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SAN PABLO FASHION WEEK 2006

La moda brasileña ingresa a las ligas mayores

Brasil se convirtió en la estrella latina de la moda, y una vez más lo demostró con una puesta increíble. Siete días, 12.000 visitantes, 2 mil personas en acción y todo el glamour se vivieron en la SPWF.

La moda brasileña ingresa a las ligas mayores
Tejidos en gris, uno de los colores que arrasará en la nueva colección de Patachou.
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Aunque rápida y vertiginosa como amor de carnaval, la moda tiene sus permanencias. La más fuerte de ellas, desde que el inglés Charles Worth inaugurara la alta costura en Francia, ha sido sus territorios de creación e inspiración para el resto del mundo: primeramente, París; después, Londres, Milán y Nueva York. Más recientemente, en los años ‘80, los japoneses tomaron posición en el escenario internacional y, en el cambio del milenio, la gran novedad es la entrada de Brasil en el cerrado mundo de la moda. Parece, esta vez, que no se trata de un caso más de pasión pasajera, manía del momento ni predilección fugaz.
Para The New York Times, 2000 fue el año del salto al estrellato de la moda brasileña. Y el éxito permanence. De hecho, la Semana de la Moda de San Pablo 06 lo demostró, con la presencia de 12 mil espectadores, 46 diseñadores, y más de 2 mil profesionales de prensa del mundo cubriendo el evento, además modelos, artistas y gente del mundo del espectáculo disfrutando de agua de coco y alguna bebida frutal.
La moda y el estilo brasileño viven un momento de gloria en lo que respecta a la identidad, creatividad, profesionalización y reconocimiento, tanto dentro como fuera del país. Por otro lado, la moda internacional, saturada, no se restringe más al circuito tradicional. La clave del secreto pareciera estar en que Brasil cumple con las normativas de esta industria globalizada, pero al mismo tiempo las condimenta con nuevas mezclas de tejidos, formas y dosis generosas de sensualidad, color y alegría, como son la sociedad y las ciudades del país.

 

Edición WF San Pablo 2006
Aunque tradicionalmente Río de Janeiro se mostró como el centro de la industria de la moda en Brasil, San Pablo ha demostrado que puede convertirse en la gran capital de la moda de Sudamérica.
El lunes pasado finalizó la edición número veinte de la gran São Paulo Fashion Week (SPFW), que se celebra dos veces al año. El evento espera convertirse en la quinta cita de la moda más importante después de París, Milán, Nueva York y Londres. Con una inversión de 2.600 millones de dólares y un ingreso por exportaciones de ropa de 600 millones de dólares al año, desde 2001 los brasileños se mueven con diligencia hacia esta meta.
Esta cita constó de 7 días de moda, de la cual participaron 46 diseñadores en el parque de Ibirapuera, uno de los espacios verdes más característicos de Brasil con 24 mil metros cuadrados.

Fue una maratón de colecciones y estilos, con siete desfiles por día. Todos se caracterizaron por tener una fuerte impronta de la cultura descontracturada y caribeña de los brasileños. Mucho color, flores, mucho denim y propuestas alternativas. La mayoría de los diseñadores mostró a sus modelos luciendo orgullosas los colores de la bandera brasileña en sus colecciones.
Se vieron algunos talentos nuevos que convivieron con otros ya consagrados, como Alexander Herchcovitch –vestuarista de Bjork-, Ronaldo Fraga, Gloria Coelho y Reinlado Lourenco. 
La escenografía fue un capítulo aparte. Durante esos días, se montó
un taller mecánico con paredes de tres metros de altura a base de neumáticos; hubo una piscina repleta de pelotas de plástico; se imitó un reducto de ski y se pudo hacer nevar constantemente durante todo un desfile.

 

Uma: Presentó sus diseños en una impresionante pasarela: el piso era de tierra, con un árbol solitario. La colección fue urbana, metropolitana. El romanticismo corrió por cuenta de los volúmenes, de la silueta más ajustada para ellos y de los vestidos para ellas. Teniendo el negro como base, la colección se destacó por cierta nostalgia militar: abundantes camuflajes en tonos de verde y algunos brillos en color plata; profusión en el uso de botones, pantalones amplios y uniformes militares. Gris, marino y blanco completan la paleta de colores.
Alexandre Herchcovitch: Dio su presente con una colección para mujeres más alternativas y libres al momento de vestirse, inspirada en Leonardo Da Vinci. El diseñador apostó al mix de telas y texturas como estampas florales, transparencias con negro, marrón, ciruela, gris, beige, naranja y verde. Además, se vienen las cinturas altas y modeladas, faldas y vestidos largos o a la rodilla. 
Ricardo Almeida: Hizo hincapié en el glamour del negro, con fuertes reminiscencias de los años ‘80, que pasan por el uso del cuero, el terciopelo y la seda. Los colores de la estación para este diseñador son, además del negro, el verde oliva, el azul marino y el marrón.
Amir Slama, de Rosa Chá: Llevó a la pasarela al ya tradicional verde y amarillo de la bandera brasileña, pero también remarcó el uso del rosa claro, el azul marino, el mostaza y dorado. El diseñador se inspiró en el mundial de fútbol que se aproxima, y presentó unas camisetas de fútbol con aplicaciones doradas que se pueden transformar en bikinis, vestidos o tops. Además, para Slama, el plisado está en alta, y utilizó telas altamente tecnológicas.
Fausen Haten: Para dar a conocer su colección de anteojos, armó una instalación artística en la pasarela y sorprendió a todos los presentes. El diseñador se inspiró en la artista Kara Walker, por un catálogo en el que abundaban las faldas y los vestidos con mucho volumen, en colores vino y tabaco, además de los clásicos negro y blanco.

 

Al igual que ya vimos en París y Londres, las tendencias para 2006 son bastante claras, y la diversidad está empezando a pegar cada vez más fuerte. Los estilos que se vienen son: el folk, el romántico y el jean, que volverá a su furor de los años ‘80.
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El estilo folk: polleras largas multicolores de telas rústicas y suéteres de punto en colores crudos y gris claro.
-El jean de lujo: El denim es lo que más se vende en Brasil (la textilera Vicunha, por ejemplo, vende sólo para el mercado interno 10 mil metros por mes). De ahí que esta temporada el denim aparezca en vestidos largos y cargados de volados y en pantalones de corte Oxford, combinados con tops de lentejuelas y boas de plumas. Las “garotas” más famosas fueron las encargadas de mostrarlo, tanto en la pasarela como en las gráficas. Por ejemplo, Giselle Bündchen firmó un contrato para la firma Triton y lo llevó en vestidos de color bordó. En cambio, Xuxa fue la imagen de Ellus de luxe, y posó para la campaña al mejor estilo cowboy. Daniela Cicarelli (la novia de Ronaldo) es la cara de Fause Haten.
-El estilo romántico: Isabela Capeto fue una de las más fuertes impulsoras. Con su combinación de lunares y aplicaciones de botones dorados en vestidos y camperas, esta joven diseñadora acaparó la atención de todas las periodistas internacionales. ¿El precio de uno de sus diseños? Entre 200 y 300 dólares.
Redacción Adlatina

por Redacción Adlatina

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