En el año 2002, cuando el país entró en default y acababa de quebrarse la paridad cambiaria del peso con el dólar, fue el peor año en la inversión publicitaria argentina. Esta situación comenzó a revertirse, con timidez, en la segunda mitad del año siguiente. A raíz de este hito en la historia argentina, el presidente de la filial local de Unilever, Luis Mario Castro, cree que los consumidores cambiaron sus comportamientos de compra, según lo señaló en su disertación en el tercer Encuentro Nacional de Ratailers, organizado por la revista ASA Retail.
Añadió que, desde los primeros síntomas de la recesión que empezaron a sentirse en 1998, Unilever pasó por tres fases hasta que entre 2002 y 2004 llegó a la “gestión de recupero”, en la cual puso el acento en la accesibilidad de los productos, sin resignar calidad.
“Hay un cambio en el humor de la gente. Hay menores grados de incertidumbre y angustia. La gente quiere volver a disfrutar, a darse gustos, aunque con restricciones", explicó Castro en declaraciones que reprodujo el portal urgente24.com.
De todos modos, reconoció que sería “una fantasía” pensar que “las incertidumbres y angustias” desaparecieron de la conducta de los consumidores. En este sentido, expresó su inquietud sobre el problema de la inflación, ya que perjudica el poder de compra de los consumidores.
El empresario señaló, entre otras, las limitaciones que imponen los actuales niveles del salario real, que se encuentran 13 por ciento inferiores comparados con los de diciembre de 2001, dato que, lógicamente, incide en forma negativa en el el poder de compra.
Unilever de Argentina, filial del gigante angloholandés que lleva tres siglos de existencia, tiene las marcas Axe, Rexona, Sedal, Dove, Comfort, Ades, Ala, Skip, Vivere, Knorr y Pond´s, entre otras. Castro es presidente de la filial argentina desde hace 15 años.