, por ejemplo gays, británicos, católicos y radicalmente conservadores, que todo ayudaba al éxito del nuevo producto), y permitió a unas cuantas grandes marcas crear sus marcas más pequeñas (como el caso del Media Decoder, lanzado en 2009, originado en TV Decoder).

“Pero hoy”, sigue Tracy, “Google Reader está muriendo, Media Decoder ya es historia, y The Daily Dish de Sullivan sobrevive en una nueva forma. Hoy, este siente que sus mejores posibilidades de supervivencia están en convertirse en una de las instituciones, con un refuerzo de su staff y mayor variedad de contenidos. Pero lo que no va sobrevivir es el blog en su forma tradicional”.

El columnista del New Republic se introduce enseguida en el tipo de blog que va a prosperar. “Todavía tenemos blogs, por supuesto, porque la palabra es lo suficientemente flexible como para abarcar un amplio rango de plataformas de publicaciones. Básicamente, todo lo que contenga un texto que pueda desplegarse en la pantalla con una serie de posts es un blog. Lo que estamos perdiendo es el blog personal y el blog temático. En su lugar, se utiliza a los medios sociales para encontrar con precisión lo que se quiere leer y dejar de lado lo que no interesa, en lugar de leer ‘obligadamente’ lo que un blogger ofrece al público”.

Al parecer, la mayoría de los analistas coinciden en que ya no tiene sentido seguir protestando contra la desaparición forzada de blogs. Que son valorados porque ayudaban a desentrañar asuntos de alta complejidad, o porque llegaban al lector con el estilo contundente de algunos autores, hasta crear una adicción saludable en el público. Esos contenidos serán extrañados cuando falten, salvo que sean absorbidos por formulaciones más generales, en las que sus nombres sean de un fuerte atractivo para la gente.

A diferencia de los diarios online previos a la aparición de los blogs, o de la columna de las revistas (que, pese a todo, resiste al paso del tiempo), el blog provee el espacio inmediato para que el escritor o el tema recién renovado llegue a manos del público, o a sus pantallas. En todo caso, el blog ofreció un contexto crucial para el entendimiento de lo que se informa en la sección de noticias duras de los diarios.

“El blog fue la forma justa para el tiempo justo”, dice Tracy. “A veces el ritmo de la tecnología nos conduce a hacer algo que es sustancialmente superior, y otras veces ese mismo ritmo nos obliga a hacer algo inferior. Será bueno si pudiéramos marchar al mismo ritmo cuando la mutación elegida es buena, e identificarla como algo digno de preservar. Pero tengo para mí que no hay demasiado dinero para hacerlo”.

 

La saturación

Con mirada aguda, Johnathan Schwartz –blogger del Sun- señaló en un reportaje publicado por el Blog Herald que “el blogueo ya ha alcanzado el punto de saturación del mercado, con los lectores que mantienen sus propios blogs”. ¿Y después qué viene?”

Uno de los próximos pasos en la evolución de la cadena de blogs es utilizar el potencial comunitario de los lectores, afirma Schwartz. “Sitios de redes sociales como Twitter, MyBlogLog, BlogCatalog, Facebook y MySpace están haciendo más fácil interactuar con lectores en un medio ambiente neutral.

Alison Gary, del My Wardrobe Today y el Wardrobe Oxygen, atribuye su éxito a la naturaleza personal de sus posts. Al incluir en ellos alusiones a las prendas de vestir diarias, los lectores buscan su sitio para una asesoría en vestimenta, shopping y artículos de belleza. Otra blogger, Christine de Temptalia, hace girar su actividad en responder cada comentario recibido.

“Tal vez no sea el concepto de blogging el que quedó desactualizado, sino el método en el que los autores se comunican con sus audiencias”, concluye Schwartz. “A medida que más y más sitios Web compiten por la atención de sus lectores, ¿cómo se puede planificar una manera de hacerlos regresar al sitio?”.

En alguna medida, los blogueros profesionales coinciden con el diagnóstico del hombre de Sun. “El blog tradicional puede estar pasando de moda, pero, como siempre ocurre al desaparecer algún medio, otra forma de expresión tomará su lugar. Un blogger exitoso será capaz de ver el cambio de las corrientes y arrojarse al agua para aprovechar su impulso”, dice una autora. “Creo que muchos de nosotros ya lo está haciendo, porque nuestros posts tienen más información, textos más compactos, golpes de interés y especialización, que años atrás. Nuestros diseños son más sofisticados, y hemos pasado a ser de una suerte de diario online a una fuerte de información real en la Web”.

Para otro entrevistado, “el problema con los blogs es que no han evolucionado en los últimos años para agregar nuevas funciones –por ejemplo, la opción de impresión-, y proveer más fácil control tanto para el autor como para el lector. Así que mi respuesta es no; el blogging no morirá. Sólo necesita moverse hacia el terreno del blog 2.0, con nuevo funcionamiento”.

Hoy por hoy, casi todos los temas imaginables están desarrollados en este (todavía) novedoso medio de comunicación. Es muy probable que la explosión del Twitter (que permite a muchísima gente comunicar pequeñas o grandes novedades en muy poco espacio) y de las redes sociales (que ofrecen también una tribuna para intercomunicar ideas, informaciones y juicios de valor) haya recortado mucho el espacio que ocupan los blogs. Pero su función, especialmente la informativa, sigue siendo útil a la comunidad.

 

Su gran rival, en la pugna con Twitter, es el factor tiempo. El microblogging de 140 caracteres parece estar más acorde con el ritmo de la vida en estos años. Pero aunque muchos leen los tuits de un mismo autor en seguidilla, como un mini-blog de quien trata de comunicar sus sensaciones, seguirá faltando allí toda posibilidad de profundizar en los distintos temas. Un factor que el blog parecía cumplir, en parte, desde su época dorada.

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