LUNES | 11 de Diciembre de 2017
28.07.2015 |
EL ESPACIO DE ALBERTO BORRINI

El columnista de adlatina.com hace un repaso del nuevo libro de Norberto Malatesta, “Pido la palabra”. La obra se centra en la oratoria, una de las facetas menos cultivadas de la gestión de empresas y con menos pretensiones de la moderna gestión de empresas.

  • “Aplicado lector, Malatesta coloca frases de famosos escritores y filósofos, que son como banderillas en el cuerpo esquivo de la oratoria”, expresa Borrini.

Conocí a Norberto Malatesta en 1979, cuando vino a trabajar con nosotros en Mercado. Permaneció en la revista, creo, unos cinco años. Uno de los directores de la Escuela Superior de Periodismo, donde cursaba estudios (y la misma de la que habíamos egresado, dos décadas antes, varios de los fundadores), nos lo recomendó. Cuando nos separamos, su carrera continuó en el periodismo, la consultoría y la cátedra universitaria. Ahora un libro, “Pido la palabra” (Paidós, 2015), a punto de ser lanzado nos volvió a reunir.

Norberto me lo envió. Quería saber mi opinión y se la dí: “Muy buena primera impresión, Por la presentación (edición, diseño,

tipografia) y por el contenido ( temática, redacción, desarrollo )”, por demás sintetizado en la portada: “Aprender a hablar bien en público mejora tu desempeño profesional”.

Sí, el tema es la oratoria, la especialidad que eligió Malatesta para profundizar como consultor en comunicación y catedrático universitario. La oratoria, una de las facetas menos cultivadas de la gestión de empresas y con menos pretensiones de la moderna gestión de empresas.

Una oratoria que los de mi generación, más que la del autor, repasamos en el libro de Dale Carnegie, Cómo hablar bien en público (1964), muy consultado en su tiempo debido al suceso de Cómo ganar amigos y triunfar en los negocios, del mismo autor. Carnegie fue uno de los pioneros del género autoayuda en el campo de las relaciones y el éxito profesional.

Pero la oratoria, enfocada por Malatesta, cobra intransitadas pero decisivas facetas, a partir de un prólogo escrito por Ignacio Di Bartolo, a quien reconoce como la persona que una vez lo aconsejó que ahondara en la  disciplina, “porque puede cambiar tu vida profesional”. Y tuvo razón.

El libro comienza por rechazar la idea de que “el orador nace, como el poeta”. No es algo que se tiene de nacimiento; Malatesta explica que el buen orador es una “equilibrada combinación entre lo propio y lo adquirido”. Después de rastrear la historia de la especialidad, desde Grecia o aún antes, el autor la posiciona en el contexto del management, y se interna en los desafíos que hoy aguardan a los que practican o enseñan oratoria al más alto nivel. Principia por revelar los secretos de una presentación pública de alto impacto, a saber:

-Superación del miedo escénico para generar un mejor contacto con la audiencia;

-Hablar en público ya no será una tortura, sino una oportunidad para disfrutar intensamente el momento;

-Cómo enfrentar al periodismo y salir airoso de esa experiencia.

Cuánto más corta es la charla, y menor el tiempo para convencer a la audiencia, más cuidado exige al orador. Esta conclusión se sustenta en la experiencia de una de los más elocuentes conferencistas del último siglo, Winston Churchill, quien la resumió así:”Un discurso de dos horas lo preparo en diez minutos, pero uno de diez minutos demanda dos horas de preparación”.

Aplicado lector, Malatesta coloca frases de famosos escritores y filósofos, que son como banderillas en el cuerpo esquivo de la oratoria. La primera es, para mí, la mejor, escrita nada menos que por el autor de “El Quijote”: “Lo que se sabe sentir se sabe decir”. La recomiendo no sólo a los oradores, sino a todos los que a través de las palabras tienen que persuadir a audiencias cada vez más escépticas y distraídas.     

 

 

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