LUNES | 24 de Septiembre de 2018
16.04.2018 |
EN COMUNICADOS DE PRENSA

La Ley Dodd-Frank requiere que las empresas estadounidenses den a conocer esa información. Sin embargo, muchos critican cómo se calculan esas cifras.

  • John Wren y Michael Roth cobran, respectivamente, 596 y 264 veces más que su empleado promedio.

Dos de los holdings de publicidad más grandes del mundo, Omnicom Group e Interpublic Group, dieron a conocer la semana pasada la proporción que existe entre el sueldo de sus CEOs y el promedio que se paga a sus empleados, a partir de un mandato de la Ley Dodd-Frank. La misma fue aprobada en 2010, durante la presidencia de Barack Obama, como respuesta a la crisis económica de 2008, pero recién ahora entra en vigencia.
De acuerdo a Omnicom, el salario medio anual de sus empleados en 2017 fue de 40.230,30 dólares, mientras que el de su CEO, John Wren, fue de 23.959.325 dólares. La proporción es de 596 a 1.
Por otro lado, el salario promedio de los empleados de IPG fue de 63.936 dólares en 2017, y la compensación de su CEO, Michael Roth, fue de 16.883.818 dólares, haciendo que la proporción sea de 264 a 1.
En una declaración, un portavoz de IPG expresó que “IPG cree que transparentar las estrategias de compensación es una buena política”. Omnicom se negó a comentar acerca de su proporción de salarios.
Sin embargo, algunos expertos han pedido cautela a la hora de comparar las declaraciones de las compañías, puesto que las maneras de medir los datos de cada una pueden variar. Muchas otras empresas se ven afectadas por la ley Dodd-Frank, y durante las últimas han hecho públicos sus sueldos.
“La SEC (Comisión de Bolsa y Valores, por sus siglas en inglés) manifestó explícitamente que las proporciones no son comparables de compañía a compañía a causa del amplio rango de metodologías que existen para calcularlas”, señaló Joe Mallin, socio de Pay Governance. “Muchos periódicos van a poner 50 compañías una al lado de otra y comparar las proporciones, lo cual no tiene ningún sustento”, añadió. No obstante, observó que la relación entre salarios de empleados sí vale la pena ser analizada.
Es importante tener en cuenta los métodos de medición. Omnicom tuvo en cuenta sólo a sus empleados “localizados en jursdicciones con un mínimo dado de trabajadores”, lo que significa que no incluyó a “4.944 individuos que le proveen servicios” en Colombia, Egipto, Indonesia, Malasia, México, Tailandia y Ucrania. Eso está permitido para que recabar los datos no sea tan costoso. IPG incluyó a trabajadores part-time, full-time y temporarios.
Sarah Anderson, global economy projector director para Policy Studies, se preguntó si reducir la base de empleados analizada no es una manera de “manipular el sueldo promedio de los trabajadores”, haciendo que la media sea menor al tener en cuenta a países donde los salarios mínimos puedan llegar a ser menores.
Por su parte, David Wise, senior client partner de Korn Ferry, expresó que uno de los mayores problemas que pueden traer los datos revelados es la reacción de los empleados: “¿Cómo te comunicás con un empleado que ahora sabe que le podrían estar pagando mucho más?”, preguntó.

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